Europa: readaptación o muerte

Artículo publicado el 20 de Febrero de 2005
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Artículo publicado el 20 de Febrero de 2005

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El Coffee Storming de Madrid, con 110 asistentes y 4 invitados de honor, suscitó el 12 de febrero un inconcluso debate sobre la política exterior europea a la lupa de la constitución.

Frente al piano de cola que solía usar Federico García Lorca en la Residencia de Estudiantes -uno de los principales foros de debate intelectual europeo del periodo de entreguerras-, Café Babel volvió a suscitar la controversia de ideas mirando hacia el siglo XXI.

Expertos que no se ponen de acuerdo

Nadie discute que “Europa trata de tener una voz propia en un mundo en el que cambia sin cesar la realidad internacional”, lanzó Enrique Viguera –Director General adscrito al Ministerio español de Asuntos Exteriores- para añadir “que tenemos que pensar continuamente en la readaptación a la vista del surgimiento de nuevas potencias mundiales frente a los EE UU, como China, India o Brasil”. De todos los ponentes, el profesor de la Universidad Complutense Carlos Taibo fue el que llevó a cabo la crítica más dura tanto de la CE como de la política exterior de la UE. No confía en que los nuevos miembros comunitarios que apoyaron la guerra de Irak contra el dictamen de la ONU, decidan respetar a partir de ahora las leyes internacionales. “Si la UE solicitara ingreso en la propia UE, no lo conseguiría por déficit democrático”, declaraba no sin cierto efectismo para evidenciar que no todo en la UE es exportable. Desde el público, Fernando Navarro –de Café Babel- esgrimió que “a lo mejor con la nueva figura del señor PESC esto cambie”, perspectiva que Enrique Viguera consideró un “paso fundamental hacia delante (…) con el horizonte de evitar el absurdo de tener 25 embajadas en India y poder servir de embrión de un futuro cuerpo diplomático…”. “Cuestión de eficacia”, se dijo.

La ambigüedad al orden del día

El experto en relaciones internacionales Carlos Taibo cree firmemente que el Tratado Constitucional plantea muchos puntos oscuros como la abolición de la pena de muerte con excepciones o la ambigüedad que se da en la interpretación del concepto de ataque preventivo, “si no se hubiese querido que tal formulación fuese ambigua, que se hubiera redactado de otra forma.” “Cuando Israel o Rusia quiebran y violentan las reglas del juego –dijo-, nuestros gobernantes miran hacia otro lado”. Opinión que se apoyó desde el público al insistir una asistente en el cinismo y el doble lenguaje tradicional de la cultura europea: “Europa no se ha hecho sólo según lo que estaba escrito en el papel”. “Precisamente –apuntó Fernando Navarro-, el Tratado de 1957 apenas mencionaba la paz frente a la palabra ‘mercado’ y ha sido la paz su mayor logro”.

Muchas ganas de ir a mejor

Cecilia Orellana –invitada en la mesa y presidenta de una ONG de diplomados en Comunidades Europeas- se mostró optimista al repasar las ventajas prácticas que la ciudadanía obtendrá en el exterior, como la posibilidad de acudir a cualquier embajada de un país comunitario. “Además, tenemos obligaciones en aspectos muy positivos en política exterior, como la defensa de los derechos humanos, la cooperación al desarrollo o la ayuda humanitaria”, añadió. A esto, desde el público, Elsa Aimé objetó que “la UE lleva a cabo una diplomacia humanitaria coercitiva, especialmente en África”.

José Ángel Sotillo, experto también en Relaciones Internacionales y Director del Instituto de Cooperación y Desarrollo de la Universidad Complutense, fue el último en hablar de la ronda de ponentes. Dio una de cal y otra de arena al asunto. Fue muy contundente en cuanto a la CE: “Con esta CE se ha dejado pasar una muy buena ocasión para realizar una UE que responda a ese nombre. Esta constitución se hace por la voluntad de los gobiernos sin contar con los ciudadanos”. Y lanzó una pregunta al aire que merece ser pensada: ¿Por qué no se ha hecho un referéndum europeo? Aún así, Sotillo, que se describió como un profundo europeísta, concluía: “Creo que hay que votar sí, y a continuación empezar a mejorarla”.