Estrasburgo: Cuando el Parlamento europeo contamina

Artículo publicado el 11 de Julio de 2011
Artículo publicado el 11 de Julio de 2011
La huella de carbono del Parlamento Europeo en Estrasburgo ha hecho correr ríos de tinta durante los últimos años, hasta el punto de provocar una guerra de cifras sin precedente entre los defensores y los detractores de la institución.
Una cosa está clara: apoyando o no las cifras, el desplazamiento de los eurodiputados de un parlamento a otro emiten una cantidad considerable de dióxido de carbono. Crónica de una confusión anunciada.

Es una tarea difícil eso de comprender los cálculos y los resultados de las emisiones de CO2 para el común de los mortales. Christophe Fliegans, fundador de la Sociedad Carbono 11, especializada en la realización de balances sobre las cifras del carbono, cree que hay muchos estereotipos cuando se habla de la huella del carbono. Pone como ejemplo la nueva ley del etiquetado del carbono en los productos de consumo, que entrará en vigor este mes de julio. “Los consumidores no entenderán nadie porque el resultado no será explicado”. Según Fliegans, un estudio de caso sobre el Parlamento Europeo supondría una investigación de hasta seis meses para poder llegar a conocer el impacto real sobre el medio ambiente y exigiría una gran cantidad de datos para conocer un resultado lo más próximo a la realidad. Además, no existen parámetros estrictos para este tipo de cálculo. Hay un protocolo que proporciona las etapas para calcular la huella de carbono, pero no es obligatorio: los resultados pueden, por tanto, diferir según los datos calculados.

En Estrasburgo se utiliza energía verde certificada por EMAS

“Las cosas no son blancas o negras. Coger el avión y el material duplicado contaminan

Uno de los mayores adversarios del Parlamento de la capital alsaciana, el colectivo de los Verdes británicos, ha intentado enfrentarse al reto. Han levantado sus espadas en la lucha contra el calentamiento del planeta: un documento de 76 páginas establece de manera inequívoca los argumentos ambientales para centralizar todos los poderes del Parlamento Europeo en Bruselas. El estudio tiene, sin embargo, algunos fallos si tenemos en cuenta que en su introducción advierte al lector acerca de las cifras utilizadas: “No hemos tenido acceso a datos de gran calidad acerca ni del personal ni del transporte y hemos recurrido a los que estaban disponibles”. Entonces, el personal y el transporte son los que más contaminan.

« Las cosas no son blancas o negras. No hay ninguna duda sobre el hecho de que coger el avión y de que material duplicado contaminan, pero no es todo eso, hace falta tener en cuenta la edad de los edificios, por ejemplo”, avanza Christophe Fliegans. En efecto, el inmueble de Bruselas es más viejo y contamina más en comparación con el de Estrasburgo, que utiliza energía verde y el 80% de su superficie está certificada por el EMAS (Reglamento comunitario de ecogestión y ecoauditoría)

Guerra de cifras

Troy Davis, director de la Campaña por la democracia europea y gran defensor del Parlamento europeo en Francia, cree que se trata más que nada de una estrategia política. Se dedica en cuerpo y alma al Parlamento desde 2007 y considera que el argumento del medio ambiente no se sotiene. “Antes de las elecciones, en busca de publicidad, los partidos europeos diferentes acusaban al Parlamento de ser caro y contaminante, lo que son dos mensajes diferentes”

En realidad, Glenis Willmott, jefe del partido laborista británico, otro enemigo de Estrasburgo, acusa a las dos cámaras de contaminar y de costar caras a los contribuyentes. Estima que los costes de desplazamientos se elevan a 180 millones de euros cada año. Un coste exorbitante y, además, “no se justifica el gastar todo ese dinero en Estrasburgo cuando los europeos están sufriendo la reducción de los servicios públicos y de sus salarios”. Añade, asimismo, el factor tiempo que impide al trabajador trabajar de manera eficaz. Denuncia la carencia de transportes rápidos entre los dos parlamentos incluso después de la llegada del tren, que ha permitido una reducción de los gases invernadero, pero que no es tan rápido como el avión. “Eso no es bueno para la Democracia ni para la eficacia del Parlamento. El transporte de los eurodiputados, de su equipo y de todos sus documentos entre las dos sedes significa menos tiempo para hacer el trabajo que tienen que hacer”.

No debemos tener un sistema como en Francia, todos los poderes centralizados en París

M. Davis cree que los argumentos de los anti-Estrasburgo intimidan la democracia. Él ve en todo ello una tentativa de centralizar todos los poderes en un solo lugar: Bruselas. La descentralización de poderes- el legislativo en Estrasburgo, el ejecutivo en Bruselas y el judicial en Luxemburgo- es la prioridad por encima de cuestiones ambientales y financieras. M. Fliegans va en el mismo sentido: “No debemos tener un sistema como el de Francia, donde todos los poderes se concentran en París”.

Dar ejemplo

Los dos proponen sendas alternativas a esta cuestión que se debate desde hace cuatro años y que concierne a la democracia y al medio-ambiente. M. Davis aboga por la creación de una especie de institución mundial para gestionar la cuestión climática. “La reducción de CO2 es un problema de gobernanza climática mundial y no el desplazamiento de eurodiputados”. Para M. Fliegans, bastaría con reunir el Consejo de Europa, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y el Parlamento Europeo en Estrasburgo bajo un mismo techo.

Según Glenis Willmott, el Parlamento europeo debe jugar, según ella, un rol en la reducción de gases de efecto invernadero. “La lucha contra los cambios climáticos es el gran reto del futuro, es crucial que el Parlamento dé ejemplo reduciendo su huella de carbono”. Otros creen más bien que los eurodiputados deberían aplicar las leyes que ellos mismos aprueban todos los días. A esto, Willmott responde que ella solo viaja en tren por su trabajo. “Intento hacerlo también en Estrasburgo, pero desgraciadamente el viaje es tan largo que, a veces, es imposible”.

Este artículo forma parte de Green Europe on the Ground, una serie de reportajes realizados por cafebabel.com sobre el desarrollo sostenible. Para conocer mejor el proyecto, Green Europe on the Ground.

Fotos: Portada (cc) Dante Alighieri/Flickr, Atomium (cc) fatboyke/flickr ; Parlamento Europeo Estrasburgo © Gen ; Video emimusic/Youtube