Europa y la exclusión del otro

Artículo publicado el 25 de Abril de 2005
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Artículo publicado el 25 de Abril de 2005

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Europa busca su delimitación en el debate sobre su identidad, en la cuestión de la ampliación de sus fronteras y en el discurso sobre la inmigración. Fronteras significan seguridad pero también represión. Hacia fuera y hacia dentro.

En la Edad Moderna se ha desarrollado un sistema de Estados dentro de Europa. La invención europea de Estados delimitados territorialmente se ha expandido junto con la idea del capitalismo hasta convertirse en un modelo normalizado de organización política. Asociar una identidad política a una etnia y a un territorio nos parece tan evidente, que nos resulta natural que existan fronteras geográfico-políticas y que se identifiquen individuos mediante su pertenencia a un determinado Estado.

En la actualidad, la rigidez de fronteras se ha relativizado por el tráfico transnacional de personas, información, bienes y capitales. Sin embargo, al mismo tiempo y, sobretodo en Europa, se perciben tendencias que pretenden estabilizar y fortalecer las fronteras. Mientras los límites internos de la UE pierden importancia, se consolidan materialmente paso a paso las fronteras hacia fuera.

Un ejemplo para ello es el debate sobre la identidad europea. La construcción de la identidad se basa en la definición discursiva del otro (del no europeo). Lo "otro" de Europa se puede definir de múltiples maneras: la amenaza islámica (Turquía, terroristas), la amenaza del caos (Balcanes, Rusia), la amenaza de la pobreza (África y las pateras en la costa mediterránea), la amenaza unilateral (EE UU y Bush) y la amenaza de lo extranjero (la influencia de formas de vida distintas en la cultura dominante de Europa). Todas estas coacciones de lo distinto o se asimilan o se lucha contra ellas. Las fronteras discursivas de Europa son el punto de partida para que Europa se consolide sus límites hacia el exterior materialmente y la identidad europea se pueda apreciar.

Exclusión y adaptación

Las fronteras tienen la función de ofrecer protección hacia dentro. Las consecuencias son, sin embargo, sobre todo represivas. Las fronteras legitiman y aseguran privilegios: con la evidencia de lo aparente, las fronteras sugieren un derecho legítimo por parte de los ciudadanos de la UE sobre el territorio europeo y sobre los valores producidos en dichos territorios. Que otros pudieran aspirar a los mismos bienes europeos que nosotros, que otros pudieran moverse y establecerse en suelo europeo como nosotros, que otros tuvieran el derecho de votar y decidir el futuro de Europa son aspiraciones extrañas en una realidad en la que las fronteras se reconocen como normas casi naturales.

No obstante, para que la identidad homogénea y construida permanezca pura hay que introducir diferencias. Lo no europeo debe asimilarse, europeizarse y normalizarse. "Aceptables" son sólo aquellos que se adaptan a la cultura europea dominante. Las fronteras sólo pueden tener una función si se mantiene la ficción de que protegen lo idéntico de dentro de lo externo.

Europa postmoderna

En paralelo, la integración europea ofrece la oportunidad de superar la rigidez frente a la demarcación de territorios. En la política europea se mezclan y solapan distintos niveles de aspiraciones a lealtad. Las fronteras de Europa siguen siendo marcas transitorias, modificables, y con ello la identidad europea se encuentra en un cambio constante. El pensamiento dominante en la Edad Moderna presiona para tomar decisiones: ¿Dónde están las fronteras de Europa? ¿Qué configura la identidad europea? ¿Quién pertenece a ella y quién no? Frente a estas cuestiones hay que superar la tentación de buscar una respuesta definitiva que establezca el orden de una vez por todas. Pues precisamente la indecisión y la flexibilidad, lo múltiple, indefinido y fluido son los elementos que hacen de Europa un fascinante proyecto postmoderno. En una Europa postmoderna existe un gran potencial para establecer nuevas formas de vida y de pensamiento, y para desarrollar nuevos modelos democráticos que podrían poner fin al paradigma de Estado moderno totalitario y represivo.