Eugenio Benetazzo: El manifiesto económico de una Casandra

Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2011
Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2011
El destino de Casandra era ver como ocurrían las catástrofes que ella misma predijera. A Eugenio Benetazzo, economista, trader independiente y gurú financiero, le ha pasado lo mismo. En su profético libro de 2006, titulado Duri e Puri, presagiaba lo que sería la crisis crediticia de 2008 y el colapso de la economía mundial.
Desde entonces, recorre Italia con una serie de espectáculos teatrales, inspirados en sus evocadores libros: Banca Rotta y Europa si è rotta, donde explica los mecanismos de las finanzas internacionales y del mercado global.

Una medicina amarga

La experiencia ha proporcionado a Eugenio Benetazzo cierta popularidad en la Web. El joven trader cuenta con una gran presencia en el blog de uno de los cómicos más populares en Italia, el genovés Beppe Grillo,; además, se ha convertido en una figura de culto en los programas de televisión de las cadenas independientes gracias, en parte, a su canal de Youtube. Precisamente en estos días se produjo el lanzamiento de su último libro, titulado Era il mio Paese, y de su Manifesto Economico per l´Italia, donde resume en pocos puntos su receta (amarga) para superar la crisis y reactivar la economía del Bel Paese. “Por desgracia, no se podrá rehabilitar la economía europea, empezando por la italiana, si no se toma el camino de la reforma social. El declive de Europa solo se reducirá a través de una dura y dolorosa redefinición de bienestar. Es una medicina amarga, a la que ya no estábamos acostumbrados pero que debemos afrontar". El suyo no es precisamente lo que llamaríamos un escenario alentador; pero si alguien está esperando respuestas dulces o reconfortantes, es mejor que cambie de lectura: Eugenio Benettazzo se ha hecho famoso por la franqueza de su análisis económico.

"Nos encontramos frente a un escenario sombrío que por razones electorales los políticos italianos y europeos han ocultado durante años. El modelo de bienestar se reducirá de manera considerable, sobre todo en lo que respecta al sistema de pensiones y, es evidente, que a ningún partido político se le ocurriría hacer este tipo de propuesta porque corre el riesgo de perder inmediatamente millones de votos; pero o se hace así o no se interviene, dejando que el país emprenda un camino que conducirá a un malestar social mucho más grave".

Cafebabel.com: Los PIIGS, literalmente “cerdos” en inglés: Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España, ¿son culpables de su propia situación económica o son víctimas de los países más fuertes de Europa?

Eugenio Benetazzo: “Las dos partes tienen culpa. En la actualidad, la crisis de la deuda soberana se encuentra con que acreedores y deudores comparten el mismo destino”.

Eugenio Benetazzo: La responsabilidad de la situación actual en Europa recae en ambos frentes, en los países más fuertes y en los más débiles, ambos se han aprovechado de las únicas ventajas que el euro ofreció en años anteriores. Por un lado los países europeos de la periferia aprovecharon la posibilidad de endeudarse con condiciones económicas especialmente convenientes; la consecuencia fue cierta facilidad en la gestión de las finanzas públicas. Por otro lado, los países "fuertes" de la UE, Francia y Alemania sobre todo, centraron gran parte de sus recursos financieros en los PIIGS; un exceso de confianza que ha conducido a una sobreexposición financiera. Por lo tanto, la culpa es de las dos partes. La crisis de la deuda soberana se encuentra con que acreedores y deudores comparten el mismo destino.

Cafebabel.com: ¿Cree que las instituciones europeas han reaccionado de manera adecuada frente a la primera crisis importante desde el nacimiento del euro?

Eugenio Benetazzo: El BCE y, especialmente, la UE en su conjunto, estuvieron sometidos a fuertes presiones que impidieron el nacimiento de bonos gubernamentales europeos, los eurobonos. Si se hubieran creado hace dos o tres años, cuando comenzaba la tormenta financiera, se podrían haber evitado las desastrosas consecuencias que hoy pesan sobre los países más endeudados de la periferia europea. Esto demuestra el evidente fracaso del euro.

Cafebabel.com: ¿Fue solo un problema económico o también político?

Eugenio Benetazzo: Ciertamente, fue una cuestión de soberanía, y también influyó la carencia de una gobernanza supranacional capaz de oponerse a la voluntad de algún lobby bancario internacional que quería evitar la creación de eurobonos.

Cafebabel.com: Los Indignados, Occuppy Wall Street y otras manifestaciones de la juventud, ¿son suficientes para proporcionar un estímulo para el cambio o necesitamos más?

Eugenio Benetazzo: Para ser exactos, no creo que sea suficiente. Se quiere la cartera vacía y de momento no lo está. Estos movimientos de protesta son muy mediáticos, pero desde el punto de vista práctico, el de la política, no generan muchos cambios importantes. Por supuesto, algunos episodios demuestran cómo está emergiendo cierto malestar de fondo que difícilmente se podrá mitigar con un cambio de liderazgo político, no solo en Italia, sino en el plano europeo.

Cafebabel.com: Islandia, la esperanza de Europa: ¿un caso aislado o una posible solución para salir de esta fase?

Eugenio Benetazzo: De momento, Islandia sigue siendo un caso aislado; aunque en los últimos años hemos visto países que se comportaron de manera similar. Por supuesto, Islandia pudo contar con una política monetaria independiente, una moneda propia y, especialmente, una ciudadanía que supo reaccionar de manera inesperada. Para los que no lo sabían, de hecho, negando la condonación de la deuda a los inversores extranjeros. Pero, sobre todo, exiliando a los dirigentes del sector bancario que condujo al país al “crash” financiero. Quizás si ocurriera en otros países, seguramente las consecuencias financieras serían catastróficas. Islandia es una realidad pequeña, un país que tenía una deuda total de alrededor de 10 millones de euros; mientras que solo en Grecia, asciende a 300 mil millones. Esta es la clásica situación en la que salvar al moribundo cuesta 10, dejarlo morir 1.000.

Foto: portada (cc) odysseasgr/flickr