Europa según un estadounidense: "Tiene el potencial de conducir al mundo hacia el futuro"

Artículo publicado el 15 de Enero de 2010
Artículo publicado el 15 de Enero de 2010
Ha pasado un año desde que Barack Obama fue investido presidente de Estados Unidos. Pero, a pesar de sus discursos, no es Franklin Roosevelt, y aunque lo fuera, necesita 60% de los votos del Senado para aprobar una iniciativa. Tras la Segunda Guerra Mundial, ha emergido un poder con el potencial para llevar al mundo hacia el futuro

Cuando comencé a viajar a Europa para investigar, a finales de los noventa, trataba de entender las diferencias entre los sistemas políticos y las instituciones democráticas de Estados Unidos y Europa. Entrevisté a políticos, periodistas, funcionarios, líderes de partidos políticos, sindicalistas y líderes comerciales. Tuve conversaciones con vendedores, directivos, taxistas, jóvenes, gente en los autobuses, en ascensores, restaurantes y cafés, en sus hogares y en la calle, algunas veces incluso aunque no quisieran hablar. No era sólo que los sistemas políticos eran totalmente diferentes en Europa. Las instituciones se habían ido formando lentamente durante los años de la Guerra Fría. Fue un fértil periodo de incubación gracias a la Pax Americana que permitió que cada nación tomara medidas lentamente en la senda de su propio desarrollo. La marca europea de ‘capitalismo social’ propone un camino nuevo y valiente para el desarrollo humano, cuyo liderazgo se manifiesta de las siguientes formas:

Fortaleza económica: La UE, con sus 27 naciones miembro y 500 millones de habitantes, se ha convertido en el bloque comercial más grande y rico en el mundo. Produce casi un tercio de la economía mundial- casi tan grande como Estados Unidos y China combinados. Posee más empresas que figuran entre las 500 de la revista Fortune que Estados Unidos, China o Japón, y algunas de las más competitivas economías nacionales del mundo, según el Foro Económico Mundial. Actualmente, hasta tiene una tasa de desempleo más baja que Estados Unidos.

Democracia económica: Comencé a oír sobre instituciones y prácticas europeas por excelencia con nombres raros como resolución conjunta, comités de empresa, juntas de supervisión, flexiguridad, representación proporcional, parlamentos infantiles, registro de votante universal, fondos de seguro contra enfermedad, arquitectura ecológica, Política Agrícola Común (PAC) y comercio, educación cívica y más. Estas prácticas, las sociedades publico-privadas y un dinámico sector de pequeños empresarios fomentan la democracia económica. Los estadounidenses difícilmente pueden imaginar un mundo en el que la junta de directivos de Wal-Mart tenga desde un tercio hasta la mitad de sus ejecutivos elegidos directamente por sus empleados, pero la mayoría de las naciones europeas emplean alguna versión de esto como un procedimiento operativo estándar.

"Después de siglos de reyes y dictadores, las instituciones políticas y los métodos electorales de Europa han generado las democracias representativas más avanzadas del mundo"

Mejor asistencia sanitaria: La Organización Mundial de la Salud ha calificado a los sistemas de salud de las naciones europeas como los mejores del mundo. Incluso gastan mucho menos que Estados Unidos para tener una cobertura universal, mientras que el sistema sanitario estadounidense está calificado como 37º en el mundo, apenas por delante de Cuba y Eslovenia. Un total de 47 millones de estadounidenses, muchos de ellos niños, no tienen acceso a ningún sistema sanitario, excepto la sala de emergencias de un hospital, mientras que en Europa, incluso países como Croacia, con mucha menos riqueza que Estados Unidos, tiene cubierta la asistencia sanitaria para todos.

Valores familiares verdaderos: Europa apoya más a las familias y trabajadores, provee cuidados de salud de calidad, jubilaciones decentes, más vacaciones, bajas de maternidad y por enfermedad, educación universitaria gratuita o casi gratuita, ayudas a la vivienda y mucho más que lo que el estadounidense promedio no podría más que soñar. Más que un 'estado de bienestar’, el ‘capitalismo social’ europeo es un ingenioso programa marco para ayudar a las personas a mantenerse saludables, productivas y trabajando durante un tiempo de creciente desigualdad y crisis económica.

Preparación para el calentamiento global: Europa va a la cabeza con un despliegue generalizado de prácticas de conservación con sentido común y ‘diseños ecológicos’, así como tecnologías de energías renovables, como la solar y eólica, o transporte público más eficiente, entre otras cosas. Con ello, ha creado cientos de miles de puestos de trabajo. La ‘huella ecológica' (el impacto de cada persona sobre la capacidad de la Tierra) es básicamente la mitad de la de Estados Unidos para el mismo nivel de vida.

Democracia robusta: Después de siglos de reyes y dictadores, las instituciones políticas y los métodos electorales de Europa han generado las democracias representativas más avanzadas del mundo, que fomentan la inclusión, la participación, el consenso, la representación multipartista y una política basada en un amplio apoyo público. La política gobierna a la economía, y no al revés.

Política exterior innovadora: Con la política de ‘mano dura’ estadounidense pasando por malos momentos, la ‘mano inteligente’ de Europa- basada en redes regionales de naciones y el propio Plan Marshall europeo para el desarrollo- ha producido una Euroesfera con alrededor de dos mil millones de personas- un tercio de la población mundial- vinculados con la Unión Europea por el comercio, la ayuda y la inversión.

Por lo tanto, si Europa no es el líder mundial en la actualidad, ¿quién es? ¿China? ¿India? Pasarán décadas – si es que ocurre alguna vez- antes de que estos países en vías de desarrollo logren el nivel de prosperidad de Europa o Estados Unidos. En un siglo decisivo acuciado por una crisis económica generalizada, el calentamiento global y las tensiones geopolíticas, el modelo europeo tiene el potencial para conducir al mundo hacia el futuro.

El autor es director de la New America Foundation, de Washington DC, y autor del nuevo libro 'Europe's Promise: Why the European Way is the Best Hope in an Insecure Age' (La promesa de Europa: por qué el modelo europeo es la mejor esperanza en una época insegura).

(Foto : speedye/flickr)