Eslovenia: luces que matan

Artículo publicado el 12 de Julio de 2011
Artículo publicado el 12 de Julio de 2011
En 2007, un movimiento heterogéneo compuesto por astrólogos, físicos, biólogos y defensores de los pájaras alzó su voz para pedir medidas a favor de una reglamentación de la luz. Fruto de sus peticiones, Eslovenia instauró la ley contra la contaminación lumínica más restrictiva del mundo.
Controvertida, tiene efectos inmediatos en el medio ambiente y algunos esperan una legislación europea al respecto.

“¿Habéis visto qué lámparas estáis vendiendo? ¡Son ilegales! Y, ¿sabéis que esas lámparas LED azules son peligrosas para la salud?” Estamos en un supermercado de Liubliana y quien habla es Andrei Mohar, un hombre indignado.

Leer el informerealizado por Andrej Mohar intitulé « Slovene Light Pollution Legislation –3 Years of Positive Changes » en 2010

Este aficionado a la astronomía se ha convertido a sus 48 años en el principal representante de un grupo de presión que ha conseguido imponer una ley contra la contaminación lumínica única en el mundo. La historia se remonta al día en el que la ciudad de Liubliana decidió instalar una farola delante de su casa. Como esta nueva vecina le quitaba el sueño, Andrei Mohar, que ya andaba con la mosca detrás de la oreja sobre por qué era cada vez más difícil observar las estrellas desde las colinas que rodean la capital eslovena, comenzó a interesarse por la contaminación lumínica.

Los pájaros se queman las alas con la luz

En Eslovenia la astronomía es una afición que parece estar de moda,  aunque hoy resulta difícil practicarla en los alrededores de la capital. Pero aún hay más: la mayoría de las especies de aves que pasan por este país, una de las principales rutas migratorias de Europa, lo hacen por la noche y utilizan las estrellas para orientarse. La iluminación artificial puede confundirlas y desviarlas de su camino. En otros casos, los haces luminosos ejercen tal fascinación que las aves, hipnotizadas, se quedan atrapadas y mueren.

Este problema ha cobrado además una dimensión particular en Eslovenia debido a (prepárense) el nuevo auge religioso que siguió a la independencia.  “En la Yugoslavia comunista, nadie se preocupaba de los edificios religiosos pero ahora se les ponen luces nocturnas, lo que repercute directamente en la desaparición de los insectos. En la ciudad de Kranj, por ejemplo, se contaban 460 especies de mariposas nocturnas en una colina dominada por una iglesia; hoy sólo queda una veintena” , explica Tomi Trilar, jefe del departamento de invertebrados del museo de historia natural de Eslovenia y activo colaborador en la redacción de la ley contra le contaminación lumínica.

La FIFA, en el punto de mira

Esta ley, adoptada en 2007, es única en el mundo. Su credo: "un horizonte sin luces". “Nos llevó 12 años de trabajo llegar a un acuerdo, hacer causa común y reunir nuestras competencias-prosigue Tomi Trilar-, sin contar la enorme labor pedagógica para convencer a la opinión pública".

Una ley única en el mundo, pero no por ello menos frágil: establecida por el gobierno, nunca ha sido votada en el parlamento y puede ser modificada en cualquier momento, como ocurrió en 2010 para la inauguración del Stadion Stožice. La FIFA había amenazado con no homologar el estadio si no respetaba las referencias lumínicas impuestas, algo imposible según esta ley. Entre la espada y la pared, el gobierno terminó modificándola para autorizar las lámparas cuya emisión de flujo luminoso hacia el cielo es de 0,5 %, la cifra más baja del mundo. Pese a esa concesión, la legislación sobre la contaminación lumínica ha dado resultados bien visibles. En cuatro años, Liubliana ha sustituido la mitad de sus farolas por otras menos potentes y el ahorro de energía estimado es de entre el 40% y el 60%. Andrei Mohar, como buen astrónomo, también ha podido constatar con sus propios ojos los efectos de la ley. “Todavía resulta complicado, pero ya tenemos la suerte de ver las estrellas cerca de Liubliana”, nos explica.

Sin embargo, aunque en la capital los resultados son espectaculares, el resto del país presenta más problemas para ajustarse a la ley. “Los municipios pequeños no disponen de los medios para llevar a cabo estos cambios”, opina Grega Bizjak. “El Estado había prometido dinero, y todavía lo están esperando”. Profesor en la facultad de ingeniería mecánica de la universidad de Liubliana, Grega Bizjak también es el director del laboratorio de iluminación y fotometría y el presidente del comité esloveno dentro de la Comisión Internacional deIiluminación (CIE según las siglas francesas). Pero a esta eminencia (para abreviar) la ley contra la contaminación lumínica se le ha quedado atravesada. Aunque no discute su pertinencia, considera que su aplicación ha sido demasiado precipitada. “Una ley así necesita diez años para llevarse a la práctica. En la ciudad de Celje, el cambio del alumbrado público en 2005 supuso un 40% de ahorro de energía. Ahora tienen que cambiarlo de nuevo para cumplir la ley. Y la potencia de las nuevas farolas no respeta las normas de seguridad: ni siquiera permite iluminar un aparcamiento. Nadie está contento con esta ley”.

“¿Para qué iluminar un aparcamiento o una calle por la noche si nadie pasa? ¡Es totalmente inútil!”

Una afirmación que nadie contradice. Tomi Triler habría preferido “una ley más estricta, aunque en Europa no haya ninguna mejor. Los problemas que surgieron fue porque se imponían ciertos ajustes”. A Andrei Mohar también le gustaría ir más lejos. Ya ha conseguido que se eliminen de las carreteras todos los anuncios publicitarios luminosos y milita por la supresión de las luces nocturnas que considera inútiles, es decir, la mayoría. “¿Para qué iluminar un aparcamiento o una calle por la noche si nadie pasa? ¡Es totalmente inútil! ”

En cualquier caso, los defensores de la ley esperan que el ejemplo esloveno sirva para crear una legislación europea. El proyecto Life at night , financiado por la Unión Europea con el objetivo de estudiar la contaminación lumínica, contribuirá muy posiblemente a sus fines.

EnTupaliče, como en toda Eslovenia, los Santos están bien guardados

En el marco de dicho proyecto, se han seleccionado veintiuna iglesias para probar diferentes tipos de iluminación nocturna adaptados a la forma de los edificios, con intensidades y colores diversos. Andre Mohar confía en que este proyecto, que cuenta con el seguimiento de la Unesco, permita dar un primer paso hacia una normativa internacional sobre la iluminación del patrimonio…y terminar con el cementerio de mariposas de las iglesias eslovenas.

Este artículo forma parte del proyecto Green Europe on the Ground, una serie de reportajes realizados por cafebabel.com sobre el desarrollo sostenible. Para conocer mejor el proyecto, Green Europe on the Ground. 

Fotos: portada y texto © Andrej Mohar