Eslovenia no es país para jóvenes

Artículo publicado el 1 de Agosto de 2016
Artículo publicado el 1 de Agosto de 2016

Cuando existía Yugoslavia, Eslovenia era "la primera de la clase". En los 90, con la guerra en los Balcanes, el país privatizó muchas empresas. Sin embargo, desde 2008, Eslovenia ha estado luchando contra una crisis económica que ha afectado, sobre todo, a la gente joven. Las ideas nuevas están convirtiendo Maribor, una ciudad tradicionalmente obrera, en un laboratorio social y cultural.

Después de acabar sus estudios en Historia del Arte en Liubliana, Simon Žlahtić, de 28 años, regresó a su ciudad natal, Maribor, y fue a buscar trabajo a la oficina de empleo. El trabajador social echó un vistazo desde el otro lado de la mesa y le preguntó: "¿Hablas alemán?".

"Sí", respondió él.

"Aquí no hay nada para ti. Cruza la frontera y vete a Austria, allí encontrarás trabajo."

Simon no solamente habla alemán, sino también inglés, francés, croata, latín y un esloveno perfecto. Tiene carnet de conducir y amplia experiencia laboral. Es restaurador de arte y agricultor. Un experto en permacultura y cocina vegana, con quien es tan fácil hablar de arquitectura industrial en Yugoslavia como de plantas indígenas. Sabe cómo preparar pizza en hornos de leña, esquilar ovejas y leer documentos archivísticos con gran pasión.

Sin embargo, no hay trabajo en Maribor para Simon. En cifras, pertenece al 18,4% de personas menores de 30 años del noreste de Eslovenia que están en paro, según datos demográficos publicados por la Oficina de Estadística del país. De aquellos que sí trabajan, el 27,2% lo hace fuera, desplazándose a diario por la frontera con Austria.

Maribor, la antigua "Manchester yugoslava" en apuros

La ciudad de Maribor tiene aproximadamente 100.000 habitantes, es la segunda mayor ciudad eslovena y se compone de una amplia clase obrera. Debido a su industria floreciente, se la apodó la "Manchester yugoslava" del antiguo estado comunista. Las industrias textiles, metalúrgicas y automovilísticas representaron los pilares de la vida social de la ciudad durante décadas. Los problemas comenzaron cuando Yugoslavia desapareció y las industrias de la ciudad perdieron acceso al mercado balcánico. Desde 1992 hasta 2009, 257 empresas de Maribor cerraron y miles de trabajadores perdieron sus empleos. En la actualidad, el 16% de la población local vive por debajo del umbral de la pobreza. "La mayoría de familias tiene al menos uno de sus miembros trabajando fuera de Eslovenia", dice Simon. "La proximidad de la frontera ofrece una sensación de seguridad para muchas familias y personas. Aunque por otro lado, esto no soluciona no los problemas locales."

Tras la caída de las grandes industrias en Maribor, todo el mundo se vio obligado a buscar medios alternativos para ganarse la vida, no solamente la gente joven. Algunas personas esperaban que la Capitalidad Europea de la Cultura de Maribor en 2012 ayudase a estimular la imagen de la ciudad, mejorando así la industria turística. Se invirtieron enormes sumas de dinero, en concreto 21,9 millones de euros, en desarrollo cultural y en caras producciones teatrales, conciertos y exposiciones. En total, más de 405 proyectos y 5.264 eventos culturales tuvieron lugar en la ciudad. Sin embargo, a pesar de los 4,5 millones de visitantes que tuvo Maribor aquel año, esto apenas se notó en la economía.

Frustrados, los habitantes de Maribor se indignan ante la inutilidad y la corrupción de los políticos, que han sido incapaces de abordar problemas reales. A finales de 2012, la decisión del alcalde de instalar un gran número de radares de control de tráfico desencadenó una enorme ola de protestas. La desobediencia civil se extendió después a toda Eslovenia, donde ya la población general estaba harta de las ineficaces políticas del Gobierno y de las tristes perspectivas económicas.

