Europa desorbitada

Artículo publicado el 29 de Enero de 2004
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Artículo publicado el 29 de Enero de 2004

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Europa ha descubierto agua en Marte. Pero no nos llevemos a engaño. Solos no podremos explorar el espacio.

El 23 de enero fue un día de invierno realmente normal en Europa. La comisión andaba a la greña con los Ministros de Hacienda, un diplomático de la UE reveló a los medios, que los ministros de Exteriores “taparían” el embargo armamentístico contra China, en Suecia se dio a conocer que pronto se fundaría un “partido euroescéptico”. Y la única señal de una ampliación exitosa de la UE hacia el Este en ese día era de carácter metereológico: sobre Estambul bramaba una tormenta de nieve. En resumen: Europa ofrecía el mismo triste y habitual escenario de lucha de trincheras institucional, una inadecuada política exterior y unos ciudadanos a los que la UE se les aparece cada vez más ajena.

”Europa puede estar orgullosa de sí misma”

¿Toda Europa? No. En un insignificante y pequeño lugar de Darmstadt un grupo de científicos opuso resistencia a la triste UE de todos los días. En la mañana de ese memorable día los investigadores de la Agencia Espacial Europea, ESA, se presentaron ante la prensa y anunciaron una gran noticia científica: las cámaras de la sonda espacial “Mars-Express” alegaron las primeras pruebas científicas de la existencia de agua helada en el polo sur del planeta rojo.

Este descubrimiento es de hecho un bonito éxito europeo. El espectrómetro Omega, el cual ha descubierto el agua, está dirigido y supervisado por el investigador francés Jean-Pierre Bibring: la cámara de alto rendimiento HRSC, que fotografiará todo el planeta en los próximos años, fue desarrollada en Alemania. Y el director de vuelo de la Mars-Express, Michael McKay, es de Irlanda del Norte. Que ahora se puede comercializar políticamente esta colaboración europea ejemplar, lo ha apuntado y anunciado ya en primer lugar la Ministra de Investigación Edelgard Buhlmann: “Europa puede estar orgullosa de sí misma.”

Una colaboración ejemplar

¿Es que Europa avanza?. A más de uno le habrá sobrevenido ese 23 de junio el ya anhelado sentimiento europeo del honor. Hoy hace ya dos semanas que George W. Bus anunció un nuevo programa espacial estadounidense. Y ahora Europa incluso adelanta a los americanos con su propia misión a Marte. También el programa europeo Galileo, que ofrece una alternativa al sistema de satélite dirigido por GPS de los americanos, demuestra la creciente tendencia europea a desprenderse de los EEUU. Tras China también Brasil ha tomado la decisión de entrar en el programa Galileo. Los políticos que se dedican a la política exterior, que defienden en la UE el concepto de un orden mundial multipolar, pueden celebrar ese día. Quizás, en la infinita vastedad del espacio, se les pueda finalmente meter algo de miedo a los americanos, que siempre andan montando bronca en nuestro planeta Tierra.

Pero esta impresión puede engañar. Hace ya tiempo que se desarrolló una colaboración internacional en el campo de la navegación espacial. Así fue desarrollada la estación de tierra “Marsis” conjuntamente por italianos y la NASA. Y ya que ni el “Spirit” ni el “Beagle2” dan señal alguna, los europeos reciben ayuda del satélite de la NASA “Mars Odyssey”. Pero sobre todo la cooperación en la estación espacial ISS muestra que los esfuerzos económicos y tecnológicos relacionados con la exploración del espacio son demasiado grandes como para llevarlos en solitario.

Que casi 600 científicos europeos trabajen exitosamente en un proyecto en la ESA es para ser celebrado. Sin embargo no deberíamos, por pura seguridad en nosotros mismos, apartarnos completamente de la realidad, pues el sueño de poder encontrar algún día materias primas naturales en Marte pertenece a toda la humanidad. Europa se ha apuntado un buen tanto siguiendo este camino. Deberíamos compartirlo con los demás.