España-Holanda: una final de mundial europea

Artículo publicado el 9 de Julio de 2010
Artículo publicado el 9 de Julio de 2010
La de 2010 será la octava final entre equipos del Viejo Continente y la primera que no se disputa en su terreno

¡Oh! ¡Ah! América. Australia ya cayó. Si por algo se caracteriza el mundial es porque les permite a los ciudadanos de a pie ser sudamericanos durante una semana, según la leyenda del fútbol, o africano durante 90 minutos. ¿Cuándo si no alguno de nosotros hemos animado colectivamente a 11 guineanos corriendo por un terreno de fútbol, promoviendo el sueño africano? Los de África occidental han sido los únicos del continente anfitrión del torneo que han conseguido estar entre los ocho finalistas del Mundial y la gente estaba por lo general a su favor (por lo menos aquí, en París). El inglés The Guardian ha señalado que los europeos, probablemente, nunca estarían tan unidos a favor de un país del Viejo Continente como lo hicieron los 2.000 millones de seguidores africanos en el partido de Ghana contra Uruguay.

Mundial europeo

Con equipos europeos clásicos como los actuales campeones del mundo, Italia, Francia e Inglaterra fuera de juego, o incluso los eliminados eslovacos, eslovenos y daneses, ¿animarán ahora sus seguidores a Los Tres Grandes en las semi-finales y finales entre el 6 y el 11 de julio de 2010? ¿Por qué no? Sólo hace una semana, había un gran revuelo en la prensa acerca de que el campeonato se convirtiera en un "mundial sudamericano", cuando los favoritos Brasil y Argentina estaban todavía jugando. El diario francés Le Monde reduce la pasión al puro patriotismo de los sudamericanos, atribuyéndola también al hecho de que muchos jugadores juegan lejos de su país (en el Viejo Continente, para ser más precisos). Mientras tanto, la prensa francesa aclama el regreso de la "nueva Europa", al mismo tiempo que la agencia de prensa alemana Deutsche Presse Agentur habla de una "Europa imperial".

James Whyte, babeliano experto en fútbol inglés, pone el concepto de la identidad en su contexto histórico general. "En resumidas cuentas, los europeos se odian unos a otros en fútbol, debido a las guerras y los conflictos que compartieron. El fútbol es un derecho general al alardeo. Las naciones africanas no han tenido guerras generalizadas en su continente y como sus conflictos son civiles y dentro de cada país, no existe animosidad con respecto a otros vecinos. Se aunarán, al contrario que los europeos. Los sudamericanos son una mezcla de ambos ideales: Argentina y Uruguay, por ejemplo, son grandes amigos, mientras que Argentina y Brasil son grandes rivales".

Hay, no obstante, una cierta simpatía por lo europeo; una tendencia que tiene sus orígenes en los ciudadanos que están en el extranjero, que por lo general sienten inclinación hacia los países que han visitado o en los que han vivido. Es normal que muchos de ellos animen o enfaticen más con uno de los países en los partidos. Del mismo modo bosnios, turcos y polacos podrían ser más propensos a animar a la tri-campeona Alemania, la selección que fue eliminada por España el pasado 7 de julio, teniendo en cuenta la composición multiétnica de la Mannschaft. Si se les preguntaba a los babelianos, optaba por que los bi-campeones uruguayos ganaran. Otra vez será. La identidad es demasiado obvia: el desamparado, o Uruguay como los no europeos, siempre tiene partidarios. No obstante, una página web italiana señala que de los 18 mundiales que ha habido hasta ahora, Europa ha ganado nueve y los sudamericanos otros nueve, por lo que no hay ningún desamparado. Sin embargo, no hay sentimentalismo ni por los uruguayos no por los europeos, si bien los últimos reclaman un lugar en el mundo, ya sea unidos o no.

Imagen: celebración de una familia española, Canadá, 2008 por ©austinhk/ Austin H. Kapfumvuti