Eslovaquia: la revolución Bonaparte

Artículo publicado el 15 de Septiembre de 2016
Artículo publicado el 15 de Septiembre de 2016

Desde junio, Bratislava huele a aires de revolución pasada. Miles de ciudadanos se manifiestan delante de un ático lujoso para derrocar al Gobierno y, por primera vez desde la independencia de Eslovaquia, puede que finalmente rueden cabezas. Regreso a un escándalo de Estado que implica al Primer Ministro, al Ministro de Interior y hasta, en cierto modo, al mismísimo Napoleón. 

Es lunes y ya son las 18:00. Hoy, al igual que todos los lunes últimamente, Ľuboš — un ingeniero de unos 30 años — ha caminado hasta el lugar donde se erige un complejo inmobiliario un poco deforme. En él se mezclan sin problema el beige con gris, el vacío con la abundancia, los cristales con los ladrillos. Sobre la fachada se lee un nombre común, muy conocido, escrito en mayúscula: "BONAPARTE". Detrás de las rejas, miles de manifestantes agitan la bandera nacional eslovaca y visten camisetas negras con la leyenda: "Fico chráni zlodejov!" [Fico protege a los ladrones, ndlr]. "Estoy aquí porque el asunto es el colmo de la insolencia de los políticos. Una insolencia que es sinónimo de burla pura contra el pueblo eslovaco", exclama Ľuboš. ¿El asunto? Un embrollo político que lleva el nombre de un hombre de negocios muy rico, Ladislav Bašternák, y que implicaría también al Ministro de Interior y al Primer Ministro de Eslovaquia, Robert Fico.

Corrupción subida de tono

Pocas semanas después de las elecciones parlamentarias del pasado marzo, los medios de comunicación pusieron el foco de atención sobre un escándalo de corrupción que comienza a ensuciar cada vez más al partido socialdemócrata en el poder de Fico, el Smer-SD. El Ministro de Interior, Robert Kaliňák, es sospechoso de haber encubierto un caso de fraude fiscal. El semanario económico eslovaco Trend reveló, en una investigación de enero que incluía pruebas testimoniales, que el ministro de la cara bonita y los cabellos largos permitió a cientos de personas evadir impuestos durante el período 2007-2010. ¿El importe del fraude? 75 millones de euros, en los cuales — según registros bancarios descubiertos por un ayudante de un miembro del Parlamento — Kaliňák habría metido la mano. A partir de estos elementos, el embrollo no resulta muy difícil de aclarar dadas las instancias en que se examinó la cuestión. Si se rastrea la ruta del dinero, se puede notar rápidamente que las sumas provienen de una compañía cuyo propietario es un cierto Ladislav Bašternák.

Pero ¿qué relación tiene Bašternák con el Primer Ministro en funciones, Robert Fico? Este último vive por un "módico precio" en un ático lujoso con vistas a Bratislava que pertenece a Bašternák. Pretenciosamente renombrado "Bonaparte", ya que está construido sobre el lugar que había elegido el emperador francés para contemplar sus conquistas, el prestigioso edificio rápidamente se convirtió en el símbolo del conflicto. Desde su independencia en 1993, Eslovaquia ha experimentado muchos escándalos de corrupción. Las historias salen en los medios de comunicación, sin que ningún político se sienta comprometido. Pero ya es demasiado. "Vengo todas las semanas a las manifestaciones que se realizan frente al Bonaparte", dice Ľuboš. "Me gustaría poder decirle un día a mis hijos que hice algo para que este país cambie. Quiero que la justicia de nuestro país se aplique también a nuestros políticos, que sean por fin responsables judicialmente. A ningún político se le ha declarado nunca realmente culpable y ya es hora de que eso cambie". Sobre todo teniendo en cuenta que la lujosa residencia del Primer Ministro, su mujer y sus hijos es un gran escándalo. En el periódico francés Le Monde, la ONG Aliancia Fair-Play, que investiga estos expedientes, explica la manera en la que funciona el negocio de Ladislav Bašternák: "Compró siete apartamentos, supuestamente por 12 millones de euros, antes de revenderlos a una décima parte de su precio original y obtener un reembolso de 2 millones de euros de IVA por las autoridades fiscales".

"Fico es igual que Putin"

