¿Estamos difundiendo una legitimidad demasiado débil?

Artículo publicado el 20 de Junio de 2003
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Artículo publicado el 20 de Junio de 2003

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La Convención en contra de Tesalónica. Uno de los objetivos más importantes de la Convención es asegurarse que las instituciones se conviertan en algo más relevante para la sociedad. ¿Pero puede conseguir esto al mismo tiempo que se establecen las bases para ampliación de la Unión?

Los ciudadanos de Europa... quieren ver más Europa así dice la página web de la Convención Europea. Es una petición atrevida y que también implica que la UE necesita hacer más para probar su legitimidad. Es fácil para las personas ignorar sus logros. Más Europa: más participación en cualquier nivel de nuestras vidas, más visibilidad de las instituciones y de su trabajo, más pasión y un debate más serio sobre los éxitos y los fracasos de la burocracia europea. La Convención es el foro para el cambio, o eso nos han dicho, una reunión con el objetivo de hacer que las instituciones de la Unión Europea sean transparentes y que reflejen mejor los deseos de los ciudadanos. Ofrece la oportunidad de terminar con algunos asuntos y de proponer mecanismos sensibles para fijar otros en un futuro. También para garantizar que la UE pueda contar con sus nuevos miembros y prosperar. El cambio que determine cuàl serà el futuro de la Unión. Grandes propósitos... o quizás no: un ejercicio de orden según el cauteloso representante del gobierno británico.

En cierto modo, puede que esté en lo cierto. Algunas de las propuestas constitucionales de la Convención no deberían ser tan controvertidas. Alrededor de tres cuartos de éstas son propuestas que no se realizaron en anteriores tratados. Por ejemplo, aunque la primacía de la leyes de la UE se establece sin ningún lugar a duda en el artículo 10 del borrador de la constitución (cosa que causó rumores de inquietud entre la prensa euroescéptica de Gran Bretaña), en la práctica éste ha sido el caso durante varios años. The Economist publicó recientemente que la mayoría de los estudios sitúan la cantidad de legislación nacional diseñada en Bruselas al 50%. Lo que esta Constitución hace es exponer las cláusulas en un único lugar, y se espera que sin ambigüedad.

Pero la otra parte de la Constitución es probable que siga siendo un caos. Todavía se debate cómo se va a gobernar el futuro de la Unión Europea. Aunque todo el mundo está de acuerdo en que las mejoras se pueden realizar en la forma en la que la UE funciona, diferentes Estados miembro tienen diversas opiniones sobre qué se debe sacrificar. Se ha propuesto que el veto nacional desaparezca en 20 nuevas áreas. Los estados miembros tendrán que confiar en la centralizada burocracia europea para temas como la legislación o la inmigración. Esto no tiene por qué ser malo, una política común en la Unión podría solucionar muchas de las actuales dificultades. Sin embargo, esto significa que la Unión no debe precipitarse en cometer errores en asuntos políticos candentes como este.

La Unión Europea tiene problemas de legitimidad en varios países. El número de votantes en las elecciones europeas es lo suficientemente bajo para crear una grave preocupación. Aunque la Unión Europea juega un papel importante en varios niveles de la vida de los ciudadanos, todavía se la ve como algo lejano y desde el punto de vista de los euroescepticos, ajeno. Uno de los objetivos de la Convención era solucionar esto. Tiene que encontrar una forma de hacer que los procesos europeos sean más cercanos a los ciudadanos, ver más Europa. Alejar el poder de los gobiernos nacionales y acercarlo al centro en controvertidos asuntos políticos permitiría a la gente ver más claramente la influencia de la UE.

Este es un buen objetivo. La UE tiene que ganar más credibilidad que la que ha tenido en la vida de los ciudadanos para tener un impacto positivo, desde proyectos de regeneración parcialmente financiados que signifiquen que podemos esperar los mismos derechos en todos los Estados miembros. Ha existido durante mucho tiempo el mito que deberíamos alejar la mayoría de las esferas de influencia de la UE. Mientras solo una minoría lo ve así, esta idea dirige cualquier discusión sobre iniciativas europeas hacia la necesidad de justificar primero su pertinencia. En toda discusión tintinea la pregunta de ¿merece la pena? Si la Convención pudiera simplificar las instituciones europeas y sus mecanismos y permitiera a la gente tener una mayor visibilidad de su trabajo, entonces esto comenzaría a persuadir a los que mantienen que la UE no merece la pena.

Y todavía existe la impresión de que el proceso de la Convención es un poco precipitado. La legitimidad no se gana desde arriba sino que se consigue desde abajo. Tardará tiempo en llegar. La mayoría de la gente, la llamada ciudadanía europea todavía ve su identidad a través de su país. Aunque está de moda cuestionar que este punto de vista está cada vez más bajo amenaza en un mundo globalizado; si bien las fuerzas globales debilitarán los estados, tardará bastante tiempo en desaparecer. La UE tiene que convertirse en una compañera más cercana a la nación, y lo hará.

Aquí es donde uno de los objetivos de la Convención, el intento de hacer las instituciones europeas más visibles y por tanto ganar más visibilidad, choca con otro, preparar la ampliación. Existe el peligro de que el proceso para permitir la unión los nuevos Estados miembro desvíe la atención sobre la transparencia de las reorganizadas instituciones. Los euroescépticos se centrarán en la esperada afluencia de trabajadores del Este de Europa hacia los Estados ya miembros, pero también dominarán otros temas. Llevar a los nuevos Estados miembros al estándar de los ya existentes podría significar que se concentrará menos esfuerzo en los últimos. La UE tendrá que jugar un papel más activo en la vida nacional pero si esto sucede sobre todo en los países de Europa del Este, no aumentará la visibilidad de la UE en otros países.

La ampliación está por venir, y se espera que se demuestre que es algo positivo. Todavía quedan muchos temas pendientes. Los estados pequeños están preocupados por el nacimiento de una UE a dos niveles. Cualquier cambio en las estructuras gubernamentales afectaría a las oportunidades de una reforma de la PAC. Quizás la Convención pueda crear una forma para que una UE ampliada y con más retos pueda hacerse más visible para el ciudadano medio, así como capaz de manejar cuestiones relacionadas con los nuevos Estados miembro. Pero será difícil. Obtener más legitimidad entre los Estados miembro existentes y ampliar la UE con los nuevos va a ser un reto muy interesante.