Europa: Entre el pragmatismo y la utopía

Artículo publicado el 30 de Septiembre de 2008
Artículo publicado el 30 de Septiembre de 2008
Holandeses, franceses, irlandeses… ¿Es su ‘no’ síntoma de euroescepticismo? ¿Es un ‘no’ a Europa o un ‘no’ a esta Europa? ¿Se podría construir Europa de otra manera?

Ilustración de VerO/flickr“Europa nunca ha sido más Europa de lo que lo es hoy. Lo que ha sufrido un grave revés durante el profesor de Niza es el europeísmo, a la pasión, a la utopía, a desear una Europa que no sea solamente una sucesión de países egoístas”. Eduardo Lourenco en Europa Desencantada- Para una mitología europea.

La cuestión sería saber si los europeos mentirían sobre la creencia de que todo el mundo sabe lo que es Europa en general, y la Unión Europea en particular, será o quiere llegar a ser. Los países de la Unión Europea comenzaron aplicando políticas bastante mezquinas (controlando el carbón y el acero, por ejemplo) aunque con unas convicciones morales muy sólidas y unos pilares teóricos complejos. Se ha demostrado que el neofuncionalismo funciona: influenciar y al mismo tiempo ser influenciado por el proceso de integración europeo a la integración económica le siguió la integración política y más integración económica.

Entonces compartimos los mismos valores

Es preocupante que, aunque existan objetivos simples, las élites de los países comunitarios sean tan idealistas y utópicas. Por otro lado, desde los años noventa y los comienzos del nuevo siglo, cuando empezó el proceso de integración, surgió una verdadera unión política sin que se alcanzaran resultados prácticos.

El mayor problema no es la no existencia de Europa, sino la falta de dirección

El mayor problema no es la no existencia de Europa -muy a menudo nos olvidamos de las muchas cosas que no podríamos hacer sin el proceso de integración- sino la falta de dirección. Tomemos como ejemplo el irlandés: entre el 80 y 90% del electorado vota a favor de partidos pro-europeos, votan a partidos democráticos y plurales que defienden los derechos cívicos, individuales y sociales: la tolerancia, el mercado libre y la protección del medio ambiente. Este conjunto de valores, compartidos por una aplastante mayoría de europeos, podría formar parte del proyecto central de Europa.

No podemos conseguir un ideal

Como dijo Kant, sabemos que no podemos lograr una situación ideal, pero si podemos tratar de alcanzar una situación lo más cercana posible a ese ideal. Debemos fijar nuestros objetivos en un punto de partida utópico que no existe para alcanzar una visión práctica de la realidad. ¿Qué debemos hacer para alcanzar una situación mejor teniendo en cuenta que los europeos comparten los mismos valores? ¿Cuál es el problema? ¿Hay en la UE una falta de utopía?

Parece que sí. Los acuerdos políticos, el intergobernalismo (con los gobiernos criticando de vuelta en casa, y culpando a Bruselas de lo que han negociado en Bruselas) las negociaciones de la PAC (por motivos políticos de indudable resultado económico, el 40% del presupuesto de la UE se destina a la Política Agrícola Común tanto en Europa como fuera); la decisiones del Reino Unido y Polonia de no seguir regulaciones básicas en Derecho laboral, leyes en torno a la discriminación sexual o la tolerancia religiosa… Todo ello no es el resultado de un buen manejo de la herencia idealista y humanista dejadas por Robert Schuman y Jean Monnet.

Pragmatismo utópico en las venas

(nanand81/flickr)Resumiendo, podemos decir que los valores centrales existen, excepto en la práctica, un poco de pragmatismo utópico en las venas, algo como “sabemos lo que queremos pero aún no hemos encontrado el camino para lograrlo”, puede que sea la solución. Europa ya tiene el kratos o el edificio institucional, lo que no tiene es el demos o pueblo europeo: gente que piense como europeos y no solo como pertenecientes a cada país de la Unión Europea.

Los medios de comunicación paneuropeos son el medio para formar un pueblo europeo a través de la opinión pública, a pesar de que en los últimos años, y precisamente a consecuencia de los ‘noes’ resultados en algunos referendos, hayan surgido campañas políticas. Con el tiempo probablemente se harán más comunes. Estas campañas son un buen ejemplo de lo que sucederá en los próximos años: bien sea con un solo y simultáneo referéndum a nivel europeo, o con la presentación por los partidos europeos de su candidato a la Comisión o bien transformando, los hasta ahora poco precisos grupos parlamentarios del Parlamento Europeo, en verdaderamente efectivos.

Tanta demanda utópica solo puede dar buenos resultados. Los países o comunidades europeas se formaron hace más de un siglo tras el discurso de Víctor Hugo ante el Congreso Internacional sobre la Paz celebrado en París en 1851. Fue un avance extraordinario, no creo que necesitemos tanto tiempo para avanzar tan poco.