"La situación económica aquí es mala. Estamos intentando remediarlo aplicando la solución 'desde abajo' [a través de la cual los trabajadores, en vez de los jefes, establecen las estructuras de sus empresas, ndlr.]," dice la activista social Karolina Babič. Ella es una de las fundadoras del CAAP (Centro para una Producción Alternativa y Autónoma), creado en 2011 y cuyo objetivo es reunir ideas ecológicas y sociales "bajo un mismo techo". A finales de 2013, Karolina reparó en un edificio abandonado de seis plantas en el corazón del centro urbano. Lo que antes había sido un laboratorio farmacéutico se convirtió pronto en la sede central de su organización: Tkalka (el Tejedor).

Tras miles de horas de voluntariado, convirtieron esta ruina en un espacio de trabajo compartido, como en Berlín o en Londres. Haciendo frente a la falta de una estabilidad laboral vitalicia, la cual sí existía en la Yugoslavia comunista, muchos de los habitantes de Maribor han recurrido a alternativas como las que ofrece Karolina. "Los europeos conocen la existencia de espacios de trabajo compartido principalmente en el contexto de la industria creativa. Pero Maribor no tiene la suficiente masa crítica para algo así", explica. "En Tkalka hay gente de la industria creativa, pero también personas de ámbitos técnicos, como albañiles, maquinistas, biólogos y ecologistas, entre otros. Aquí también trabaja gente de la comunidad romaní, además de aquellos que realizan su doctorado en ciencias."

Actualmente, Tkalka acoge a más de 45 organizaciones distintas que dan empleo a más de 140 personas. Los costes de mantenimiento se sitúan entre los 60.000 y los 70.000 euros anuales, que los miembros dividen de forma equitativa entre ellos. "La mayoría de las organizaciones y de las personas viven de las actividades que realizan aquí".

Democracia directa y asambleas

Pero en opinión de Karolina, "los procesos sociales, como las asambleas y la democracia directa, son el legado más importante de las protestas de 2012". Tras las protestas, la gente de Maribor comenzó a participar de forma más activa en la vida política local, a través de un sistema de democracia directa sostenida sobre las "asambleas". Las asambleas fueron inspiradas directamente por el Movimiento globalOccupy y la idea de la democracia horizontal, con el objetivo de darle a todo el mundo el mismo poder en el proceso de toma de decisiones. En 2013, los ciudadanos de Maribor comenzaron a juntarse de forma regular en reuniones de vecinos, que eran conducidas por moderadores "neutrales". La gente decide de forma conjunta sobre asuntos públicos y mutuos.

Simon, que lleva una granja con sus amigos, cree que la imagen de Maribor como un lugar donde no se hace nada y donde nadie puede tener éxito ha cambiado desde 2012. "TV Slovenija [la radio televisión eslovena, ndlr.] emitió una historia sobre lo ocurrido durante 2012 en Maribor, diciendo que la gente de Maribor respondió a la falta de cultura con cultura. Pero eso no es verdad. Nosotros solamente queríamos trabajo."

La lenta reconversión de Maribor como experimento político y laboratorio social en respuesta a la crisis económica no detuvo la democracia horizontal. Desde entonces, docenas de nuevas iniciativas sociales se han puesto en marcha en la ciudad. Mucha gente ha ocupado un gran número de espacios industriales vacíos, convirtiéndolos en tiendas, cafés y galerías, que actualmente forman los pilares de la vida en Maribor.

Además de tener espacios industriales vacíos, Maribor es también conocida por su entorno rural. Las cooperativas de alimentos son el enlace entre los pequeños agricultores y los consumidores en la ciudad, creando nuevos empleos en las zonas rurales cercanas y ofreciéndole a la ciudad alimentos producidos de forma local y sostenible. La cooperativa Dobrina, que es también parte de Tkalka, ha reunido a más de 60 pequeños agricultores, cada uno de los cuales tiene entre 3 y 15 hectáreas de tierras, y cuyos productos se venden ahora de forma conjunta en los mercados de alimentos de Maribor, cuyos bienes van a parar a hospitales, escuelas, guarderías o ciudadanos. La tienda de Dobrina forma también parte de Tkalka. Allí se puede comprar cualquier cosa, desde variedades locales de zanahorias y manzanas hasta pan, aceites o calcetines de lana hechos a mano.

