Europa a la carta: una Europa unida profundamente separatista

Artículo publicado el 10 de Agosto de 2016
Artículo publicado el 10 de Agosto de 2016

Muchos pueblos, muchas naciones, una Unión Europea. Lástima que, a pesar del sueño de una Europa unida, no son pocos los movimientos independentistas más o menos nacionalistas que desearían una mayor libertad, o incluso la secesión del territorio nacional.

Larga vida a una Europa unida (si el Brexit lo permite), pero entre tantos movimientos independentistas, separatistas y nacionalistas hay muy poco de lo que alegrarse.

La salida de Reino Unido, sin duda, catalizó el ya presente deseo independentista escocés, pero éstos no son los únicos en querer separarse del Reino de su Majestad: también en Gales e Irlanda del Norte hay tendencias de secesión más o menos marcadas. Pero no debemos olvidar otras formas más leves dispersas por la isla, ni el reclamo independentista de la propia capital británica, Londres, canalizado a través de una recogida de firmas el día siguiente a la votación que estableció la salida del Reino de la UE.

Se puede observar un panorama cuanto menos variado también en España: reclamos provenientes de Cataluña, Andalucía, las Islas Baleares, Canarias, sin mencionar el deseo independentista violento del País Vasco, expresado no hace mucho a través de actos terroristas por parte del grupo ETA.

El nacionalismo vasco afecta también a Francia, que debe lidiar asimismo con los reclamos de Occitania, Normandía y Bretaña, y con las presiones autonomistas provenientes de Alsacia y Córcega.

En Europa Central se debe mencionar dos casos: por un lado, el partido bávaro en Alemania que desearía la independencia de Baviera dentro de la UE; y por el otro, el histórico conflicto étnico-cultural en Bélgica entre Valonia y Flandes, resuelto hasta ahora con la división total de las dos regiones en todos los sentidos, incluida la lengua.

En Italia tampoco faltan tendencias independentistas ni reclamos de autonomía. Hay para todos los gustos: desde el independentismo del Véneto hasta los reclamos padanos de la Liga Norte, que dieron lugar en los años 90 a una verdadera secesión, pasando por el deseo de los residentes del Tirol del Sur de reunificarse con Austria, hasta llegar a los nacionalismos de Sicilia y de Cerdeña.

Mirando hacia el este, sin embargo, resultan evidentes las tendencias separatistas en marcha al este de Ucrania, en las regiones de Donetsk y Lugansk, sin mencionar la siempre precaria situación en la antigua Yugoslavia, que se refleja en la condición actual de Kosovo: no reconoce sus lazos con Serbia, y es una entidad independiente, aunque no universalmente reconocida.

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Aquí encontrarás el mapa en su resolución original. En él se recogen los movimientos separatistas y autonomistas, y los movimientos que reclaman el reconocimiento oficial como minoría nacional.

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Este artículo es parte de nuestra serie Europa a la carta, con la que echar un vistazo a la realidad europea que nos rodea.