Eurocopa 2012: la amenaza hooligan

Artículo publicado el 7 de Junio de 2012
Artículo publicado el 7 de Junio de 2012
Por primera vez en su historia, la UEFA ha confiado la organización de la Eurocopa a dos países de Europa del Este: Polonia y Ucrania. Esta elección muestra una tendencia en la línea de la política llevado a cabo por la FIFA de conquistar “nuevos territorios”.
Aparte de los efectos perversos al margen de la competición (alojamiento, prostitución, opacidad), otro problema de más calado florece: el hooliganismo.

Además de sus capacidades para proveer las infraestructuras necesarias (estadios, transportes, etc.), los países organizadores deben estar a la altura de garantizar la seguridad de todo el mundo durante la competición. Ahí parece residir el problema para el Campeonato de Europa de las Naciones. ¿Son Polonia y Ucrania capaces de hacerlo?

En su programa de investigaciones Panorama, la BBC emitió el lunes 28 de mayo un reportaje titulado Stadium of Hate (El Estadio del odio). El periodista Chris Rogers pasó un mes en Polonia y en Ucrania para asistir a partidos de fútbol. Y su constatación es, sinceramente, inquietante.

Hooligans vs fuerzas del orden

En Ucrania, el reportaje muestra imágenes de algunos aficionados haciendo el saludo nazi y gritando “sig Heil” para apoyar a su equipo. Vemos a los hooligans ir a la tribuna "familiar" para venir a agredir a un grupo de aficionados de origen indio, fans del mismo equipo. El asunto es coronado por una falta flagrante de reacciones de la gente. ¿Qué hace la policía? Visiblemente, no mucho. Interrogado por el periodista, el jefe de la policía local negará la existencia de comportamientos racistas. Cuando el periodista le explica que ha visto a 2. 000 aficionados con el brazo alzado, dice que no se trataba de gestos nazis, sino que los aficionados solo saludaban al equipo.

La situación no es mejor en Polonia: los símbolos nazis ocupan un buen lugar en las banderas y bufandas de los aficionados. Y todo esto sin que la gente del estadio o la policía mueva ni un solo pelo. En 2007, en su serie documental sobre las bandas, Ross Kemp también contaba su viaje a Polonia para hacer una investigación sobre los hooligans polacos y sus vínculos con grupos neonazis. Había también asistido a enfrentamientos entre hooligans y fuerzas del orden. Pocas cosas parecen haber cambiado en cinco años, mientras que en unos meses…

La catástrofe de Heysel

Parece evidente de ni Polonia ni Ucrania tienen el monopolio del hooliganismo. Durante bastante tiempo, Inglaterra fue un terreno fértil. Cada equipo tenía sus propios aficionados “ultras” inquietos por batallar los unos con los otros. Y ¿quién puede olvidar la catástrofe de Heysel durante el encuentro Liverpool-Juventude Turin durante la final de la Copa de Europa en Bruselas el 2-9 de mayo de 1985? Los ultras del Liverpool atacaron a aficionados italianos venidos en familia al partido. Balance: 39 muertos (de los cuales 33 italianos) y 600 heridos. Todos los clubes ingleses fueron prohibidos en competiciones europeas durante 5 años (6 años para el Liverpool) y 14 aficionados del Liverpool fueron condenados a 3 años de prisión por homicidio involuntario. Las autoridades británicas adoptaron entonces una legislación extremadamente estricta y sanciones que pueden llegar hasta penas de prisión. Sin embargo, los aficionados condenados por hooliganismo fueron también sometidos a un control judicial estricto durante los partidos. Eso no resolvió el problema pero este endurecimiento se llevó el mérito de mejorar la situación.

La sombra del boicot

Sea como sea, una cosa parece inquietante. En el reportaje de la BBC, el comportamiento de las autoridades en Ucrania es de un una de las cosas más esperadas del evento. Negar la existencia de un problema o preferir la política del avestruz no es en ningún caso la mejor manera de asegurar la seguridad de los aficionados. Puesto que Ucrania parece incapaz de arreglar el fondo, se emplea en salvar las apariencias. Y hay trabajo: más allá del racismo y la violencia en los estadios, Ucrania debe enfrentarse al boicot de varios gobiernos (Francia y Alemania, entre otros: ningún ministro francés asistirá a los partidos de la Eurocopa por el tratamiento de las autoridades ucranianas a Yulia Timoshenko) y a las críticas de la UEFA por el precio desorbitante de los hoteles.

Cada país organizador ha presentado a los animales capaces de predecir el resultado de los partidos: un elefante (Citta) para Polonia y un hurón (Fred) para Ucrania. Pulpo Paul, si nos lees…eso no será suficiente si nos basamos en el nombre de entradas vendidas: a fecha de 8 de mayo, cerca de 50. 000 tickets estaban aún a la venta. Otro ejemplo: la Federación inglesa se beneficia de 24. 000 billetes para la primera fase. Para los tres primeros partidos, solo 3. 000 billetes encontraron comprados. Y el contexto político no ayuda mucho.

¿Puede todo esto poner en duda la tendencia a las prospección de “nuevos territorios” por las instancias internacionales de fútbol? Es difícil esponder, pues las atribuciones a las competiciones son imprevisibles (Rusia y Catar recientemente) y la falta de transparencia de estas atribuciones, flagrante.

Fotos : ©cortesía de la web allocine.fr pour le film "The Football Factory" ; Texto (cc) powazny/flickr ; Vídeos (cc) BBC Panorama JewishNewsOne/YouTube; brazos levantados, rapfrancais30/YouTube