"Estudiar alemán no tiene sentido": los ingleses pasan de los idiomas

Artículo publicado el 24 de Septiembre de 2010
Artículo publicado el 24 de Septiembre de 2010
¿Pueden los británicos ser peores con los idiomas? Aparentemente, sí. En el Reino Unido del siglo XXI, cada vez más jóvenes se preguntan por qué deben aprender una segunda lengua.

Siendo un Estado europeo, su rechazo hacia las lenguas extranjeras está en el corazón de su alejamiento cultural de la “tierra babeliana”. “Estudiar francés en Reino Unido es tan útil como aprender a tocar el piano”, dice Steve, de 25 años y natural de Swindon. “Es bonito y muy divertido, pero en términos de empleo no se consigue mucho aparte de dar buena impresión en una entrevista de trabajo”.

Según las estadísticas, la postura de Steve hacia lo idiomas parece ser general. Desde que el Gobierno laborista hizo un estudio sobre lenguas extranjeras entre personas de entre 14 y 16 años en 2004, ha habido una caída drástica en los jóvenes que se interesan en adquirir una segunda lengua. En los últimos diez años el número de estudiantes que eligen francés y alemán en sus exámenes anteriores al bachillerato (a los 16 años) ha caído un devastador 50%. Sólo en 2010, el número de alumnos británicos que estudiaban francés descendió un 6%, apartándolo por primera vez de las diez primeras asignaturas seguidas en Reino Unido.

¿Un remedio?

El problema ha alcanzo semejante nivel que el Gobierno británico ha creado un nuevo examen a nivel nacional: “El bachillerato inglés”, diseñado para revitaminar el escaso interés por los idiomas. El secretario de Educación, Michael Gove, alerta de que esta debilidad hará al país más vulnerable frente a otras potencias mundiales: “Estoy profundamente preocupado por la cada vez peor caída en el número de alumnos que estudian idiomas”, asegura al diario The Independent. “Los países asiáticos está realmente tomando la delantera en conocimientos científicos y está acumulando muchos beneficios culturales y económicos”.

Pero el bachillerato falla en una cuestión fundamental puesta de relieve por las estadísticas el mes pasado: ¿Por qué los estudiantes del Reino Unido están incluso menos motivados que antes para aprender idiomas europeos? La naturaleza de este nuevo examen estatal amenaza con empeorar la situación: quienes lo aprueban, dice The independent, serán “recompensados con un certificado especial que les dará más peso para las empresas y las universidades”.

Una falta de Inglaterra

Los británicos son criticados a menudo por sus limitaciones lingüísticas, pero muchos de ellos no ven el problema. “Las críticas europeas hacia los ingleses suelen ser infantiles”, dice Steve. Están basadas en pequeños celos y resentimientos de pueblo más que en algo realista. No es nuestra culpa que seamos hablantes nativos de una lengua global; yo hablo español y alemán, pero cuando voy a una conferencia internacional a Madrid, todo el mundo habla en inglés porque para la mayoría es su segunda lengua”. En agosto, el antiguo diputado liberal-demócrata Mark Oaten genró polémica cuando dijo en Sky News: “El lenguaje internacional de los negocios es el inglés. Aprender alemán no sirve para nada. No va a hacernos conseguir trabajo”.

Mientras, el vacío en el currículum dejado por los idiomas es llenado de forma extraña: en 2010 vio un aumento significativo en el estudio del latín en la educación pública, con 58 escuelas más a punto de empezar a impartirlo este mes. El griego antiguo, también, ha resucitado como asignatura en 13 nuevas escuelas primarias en Oxfordshire. El galés, antaño en peligro, también ve crecer su popularidad; según las últimas estadísticas el número de alumnos de entre 5 y 14 años que hablan este idioma se ha incrementado un 14,5% entre 1991 y 2001, y el número de hogares bilingües en Gales también subió un 14,1%. Como una generación de estudiantes británicos preparados para graduarse en secundaria con un poco o nulo conocimiento de idiomas, el “bachillerato inglés” parece un simple parche frente a un Reino Unido más insular que nunca.