Europa: ¿la nueva cruzada del Vaticano?

Artículo publicado el 8 de Mayo de 2006
Artículo publicado el 8 de Mayo de 2006

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En una UE en dónde grupos de interés presionan a favor y en contra, el Vaticano ha encontrado formas de trabajar en beneficio de sus metas.

Sin ninguna mención a Dios en el borrador de la Constitución Europea y con Turquía como candidata a adherirse, algunos temen que la UE pueda verse separada de sus raíces judeocristianas. En particular, la Iglesia Católica Romana bajo el liderazgo del Papa Benedicto XVI, ha prometido combatir lo que ve como los excesos del secularismo y el nihilismo en el mundo, empezando por Europa. Cualquier conflicto estaría incompleto sin adversarios y aliados. ¿Pero qué son la UE y sus instituciones al Vaticano? ¿Son aliadas o una amenaza?

Valores familiares

Durante una reciente audiencia del Papa con europarlamentarios del Partido Popular Europeo y Demócratas Europeos (PPE-DE), el Papa pareció recalcar el papel de la UE como aliado. Del Borrador de la Constitución, aun cuando no contiene ninguna referencia a Dios, el Papa dijo que contribuye a mantener una “estructura y relación en curso con comunidades religiosas” a nivel comunitario. El PPE no fue tímido al manifestar su disposición a cooperar con el Papa. “El PPE, como abogado de los valores judeocristianos, está resuelto sobre las dimensiones espiritual y moral del proyecto europeo”.

La situación para el Vaticano parece ideal. Con la reciente ampliación, varios países grandes y predominantemente católicos se han unido a la UE; el más notable Polonia. En lo que se refiere a política de la UE, esto puede hacer al Consejo europeo más receptivo a los mensajes del Vaticano. La presencia en el Parlamento Europeo de la Liga Polaca de Familias, un grupo conservador de europarlamentarios, junto con el hecho de que el PPE es el mayor grupo político del Parlamento, significa que el Vaticano tiene un fuerte potencial de aliados en esta institución. Sin embargo, fue el mismo Parlamento el que forzó al candidato italiano a comisario europeo, Rocco Buttiglione, a retirarse debido a su visión del rol de la mujer y la homosexualidad. Puntos de vista que, dijo, estaban basados en su fe católica.

¿Futuro imperfecto?

Mientras la reciente ampliación puede bien haberle convenido al Vaticano, la futura ampliación parece más bien una amenaza. Consejo, Comisión y Parlamento han acordado permitir a Turquía intentar convertirse en un miembro de la UE. En 2004, el entonces Cardenal Ratzinger dijo que Turquía, de mayoría musulmana, está “en permanente contraste con Europa”. El cambio de Papa desde entonces, no ha cambiado la postura vaticana.

Por último, expertos jurídicos de la UE han criticado hace poco las prácticas del Vaticano de concertar tratados bilaterales llamados concordatos con Estados miembro del la UE. El reciente concordato con Eslovaquia se centra en el derecho de médicos y otros a la objeción de conciencia en relación, por ejemplo, con el aborto. En su informe a la Comisión Europea, los expertos jurídicos comunitarios han planteado preguntas respecto a la compatibilidad de esos concordatos con la normativa de la UE.

El enemigo de mi enemigo...

La relación entre la UE y el Vaticano no es siempre fácil. Todavía parece que el actual Papa busca hacer de la UE su aliado donde pueda; su adversario sólo donde piensa que debe serlo. En Bruselas, ambos, el embajador del Vaticano –el nuncio papal– y la Comisión de la Conferencia Episcopal de los países de la UE (COMECE) trabajan para monitorizar e influenciar la política de la UE. El Vaticano, como cualquier lobby o grupo de interés, busca sus aliados y encuentra sus adversarios en lugares diferentes para cada asunto en el que tenga interés. A pesar de que la UE no está plenamente de acuerdo con el Vaticano, el Papa ha decidido intentar trabajar codo con codo con la UE en lo que sea posible. El Papa Benedicto XVI parece haber tomado las palabras bíblicas: “Y Jesús les dijo: 'No se lo impidáis, que quien no está contra vosotros está a vuestro favor'”.