'Estripburgo' en guerra contra la prostitución

Artículo publicado el 26 de Mayo de 2009
Artículo publicado el 26 de Mayo de 2009
Especialmente en el último año, la pintoresca ciudad alsaciana se ha ganado la fama de 'Estripburgo': de ella se dice que es la capital europea con más prostitución. ¿Es Estrasburgo realmente un gran burdel en la que autóctonos y eurodiputados satisfacen sus deseos?

“Estaban por todas partes, muchísimas mujeres con ligueros, no había visto jamás algo así". Como camionero, Markus Straub ha recorrido Europa durante años, pero en ninguna otra parte la prostitución le ha llamado tanto la atención como en Estrasburgo. Hoy en día, la situación es un tanto distinta. El barrio estrasburgués circundante a la Estación Central es, probablemente, uno de los más limpios de Europa. Dónde en otra ciudades suelen encontrarse los barrios rojos, no existe ni un solo sexshop, ni ningún sospechoso bar de mala muerte. Por lo contrario, se hallan hoteles de la alta burguesía, algunas fruterías y verdulerías e, incluso, un tienda de juguetes usados. ¿Es esta ciudad la supuesta capital europea de la prostitución?

©France Dutertre

Ley Sarkozy, prohibido mirar

Tampoco en el centro de la ciudad pueden encontrarse las típicas zonas de prostitución tal y como las conocemos de la berlinesa Orangerburger Strasse o de la calle Montera de Madrid. “No, ahora las mujeres ya no se prostituyen en los alrededores de la Estación", comenta Rose-Marie Jermann del 'Mouvement du Nid', una oenegé para prostitutas. "Están en las afueras de la ciudad, por ejemplo, en las cercanías del hospital. Ya no son tan visibles como antes, más bien se esconden". Eso se debe a las leyes francesas. Si a finales de los 90 se prohibió el 'reclamo activo', en marzo de 2003 la Ley Sarkosy volvió a endurecer la normativa. Desde entonces, también es punible el 'reclamo pasivo' y las prostitutas pueden ser castigadas con penas de hasta dos meses de cárcel o multas de varios miles de euros por sonreír o mirar a un potencial cliente.

“Por ello hoy en día, las mujeres llaman menos la atención y visten de forma menos provocativa que antes” nos dice Rose-Marie Jermann. Otro motivo de este 'jugar al escondite' es el miedo de las –en su mayoría- prostitutas extranjeras. “Llegan a través de redes mafiosas principalmente de Europa del este y África. Muchas de ellas, vienen atraídas por falsas promesas de trabajo. Luego se les quita la documentación y quedan abandonadas a su suerte”.

A pesar de ello, el número de mujeres que voluntariamente se prostituyen va en aumento. Provienen de la pobreza y quieren ayudar económicamente a sus familias. Generalmente piensan que podrán abandonar la prostitución después de algún tiempo. "Hemos hablado con muchas mujeres y la experiencia nos demuestra que salir de la prostitución no resulta tan sencillo. Muchas nos cuentan que tras una primera y horrible vez, no pudieron rehacerse. Se aíslan de sus amigos y familias y caen en el mundo de las drogas", nos cuenta la trabajadora social. Por ello, la asociación 'Mouvement du Nid' trabaja con distintas oenegés en los países de origen de las prostitutas, como Bulgaria y Rumanía.

Tráfico transfronterizo

©Marco Marucci/ http://www.reflectz.org/La prostitución existe en casi cualquier gran ciudad, pero lo que agudiza la situación en Estrasburgo es la cercanía con Alemania, así como el emplazamiento de las instituciones europeas. Al ser la normativa del país vecino bastante más laxa –desde 2001 la prostitución está regulada y las trabajadoras del sexo pueden incluso tener un seguro médico- existe un auténtico tráfico transfronterizo. 

A menudo, las mujeres viven en la ciudad alemana de Kehl, que se encuentra tan solo a unos minutos en coche de Estrasburgo. Para su quehacer nocturno se transladan en minibuses a través de la frontera y recogidas a primera hora de la mañana. 

Se dice que el número de prostitutas es especialmente alto durante los 4 días al mes en los que se reúne el Parlamento Europeo. El pasado otoño, durante la semana de reuniones, la europarlamentaria alemana Silvana Koch-Mehrin (FDP) generó un considerable revuelo al reprochar a sus colegas el hacer uso de los servicios de prostitutas.

También la diputada danesa Karin Riis-Jorgensen se indignó ante tal circunstancia. Por ello, junto con otros 36 diputados nórdicos, envió una carta abierta al Presidente del PE, Hans-Gert Pöttering, en la que le propone que los parlamentarios solo se hospeden en aquellos hoteles que no permitan el acceso a prostitutas.

“El consejo de parlamentarios nórdicos ya adoptó una acuerdo similar con los hoteles cuando viaja como delegación", explica la parlamentaria de los Verdes. “Tal y como existen Eco-hoteles, hay también hoteles que garantizan el no contacto con la prostitución.” Riis-Jorgensen recalca que su interés no reside tanto en eliminar la prostitución sino más bien en “reducir la demanda y criminalizar a aquellos que buscan mujeres para su comercio sexual.” La propuesta sigue examinándose, pero los parlamentarios esperan de su aprobación en los próximos meses.

La hipocresía francesa

En estos momentos, Estrasburgo trabaja sobre la cuestión en colaboración con distintas organizaciones que se ocupan de la prostitución. “En Francia se es simplemente hipócrita”, dice la concejala Marianne Dreyssé. “No digo que deba ser como en Alemania pero, ya que no se puede eliminar la prostitución de hoy para mañana, debería decirse de forma contundente que no es aceptable".

La propia política sabe que no se trata de una tarea fácil. "Hoy en día la situación es más difícil que hace 10 años, la prostitución es menos visible pero eso no significa que haya disminuido. Con Internet se han desarrollado nuevas formas, cosa que encuentro muy preocupante”. Para controlar el problema estrasburgués se debería actuar en ambos lados de Rin, resultando imprescindible una colaboración con Alemania. 

“La prostitución no es una profesión”. Para Rose-Marie Jermann es importante que esto le quede claro a todo el mundo. Y, hasta que todo el mundo lo haya entendido, continuarán ella y sus colegas recorriendo las oscuras esquinas de la ciudad para mejorar la difícil vida de estas mujeres.

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