Eurocopa 2012 en Polonia y Ucrania: La incertidumbre rodea a los anfitriones

Artículo publicado el 14 de Octubre de 2008
Artículo publicado el 14 de Octubre de 2008
Imposible afirmar con seguridad que la Eurocopa 2012 se desarrollará con éxito en Polonia y Ucrania. Incursión en la zona sensible del fútbol

En pie, en medio de una pradera situada en la periferia de Lviv, Ostap Protsyk se muestra optimista en relación a la financiación del futuro estadio europeo: “Está claro que, en cuatro años, sobre este terreno se enfrentarán las selecciones más fuertes de Europa”, afirma el jefe de gabinete del alcalde de Lviv. En Ucrania occidental todas las miradas se dirigen al banco de crédito para la reconstrucción, con la esperanza de que este desbloquee rápidamente el capital necesario para la construcción del estadio, lo que supone algunos cientos de millones de euros. Mientras habla, un avión de la compañía aérea húngara de bajo coste Wizzair cruza el cielo sobre la cabeza de Protsyk.

henriberqius/Flickr

Este es un avión similar a los que deberán resolver muy pronto los problemas de transporte a los que deberá hacer frente Ucrania. Al menos, eso es lo que espera Oleksandr Sahrewa. El director del aeropuerto, con los dos pies puestos sobre la pista de aterrizaje cementada, evoca el proyecto de extensión de la pista y de la construcción de una nueva terminal. Todo esto por un montante de 200 millones de euros. “Con sus visitas en Ucrania, los inspectores de la UEFA han examinado nuestros aeropuertos y nuestros planes de ampliación de los mismos responden a sus expectativas”, se alegra Sahrewa.

Punto negro: el fanatismo

P.J.S./FlckrDesde hace algún tiempo, Michel Platini, presidente de la UEFA, plantea dudas en relación al nivel de preparación de los dos países organizadores. Apenas terminada la Eurocopa 2008, voló hasta Kiev y Varsovia para supervisar las infraestructuras en Ucrania y Polonia. A finales de septiembre, el comité ejecutivo de la UEFA se reunió en Burdeos para discutir, entre otros asuntos, sobre el campeonato de Europa de 2012. A parte del transporte y las infraestructuras, lo que preocupa a la UEFA son los problemas de corrupción y la seguridad. En los dos países, el fanatismo causa estragos. Hace un mes, en Varsovia, después de un derbi entre el Polonia y el Legia, la policía arrestó al menos a 741 personas tras una batalla campal. Casi todos fueron puestos en libertad al poco tiempo.

No existe ninguna base de datos que recoja información sobre los fanáticos más violentos como ocurre en Europa occidental. En el recibidor de la Federación Polaca de Fútbol (PZPN) situada en la calle Miodowa, el polvo se apodera de las paredes. Una mano de pintura no vendría nada mal; es lo que le gustaría a su presidente, Slawek's/Flickr. “Si habláramos de la Eurocopa de 2016, estaríamos preparados a tiempo sin ningún problema”, afirma. Tanto él como su homólogo ucraniano Grigorij Surkis, apoyaron la candidatura de Miche Platini a la presidencia de la UEFA en enero de 2007. Tres meses después, llegaba la decisión a favor de la celebración de la Eurocopa 2012 en Polonia y Ucrania. Cuando se enteró de la noticia en Cardiff (País de Gales), Listkiewicz saltó de alegría y abrazó al anterior ministro de deportes polaco Tomasz Lipiez. Más tarde, este último fue arrestado acusado de corrupción.

No somos nosotros, son los otros

Litskiewicz quiere saber quién es el responsable de las dificultades que rodean a la Copa de Europa de selecciones de 2012, y sobre todo de las relacionadas con su socio. “En Danzig, la construcción del estadio planteó problemas por culpa de las huertas públicas para ciudadanos”, se lamenta. En el barrio de Letnica, los jardineros aficionados reclaman indemnizaciones. Entre ellos, Witold Baginski. Cuando recuerda los fines de semana pasados en su datcha, los ojos se le llenan de lágrimas. Desde la llegada de los obreros, su vida ha cambiado. La Eurocopa 2012 no le interesa, al igual que el Baltic Arena, que se erigirá sobre el suelo de su jardín. Lo único que quiere es ser indemnizado. Pero Pawel Adamowicz, alcalde de Danzig, no cuenta con los recursos suficientes por el momento. En efecto, los inversores privados no han aportado todavía su apoyo al estadio de Danzig. “Antes de poner la primera piedra del estadio, debemos todavía devolver algunos préstamos. O pedir una ampliación del crédito”. En cualquier caso, el proyecto Baltic Arena costará 230 millones de euros.

kadbucketcreations091/Flickr

Sin autovías en Ucrania

“Nuestro talón de Aquiles es el tráfico”, prosigue el presidente de la federación Michal Litskiewicz. Y se queja: “El trayecto de Danzig a Donezk es de 1.500 kilómetros. No es como en Suiza y Austria donde se podía saltar de un estadio a otro”. Tras la visita de control de Platini, Listkiewicz dejó de desmentir los problemas. Al contrario, ha sido el primero en reconocerlos. “Hay que ser realista: no podremos tener la red de carreteras lista para el 2012”, avisa. Hace apenas unos días, el ministerio de transportes polaco anunció que el proyecto de ampliación de la autovía A4 dirección a Ucrania no se producirá. En Ucrania, ni siquiera se habla de las autovías. La red de carreteras interurbanas está saturada. Para ir de Lviv a Kiev, la capital, hace falta un día entero, a pesar de que tan solo 500 kilómetros separan las dos ciudades.

BiLK_Thorn/FlickrLa crisis que golpea al gobierno ucraniano desde hace meses entorpece aún más el buen funcionamiento de la administración. El intelectual ucraniano Andrij Pavlyshyn, famoso por sus análisis diferenciados, no encuentra más que una forma de arreglar el problema y esta pasa por el apoyo absoluto de la oligarquía. Estima que el Estado no está en disposición de actuar. Este contexto aumenta las dudas de Michal Litskiewicz, presidente de la Federación Polaca de Fútbol sobre su co-organizador. “Ucrania y Polonia forman una familia”, concluye refiriéndose a la elección de su socio. “Pero si las cosas no suceden como está previsto y la UEFA decide llamar a otro socio, no veremos ningún inconveniente”.