Europa vacila entre el valor y la modestia

Artículo publicado el 20 de Noviembre de 2009
Artículo publicado el 20 de Noviembre de 2009
La Unión Europea ha de nuevo privilegiado la lógica de los Estados a los intereses comunes. Con el nombramiento del belga Van Rompuy como presidente del Consejo Europeo, la enfermedad europea vuelve a golpear, explica el presidente de la fundación Robert Schuman, Jean-Dominique Giuliani. Debate

Los mensajes de enhorabuena han llegado desde Washington, desde los torries británicos y desde Pekín, pero no eran solo por diplomacia. Para el nombramiento del que ocupará la presidencia del Consejo Europeo y de la función del Alto Representante por la Política Extranjera y la Seguridad Común, los jefes de Estado y de Gobierno han elegido el consenso de la modestia en lugar del valor de la poder y de su encarnación. Han decepcionado a la opinión pública europea enviándoles una señal muy negativa sobre su voluntad de traducir en fuerza política el peso real que Europa tiene en el mundo.

Se pedía un mensaje de unidad, pero la respuesta ha sido un especialista de la diversidad. Reclamaban una diplomacia europea más independiente, pero va a heredad una al estilo británico. Sin querer adelantarnos a los acontecimientos –puede ser que finalmente los nominados se revelen-, constatamos que la más grave enfermedad europea vuelve a golpear, esa que lleva a la Unión a tomar decisiones en función de sus tensiones internas y de la lógica de los Estados, en lugar de tomar en cuenta las necesidades y objetivos comunes, que son además en su mayoría de índole exterior.

¿Hay todavía tiempo para controlar la epidemia y salvar el modelo europeo? La vacuna de Lisboa se ha demostrado ser ineficaz. Solo con voluntad se podrá salvar al paciente. Si faltara, esta decisión se revelará muy rápido como un error histórico.