Europa en 2015: ¿El año del colapso de las libertades civiles?

Artículo publicado el 22 de Diciembre de 2015
Artículo publicado el 22 de Diciembre de 2015

[OPINIÓN] 2015 ha sido un gran año para las elecciones en todo el planeta. En Europa, la temporada comenzó en Grecia con la victoria para Syriza y terminó este domingo con la cita electoral en España. Sin embargo, las elecciones españolas han tenido lugar en un contexto complicado, debido a la conocida "Ley Mordaza", que entró en vigor el pasado julio. 

Tras la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Ciduadana, la conocida como Ley Mordaza (aprobada por el Gobierno del Partido Popular), se impondrán severas multas a aquellos que protesten frente a edificios institucionales (hasta 600 euros), mientras que provocar "perturbaciones graves de la seguridad pública" puede llegar a suponer una multa de hasta 600.000 euros. Hacer fotos a los policías y protestar en lugares altos (como un tejado) también está prohibido.

La Ley Morzada es parte de una legislación extremadamente severa cuyo objetivo es silenciar las protestas y la oposición política, en un país que ha visto un crecimiento continuo de movilización popular a lo largo de estos últimos años como respuesta a las leyes de austeridad. España ha sido un laboratorio político progresivo en estos años (tanto como lo ha sido para la represión) en los que vio surgir el movimiento de los Indignados, que contribuyó al nacimiento de todo un conjunto de movimientos Okupa, que tomaron como inspiración la Primavera Árabe.

Cuando estuve en Madrid en mayo, hablé con la periodista española Esther Ortiz sobre esta situación y compartió conmigo su opinión: "[La Ley Mordaza] sólo es posible en el contexto de crisis económica, social y política que estamos viviendo, de las que la UE es también responsable. Esta ley garantiza la posibilidad de proseguir con las medidas de austeridad impuestas por Bruselas y de reprimir cualquier protesta con medios antidemocráticos".

El grupo que lideró la oposición a la Ley Mordaza fue No Somos Delito. Su portavoz, Mónica Hidalgo, explica: "El PP gobierna para una 'mayoría silenciosa' que no protesta... Pero la gente ahora tiene menos que perder y menos miedo. La implantación de esta ley tiene como objetivo desalentar a la oposición, con multas de hasta 30.000 euros por protestar enfrente del Congreso".

El que la Ley Mordaza haya hecho que sea prácticamente imposible protestar en España no es sólo un problema nacional, sino también europeo, ya que esta norma ha establecido un precedente y puede abrir la puerta a mayores restricciones de libertad social. Por desgracia, parece que la democracia moderna y la libertad de expresión han dado un giro incierto en la "cuna del Progreso" en los últimos años.

En 2014, la policía de París impidió que una protesta propalestina saliera adelante, pues consideraron que era "una amenaza para el orden público" (incluso consideró extender la prohibición a toda la ciudad). Este año Francia también se ha posicionado contra el activismo de la campaña Boycott, Divest and Sanction (Boicotear, Rescatar y Sancionar), BDS, con el foco en los productos de Israel producidos en los territorios ocupados.

Sin embargo, cabe recordar que Francia ha sufrido un año horrible, que ha incluido dos ataques terroristas: El primero en las oficinas de la revista satírica Charlie Hebdo en enero y el segundo en la ciudad de París en noviembre.

Así, tras la última serie de atentados, se impuso la prohibición de manifestarse durante la Conferencia del Clima COP21 por razones de seguridad. Activistas de todo el continente desafiaron la prohibición de desobediencia civil frente a la necesidad de presionar a los gobiernos internacionales para que adoptaran un compromiso serio por aplacar el cambio climático.

Incluso antes de los atentados de París, los gobiernos de la UE habían aplicado legislaciones antiterroristas con una ambigüedad pasmosa y una línea poco clara entre la necesidad de un programa de seguridad y el pretexto de silenciar a la oposición.

La crisis de los refugiados ha mostrado cómo (respecto a los derechos humanos) la UE carece de equilibrio entre países, teniendo en cuenta el trato que los refugiados han sufrido por todo el continente (y que todavía están sufriendo en Europa Oriental y en los Balcanes).

Es necesario velar mucho más en 2016 por las libertades sociales y los derechos humanos en todo el continente. De no ser así, corremos el riesgo de caminar sonámbulos hacia una catástrofe, potencialmente más peligrosa que una financiera.

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This article was published by our local team at cafébabel London.