Etapa en Chipre para la Turquía europea

Artículo publicado el 16 de Febrero de 2004
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Artículo publicado el 16 de Febrero de 2004

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Después de décadas de bloqueo, Turquía ataca, desconcertando posiciones, presupuestos e ideas preconcebidas. Después de Atenas y Nicosia, Ankara le exige a Bruselas que tome sus responsabilidades.

1995: la UE acepta la candidatura chipriota y presenta el asunto a Ankara acordándoles una unión aduanera como primer paso hacia su adhesión a la Unión. La relación entre resolución del conflicto chipriota y adhesión de Turquía ya está establecida. Pero desde ambos lados se proclama la independencia a gritos. Hasta que, en noviembre de 2003, Bruselas reconoce por fin que mantener el statu quo sobre la isla constituye un serio ostáculo a la perspectiva de adhesión de Turquía.

La táctica europea pensada por la inteligente diplomacia griega consiste en dos puntos :

-Forzar a Turquía a aceptar ciertas concesiones que la llevarán a una solución mejor, presionándola cada vez más: la aceptación de la candidatura chipriota (1995) y el reconocimiento de la entidad griega como única entidad legítima de la isla a su entrada en la UE (2004) –¿cómo puede Ankara imaginarse entrar en una estructura en la que no reconoce a uno de sus miembros?- sumándole 20 mil millones de dólares de indemnización que tendrá que pagar en caso de no encontrar solución.

-Asegurarse de la situación de statu quo, optando por una actitud asímetrica: pensar en una solución que reconocería una sola autoridad legítima en la isla es algo impensable para Rauf Denktas, el líder turcochipriota. Tan impensable como para sus apoyos militares y conservadores en Turquía. Esto equivaldría más o menos a devolverle la soberanía griega a Chipre, incluyendo a los turcos de la isla.

La parte griega puede así apoyar cualquier reglamento porque está asegurada del rechazo final de una parte de los turcos cuya principal diplomacia consiste en justificar el desembarcamiento y la invasión de 1974.

La diplomacia griega apurada

Hay que esperar que Ankara deje de mirar treinta años atrás. Por varias razones:

-Primero por la cercanía de las fechas claves europeas: después de dos años de profundas reformas, Turquía sabe que su destino europeo se juega en diciembre de este año en el que la UE decidirá si quiere negociar su posibilidad de adhesión.

-Los primeros efectos de las reformas empezadas en Turquía en contra del poder excesivo del Estado Mayor. El Consejo de Seguridad Nacional (CSN), anteriormente primera instancia de decisión del país, incluyendo a los jefes de los ejércitos y a los principales ministros, sólo se reune cada dos meses. En lo que se refiere a Chipre, la última reunión del CSN (23 de enero) sólo sirvió para confirmar las posiciones ya conocidas de la diplomacia y del Estado Mayor, dirigido por el general Özkök, un hombre muy moderado. «El CSN no es una instancia institucional», declaraba el viceprimer ministro Señor Gül, cuyo partido fue expulsado del poder en 1997 por este mismo órgano. El cambio fue tan significativo que la propia diplomacia griega no se lo esperaba.

-Por fin , la victoria histórica de la izquierda turca en Chipre en las elecciones legislativas del último mes de diciembre y la formación de una coalición cuyo objetivo es encontrar una solución antes del mes de mayo de 2004, ayudan a revisar las bases del statu quo. Lo que el propio Rauf Denktas reconocía el día siguiente de las elecciones.

Un texto «reducido»

En este comienzo de año, Ankara ataca de nuevo: sus recientes aperturas del lado turco, bien recibidas por Kofi Annan y por la administración Bush, apuraron a la parte griega. Ankara se compromete a reanudar rápidamente las negociaciones con las siguientes proposiciones:

-Aceptar las condiciones drásticas de Kofi Annan (por ejemplo, una fecha fija para realizar el referendum y la competencia de la ONU para redactar las partes conflictivas del acuerdo un día antes) de manera que obliga a la parte griega a tomar sus responsabilidades con la presión de ver su representatividad en la isla reducida (representatividad mucho tiempo relacionada con sus buenas intenciones).

-Conducir a una solución rápida antes del 1 de mayo del 2004, pero garantizando todos los derechos de los turcos en Chipre. Es decir, aceptar el referendum pero si está basado en un acuerdo de principio, un texto «reducido» y negociable en los próximos meses, que deje la gestión de los detalles para próximas negociaciones con supervisión de la ONU.

-Intentar combinar la solución con su adhesión a la UE: dejando la negociación y la aplicación del plan de paz para después del 1 de mayo, para el periodo (largo) de la adhesión turca. Un conjunto de proposiciones que Atenas, en plena campaña electoral, y Nicosia, concentrada en la supuesta victoria que representa el 1 de mayo, rechazan por ahora.

¿La UE lista para formular su propia ecuación?

Queda por averiguar cuál será la actitud de la UE, la gran muda en esta cuestión. Da igual cuáles podrán ser los apoyos por parte de los estadounidenses o de la ONU, Bruselas tiene la clave del proceso.

Aceptando la buena fe de las intenciones turcas, y la proposición de un calendario cargado de negociaciones para llegar a un acuerdo antes del 1 de mayo se comprometería a cumplir la apertura de las negociaciones de adhesión con Turquía.

O aplicando la buena y vieja política del «dejar pasar» y haciendo imposible, en práctica, la negociación de un acuerdo antes del mes de mayo: esto retrasaría la perspectiva de una solución y complicaría bastante las relaciones turco-chipriotas y turco-europeas.

Porque, como decia Murat Yetkin en el cotidiano Radikal (6/11/03), «una solución para Chipre es posible sólo en un sistema con dos ecuaciones (EU/Turquía) y dos incógnitas (Chipre/ Negociaciones de adhesión). »

Pero ¿la UE estará lista para formular su propia ecuación?