Esto no es una Intifada europea

Artículo publicado el 21 de Noviembre de 2005
Artículo publicado el 21 de Noviembre de 2005

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Los disturbios en Francia han provocado la histeria en los medios de comunicación europeos, que hablan de “zonas problemáticas” y jóvenes marginados. La experta en asuntos de identidad, etnicidad e inmigración, Riva Kastoryano, explica para café babel cuáles son las causas de la tensión y por qué es poco probable que ésta se extienda.

Los guetos alrededor de las principales ciudades de Francia son escenario de disturibios organizados por jóvenes franceses de padres inmigrantes. Como la violencia continúa, los europeos se preguntan por qué ha estallado y temen que se expanda fuera del país. Riva Kastoryano, profesora del Institut d’Etudes Politiques de Paris y experta en temas de identidad europea explica la situación actual.

¿A qué se debe la tensión en los suburbios franceses?

El principal problema consiste en la inmovilidad social y espacial en aquellas zonas. Los jóvenes que protagonizan los disturbios, la mayoría de origen norteafricano, viven en las mismas condiciones que sus padres que inmigraron a Francia hace 50 años. El segundo problema es que no han tenido la oportunidad de reafirmar su identidad, como se ha hecho en Alemania y en el Reino Unido, donde la segunda y la tercera generación de inmigrantes definen su identidad en términos de nacionalidad o religión. En Francia se les dice que son franceses, pero no se les trata como franceses, y esto causa insatisfacción y frustración. El resultado no puede ser otro que una rebelión.

¿Pero por qué los disturbios han empezado ahora y no antes?

La muerte de dos jóvenes en un suburbio parisino, supuestamente durante una persecución policial, ha materializado el conflicto entre policía y adolescentes que dura ya 25 años. Aquel incidente, en concreto, fue el detonante de los desórdenes actuales, pero éstos podían haber empezado en cualquier momento. En los vecindarios conflictivos hay frecuentes alborotos a escala menor y cada noche arden dos o tres coches. El problema es que nadie se ha percatado de ello antes. Y las palabras del ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, no han hecho más que empeorar la situación. Su intencíon expresa de librar a los suburbios de la racaille (gentuza o chusma) hizo que el problema se extendiera y se volviera más descontrolado y violento.

¿Cuál es la diferencia a este respecto entre Francia y otros países europeos?

Junto con Gran Bretaña y Alemania, Francia tiene la mayor población inmigrante de Europa. La principal diferencia es que en teoría Francia está a favor de la igualdad republicana que significa más asimilación que integración, y no es partidaria de la idea de la sociedad multicultural. Sin embargo, la realidad política ofrece pruebas de que Francia se ha visto obligada a aceptar su sociedad multicultural, como se desprende, por ejemplo, del reconocimiento de diferentes organizaciones culturales. En el Reino Unido y Alemania no existen tales contradicciones. En el Reino Unido una persona puede pertenecer a la comunidad musulmana y al mismo tiempo ser aceptada por el Estado británico. Lo mismo sucede en Alemania, donde un turco no deja de ser turco por haber adquirido la ciudadanía alemana. El problema de Francia es que el conflicto entre la retórica tradicional y la realidad política crea una gran confusión.

¿Cree que estos jóvenes comparten una cultura común, por lo que los disturbios podrían extenderse por Europa?

En mi trabajo de investigación he observado semejanzas entre los jóvenes marginados en Europa: escuchan la misma música, llevan la misma ropa, se comunican a través de blogs, ven las mismas películas y comparten las mismas aspiraciones. Pero esto no quiere decir que el día de mañana les dé a todos por provocar disturbios. En Bélgica y Alemania, por ejemplo, hubo cierta tensión a raíz de los desórdenes en París, pero ésta no tardó mucho en desvanecerse. A pesar de los problemas sociales que comparten los jóvenes alienados de distintos países, cada comunidad reacciona ante sus dificultades a nivel local y de forma diferente.

¿Existe relación alguna entre el terrorismo y la situación en los suburbios?

En absoluto. Por mucho que los medios de comunicación aleguen tal relación, pretendiendo hacer sus artículos más interesantes, esto no es una Intifada europea. La religión, afortunadamente, se ha quedado fuera del debate. De hecho, los imanes en los suburbios colaboran como mediadores entre el gobierno y los alborotadores. El único político que hizo un comentario inoportuno fue el Primer Ministro turco [Recep Tayyip] Erdogan quien echó la culpa de todo a la ley que prohíbe a las chicas musulmanas llevar velo en las escuelas francesas. De todas formas, relacionar estos disturbios con el terrorismo sería un error muy grave. No se trata de un conflicto religioso.

¿Cree que la consolidación de la ciudadanía europea propiciaría una solución a este problema?

Sí podría ayudar porque así habría europeos tanto de origen francés como de origen norteafricano. Entonces podremos dejar atrás los enfoques nacionales y crear una forma de ciudadanía europea que sea más inclusiva. Pero lo que hace falta de verdad es un cambio de mentalidad y la voluntad de aceptar una sociedad europea en evolución.