Muchos aún se preguntan por qué Robert Fico se ha escondido en este ático tan pomposo que pertenece a un hombre de negocios oscuros. Al igual que muchos otros intentan comprender las intenciones políticas de este hombre que, a los 51 años,  sigue repetiendo a todo el mundo que quiere dejar la política. El pasado marzo, Fico ganó las elecciones parlamentarias tras meses de ataques al islam y a los refugiados, a quienes presenta como una amenaza terrorista. "Vigilar a cada musulmán", "proteger a los eslovacos". El líder de izquierda utiliza ideas populistas para atraer a los electores susceptibles de votar a la derecha en un país que cuenta con un 1% de extranjeros [la tasa más pequeña de Europa, ndlr]. La fórmula funciona, pero no tan bien como se esperaba. Fico vuelve a estar a la cabeza, por tercera vez, pero sin una mayoría en el Parlamento. Para salir de este callejón sin salida, su partido, el Smer, formará una coalición con el Partido nacional eslovaco (SNS), de extrema derecha. Víctima de un ataque al corazón en abril pasado, el jefe de Gobierno no se calma. En una entrevista realizada en mayo, dijo: "El islam no tiene lugar en Eslovaquia". Respecto a la cuestión de las cuotas de refugiados, declara que no se arrodillará ni ante Alemania ni ante Francia, al más puro estilo del grupo Visegrad [compuesto por Eslovaquia, Hungría, Polonia y República Checa, ndlr], firmemente en contra de acoger a inmigrantes en sus países. Algo que se digiere mal, pues Eslovaquia tiene desde el 1 del pasado julio la Presidencia rotativa del Consejo de la Unión Europea. Y debe reunirse el próximo 16 de septiembre con los otros 27 jefes de estado en la cumbre de Bratislava, en la que se debatirá sobre el futuro de la UE. 

"Fico es muy mentiroso. Toda su carrera política es un enorme circo. Todo gira en torno a su persona. Me recuerda a Putin. Fico es como él: imprevisible. Nadie se atreve a decirle basta ya", cuenta Ľuba, una jubilada que a pesar de su movilidad reducida viene igualmente todos los lunes a demostrar su determinación. Jóvenes en bicicleta, curiosos, viejos amigos, familias numerosas y a veces también algunos turistas extranjeros se reúnen desde el 26 de junio delante de "Bonaparte". Las manifestaciones incluso encontraron un nombre artístico: las Bonaparty. Hoy, es la décima vez que tienen lugar y su tema es la ecología. Sobre el pequeño podio montado para la ocasión, políticos electos y ciudadanos se turnan para hablar sobre el clima. Solamente los carteles "Kaliňák en prisión" recuerdan el asunto Bašternák que, visto desde abajo a veces tiene aires de revolución contra las viejas monarquías. Desde arriba, Fico observa quizá a los miles de manifestantes entregarse en un enorme aplauso al estilo de la última Eurocopa.

"Terminar lo que comenzó en 1989"

"Antes de noviembre de 1989, no había mucha gente valiente. Esta República por la cual hemos luchado ya no es un Estado libre. Está ocupada en parte por gente que tiene los mismos métodos que tenían los comunistas. Los ciudadanos deberían tener derecho a la verdad por parte de los políticos, pero eso no funciona en absoluto en Eslovaquia", exclama desde la tribuna el diputado de la Unión demócrata y cristiana eslovaca, Jan Budaj, uno de los portavoces del movimiento bautizado "gente común y estrellas independientes". "Ahora es el momento de movilizarse, de terminar lo que se comenzó en 1989", añade a lo grande. Tampoco es raro ver miembros del Smer-SD criticar a su propio partido. Es el caso de Anton Martvon, joven diputado, que afirma: "La influencia de los oligarcas sobre el partido ha sobrepasado todos los límites. O dejamos espacio a los jóvenes empresarios del partido que quieren hacer política para ayudar a la gente, o dejamos que la generación de los ancianos, que sólo piensa en sus propios intereses, haga lo que quiera".

La desilusión se experimenta también en las palabras de algunos manifestantes que acusan al Smer-SD de no hacer nada por la población. "Hace más de 15 años que esperamos que nuestra calidad de vida mejore", vocifera Katarína, de 50 años. "Somos de los Países Bajos y decidimos venir aquí porque creímos que el país tenía mucho que ofrecer. Estamos muy desilusionados". Y, sin embargo, dentro de la UE no le está yendo nada mal a este pequeño país de 5,5 millones de habitantes. Si se observan las cifras oficiales, Eslovaquia es uno de los países de la Unión que mejor salió de la crisis económica. Su crecimiento gira en torno al 3,2% en 2016, el salario medio subió a 901 euros al mes, y el desempleo es menor del 9,44%. Sin embargo, Bratislava sigue teniendo un mejor nivel de vida que las regiones sur y este, donde es muy difícil encontrar un empleo estable y con un salario decente.

Problemas sobre los que parecen estar sentados Robert Kaliňák, Fico y todo su Gobierno. Los dos hombres continúan declarando que no tienen nada que reprocharse, mientras que una moción de censura fue presentada por la oposición. Ya lograron desestimar una, pero la próxima podría ser examinada durante la cumbre europea en Bratislava. El ruido mediático podría servirle al Primer Ministro de Eslovaquia. Pero será principalmente la próxima Bonaparty la que deberá perturbar su tranquilidad. Ya que ni Ľuboš ni los otros olvidarán: "No es posible que gente como Fico, Kaliňák, y otros, que ya tienen derecho a una jubilación política, no le teman a nada. Ni a la policía, ni a la justicia". ¿Tampoco al pueblo?