España: ¡Es la innovación, estúpido!

Artículo publicado el 2 de Julio de 2008
Artículo publicado el 2 de Julio de 2008
España vive con la sensación de que la crisis económica le pisa los talones. Una buena ocasión para replantearse su modelo de crecimiento basado en el turismo y en la construcción.

No por muy anunciado, el fin de la ‘burbuja inmobiliaria’ española deja de ser una muestra más de la necesidad de renovación que afronta la economía del país ibérico. “Nos encontramos ante un ajuste más rápido de lo esperado en la construcción, pero que también acabará antes”, ha afirmado su ministro de Economía, el ex comisario europeo Pedro Solbes. Una vez terminadas las turbulencias, el país debe encontrar nuevos motores de desarrollo, como ya hicieran algunos socios europeos. Para ello, parece imprescindible solventar carencias esenciales, pero también apostar por sectores con futuro donde España tenga un papel destacado.

De mano de obra barata a cualificada

España ha sido durante muchos años un país de deslocalización industrial, donde empresas extranjeras se instalaban en busca mano de obra barata. El crecimiento y la convergencia económica han modificado los salarios y ahora España debe renovarse y ofrecer un valor añadido propio. ¿Cómo hacerlo? La respuesta la dan los Estados de la Unión que apuestan por formar más y mejor a sus profesionales para transformar lo que antes era mano obra barata, en cualificada.

Esta política cualitativa depende del aumento del gasto público (y privado) en I+D+I (Industria, Desarrollo e Innovación) que, en España, se encuentra lejos de la media europea y de los objetivos fijados por la UE en la Estrategia de Lisboa de 2000 (3% del PIB). Aunque el gobierno insiste en que “la inversión en I+D+I se ha multiplicado por más de 2,6 en el periodo 2004-2008”, lo cierto es que España sólo invierte el 1,16% de su PIB en ello, una cifra notablemente inferior al 1,84% de la media europea y muy lejos de los países más desarrollados como Alemania (2,51%), Francia (2,12%) o Dinamarca (2,43%).

Pese a todo, el ejecutivo parece haberse dado cuenta de la importancia de este esfuerzo económico para el futuro y una de sus prioridades para los próximos años es el “incremento sustancial de los recursos de la Administración General del Estado en I+D+I, localizándolos en programas que movilicen al sector privado”, según el programa electoral de los socialistas en las elecciones de marzo pasado. Para ello, ha puesto en marcha el Plan Nacional de I+D+I 2008-2011, que aportará 47.753 millones de euros para lograr llegar a una inversión cercana al 2% del PIB.

El Silicon Valley europeo en Málaga

El cambio de paradigma económico que vive España puede ser una buena ocasión para apostar por las nuevas tecnologías y por las ventajas con las que cuenta el país. Es un secreto a voces que las empresas eligen por mayoría países ‘agradables’ (Italia, España, el sur de Francia…) para sus congresos, por lo que parece lógica la creación de polos tecnológicos de alto nivel en la península ibérica similares a la Silicon Valley californiana. Es lo que pretende, por ejemplo, el proyecto Malaga Valley e-27, que reúne a diferentes compañías del sector de la sociedad para convertir a Málaga, al sur de España, en la más importante zona de excelencia tecnológica de Europa, un Silicon Valley europeo que arrastre a empresas de todo el mundo e inversiones en I+D. Es lo que también hacen otros países europeos, como Francia, que pone en marcha planes centrados en las nuevas tecnologías en diferentes regiones, como Minalogic cerca de Grenoble, AerospaceValley cerca de Toulouse o Lyonbiopole.

Un futuro ‘renovable’

Según un estudio reciente, España se encuentra por debajo de la media europea en lo que a difusión de la banda ancha de Internet se refiere (con un 18,3%) pero también es cierto que países muy desarrollados como Francia (23,3%) o Alemania (23,8%) no están tan lejos.

Además de fijarse en los aciertos de los otros países europeos, la mejor manera de superar la crisis es fomentar los puntos fuertes de la economía: las energías renovables son uno de ellos. Como dice José María González Vélez, presidente de la Asociación española de Productores de Energías Renovables (APPA) “España parte de una privilegiada posición para jugar un papel de liderazgo mundial”, ya que el desarrollo de estas energías en el país “es considerado modélico”. Así lo han comprendido los grandes grupos que llevan años invirtiendo y, cada día que pasa, le dan más importancia a este sector como demuestra el lema “Pioneros en desarrollo y sostenibilidad” y la filosofía de multinacionales españolas como Acciona, o la imagen corporativa que quieren transmitir grandes grupos como Iberdrola Renovables o Repsol YPF.