La nueva economía es un proceso orgánico

Marko Brumen, un productor cultural que trabaja en la institución pública Narodni Dom, considera que la proliferación de iniciativas independientes en Maribor es una especie de "proceso orgánico". A pesar de que las autoridades todavía no aplican los principios de la democracia directa, el progreso ya es visible. Por ejemplo, el municipio ha establecido el primer presupuesto participativo formal. "El principio es sencillo", dice Brumen. "Es la comunidad local quien decide cómo se gastará una parte de su presupuesto. Todo el mundo puede proponer un proyecto, que luego se somete a voto. Los ciudadanos pueden tener un impacto directo en la manera en que se emplean los fondos públicos, ya sea en forma de parques infantiles, carreteras o farolas."

Narodni Dom trabaja en el Vetrinjski dvor, el edificio donde la directiva de la Capitalidad Europea de la Cultura tenía su sede central. Tras sus grandes y medievales puertas de hierro se encuentra escondido un edificio blanco de dos plantas con vistas a un patio interior de adoquines. En la primera planta, unas estancias espaciosas y luminosas acogen a ONG locales, con un alquiler de sus espacios de trabajo compartidos con una duración de tres años. Dos residencias dan la bienvenida a artistas, ya sean eslovenos o internacionales.

Los viernes por la tarde, sin embargo, las calles de Maribor están sorprendentemente vacías. Esto se debe a que, según nos cuentan algunas personas, "es invierno" y "los estudiantes aún no han regresado". Sin embargo, la ciudad bulle con el sonido de la música swing en el Salon uporabnih umjetnosti (Galería de Artes Aplicadas). Como la mayoría de iniciativas nuevas en Maribor, el Salon es una especie de café, tienda de diseño, librería y bar todo en uno, en lo que anteriormente había sido un espacio abandonado. Una señal colgando sobre la barra del café es todo lo que queda del casino que hubo aquí una vez. Hay bolsas hechas a mano, ropa y libros en las ventanas y en las baldas que hay entre las mesas. La galería se ha convertido rápidamente en el punto de encuentro de los bohemios locales. En la "noche de swing", se puede ver a las generaciones mayores y a las jóvenes bailando juntas. Para los jóvenes, la galería es un lugar nuevo y moderno para socializar, y para la generación mayor es un lugar para "revivir recuerdos..."

Según Miha Horvat, artista independiente y miembro del colectivo artístico Sonda, Maribor "tiene el potencial" para convertirse en una meca del arte. Según él, Maribor tiene el tamaño perfecto: "Suelo decir que Maribor es a la vez demasiado pequeña y demasiado grande porque, aunque la ciudad es en realidad pequeña, tiene grandes ambiciones". La consigna "Maribor es el futuro", que adorna un muro cerca de Tkalka, fue una creación de Sonda.

Miha cree en este futuro. Él mismo explica cómo su proyecto, GT22, nació de un simple planteamiento artístico para convertirse en una iniciativa que reunió a 80 personas de los ámbitos del teatro, la fotografía, la radio y las artes visuales. Según Miha, los artistas deberían estar más involucrados políticamente, para crear así otras iniciativas similares en el futuro. "Si yo pago mis impuestos y doy algo al Estado, quiero sentir que también tengo voz y voto. Nuestra industria se ha colapsado, pero la gente aquí es competente, nuestra ubicación es interesante históricamente, y todo el arte aquí, ya sea amateur o profesional, funciona de alguna forma. Creo que tenemos que seguir por este camino. Maribor podría ser el laboratorio social perfecto."

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Texto: Natasha Kramberger

Fotografía: Jelena Prtorić 

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Más allá de los clichés. Más allá del odio. Más allá del pasado. 25 años después del comienzo de la guerra de los Balcanes, el proyecto editorial de cafébabel Berlin Balkans & Beyond presenta historias originales que ilustran la vida y la política en Bosnia, Macedonia, Croacia, Kosovo, Eslovenia, Serbia y Montenegro. Está financiado por Allianz Kulturstiftung y Babel Alemania con el apoyo moral de la red de Babel Internacional.