Esnobs europeos en Australia: más allá de los canguros y los diyiridúes

Artículo publicado el 4 de Febrero de 2013
Artículo publicado el 4 de Febrero de 2013
Tablas de surf, cerveza y canguros: cuando los europeos piensan en Australia, a menudo solo se les ocurren unos cuantos típicos lugares turísticos. Parece no admitirse que allá abajo existe algo más aparte del magnífico espectáculo de la naturaleza australiana: una percepción completamente errónea si se observa con mayor detenimiento la costa este del país.
A continuación, un alegato a favor de un menor eurocentrismo cultural.

Cualquier europeo que se críe a la sombra de grandes catedrales, esté rodeado de música clásica y se alimente de la cocina francesa (desde 2010forma parte del patrimonio cultural de la humanidad) no siempre es consciente de la autenticidad de la alta cultura europea. Cuando se reside durante un largo periodo de tiempo en un país occidental joven como Estados Unidos o Australia, se hace tangible el propio eurocentrismo cultural. Ambos países existen desde hace poco más de un siglo y no disponen de construcciones de piedra arenisca, cuadros al óleo del siglo XVII o una tradición literaria o filosófica refinada.

Sonatas y paté vs. tablas y barbacoa

En 1770, el capitán Cook desembarcó en la costa este y, gracias a él, los británicos poblaron las tierras australianas. No obstante, su cultura está más bien orientada hacia la corriente estadounidense. Por otro lado, gracias a las tradiciones ancestrales milenarias de los aborígenes, los australianos cuentan con una mina de oro cultural. Sin embargo, durante el siglo XXI, la altanería europea, las decisiones históricas equivocadas y el inconcebible abuso de violencia convirtieron el país del Tiempo del Sueño en un terreno minado.

No obstante, a pesar de todo, vale la pena observar Australia desde un punto de vista que no sea eurocentrista y darle una oportunidad a la escena cultural asentada en ciudades como Melbourne y Sídney. Desde el éxito internacional del grupo de rock psicodélico Tame Impala, procedente de Perth, la escena musical de Melbourne ha emergido en el horizonte europeo: “La industria musical australiana se sitúa en la sexta posición mundial y representa el 3% del mercado musical en todo el mundo”. Sin embargo, me da la sensación de que no nos sentimos identificados con la música australiana: sé por propia experiencia que Europa pasa por alto unas cuantas joyas musicales australianas.

Café latte, “sushi” en un japonés y el álbum de esta banda. Australia es sinónimo de “hipster”.

Becaria en la discográfica Chapter Music, que abrió sus puertas en 1992, Sunni Hart pincha en diferentes clubs de Melbourne. “Actualmente los buenos grupos salen como champiñones en Australia: Bushwalking, Twerps, Dick Diver, Galaxy Folk y The Stevens”. Nombres que aún ignoran muchas de las personas que frecuentan los clubes de Berlín, Londres y Barcelona. “A diferencia de Europa y Estados Unidos, aquí nosotros estamos muy aislados y no contamos con la misma influencia global. Por eso tuvimos que inventar nuestro propio sonido”.

Wurundjeri y modernos

Quien ve un cuadro puntillista en el que se relata las leyendas del Tiempo del Sueño de los wurundjeri, una de las tribus aborígenes de la provincia de Victoria, piensa inmediatamente en Australia. No obstante, a menudo se ignora el hecho de que exista una escena artística inspirada en las tendencias europeas. “El arte de los aborígenes es el bien cultural exportado más importante de Australia. Por lo tanto, no es de extrañar que el resto del mundo equipare el arte australiano a las obras del Tiempo del Sueño”, afirma Heath Newman, quien trabaja como artista independiente en Melbourne y Nueva York.

Sus obras —muestras geográficas en combinaciones muy sofisticadas de colores— están inspiradas en su tierra natal: “El uso de madera local, de colores australianos o simplemente echarle un vistazo al paisaje por la ventana contribuyen a esa identidadcien por cien australiana”. Junto a unos cuantos artistas del siglo XX como Sidney Nolan y John Brack, la época moderna también tiene mucho que ofrecer: “Según mi opinión, John Nixon, Freddy Timms y Debra Dawes son tres artistas muy influyentes que abanderan el arte australiano”.

Vida latte

Aunque Australia esté alejada de Europa, los modernos no se han sentido intimidados ante Melbourne. Con sus vaqueros estrechos, faldas plisadas anticuadas y camisetas desteñidas de grupos de música, llenan las cafeterías de los barrios de moda —Fitzroy y Collingwood— y se entregan completamente a la conocida vida latte.

El blog de un londinense afincado en Melbourne.

Alexandre Schoelcher, que procede originariamente de Londres, pero decidió convertir Melbourne en su nueva residencia hace tres años, fotografía desde hace un año a iconos estilísticos para su blog Collecting Melbourne. Es cierto que no siempre fotografía a hipsters, pero en la mayoría de ocasiones los peinados asimétricos y las botas de piel marca R.M. Williams, adoradas por la cultura australiana, ofrecen el mejor motivo fotográfico. “Muchas personas le ponen la etiqueta de street fashion a mi trabajo. En realidad, lo que quiero es celebrar la diversidad, cordialidad y creatividad de los melburnianos. Para mí, Melbourne era el punto de partida ideal porque aquí se respira afabilidad y calma. Si hubiera iniciado mi proyecto fotográfico en Londres o París, habría tenido que superar muchos más obstáculos”.

Europa puede abrumar rápidamente por la variedad de su moda y sus tradiciones filosóficas y melancólicas, pero si miramos más allá e ignoramos las esporádicas inyecciones de inspiración intercontinentales, podemos aprovecharnos del intercambio. La relativa rareza es lo que hace fascinante la búsqueda de joyas culturales. Si todo esto aún no fuera suficiente, en Australia siempre se pueden admirar miles de maravillas paisajísticas, entre las que se incluyen el Uluru o el parque nacional Kakadu.

Imágenes: portada y texto, © Collecting Melbourne; texto, © página oficial en Facebook de Twerps. Vídeo: modularpeople/YouTube.