Europa y la mezcla étnica: Y esto, ¿cómo se maneja?

Artículo publicado el 9 de Noviembre de 2011
Artículo publicado el 9 de Noviembre de 2011
A la Unión Europea, creada para la mezcla de muchos países y para facilitar la movilidad entre ellos, parecen atragantársele las mezclas étnicas en algunos de los estados integrantes. Algunos ejemplos son Bélgica, que ostenta el récord del país que más tiempo lleva sin gobierno, y Letonia y Estonia, con un gran porcentaje de población rusa que "sin nacionalidad".
La Unión Europea mira hacia la antigua Yugoslavia como los posibles futuros integrantes pero, eso sí, la zona representa grandes retos étnicos para Bruselas

El término "etnia" proviene de un vocablo griego que significa “pueblo”. Son grupos de personas con características comunes como la lengua, la cultura, la religión o la genética. El término es bastante confuso pero igual es más fácil partir de la mencionada definición para entendernos mejor. En muchas ocasiones, un grupo étnico comparte un territorio, pero en otras, varios grupos étnicos lo hacen, y eso puede crear cierta inestabilidad.

Del caos a la unión

La Unión Europea consiguió unir ese caos que era Europa, cuyos países se habían enfrentado en dos guerras mundiales. La organización se caracteriza por haber abierto las fronteras entre una gran cantidad de países con culturas diferentes. No sólo eso, sino que hay una gran cantidad de programas financiados por la Comisión Europea que buscan la movilidad entre la gente joven con el fin de buscar una mayor integración entre todos los ciudadanos y un mejor conocimiento de otras culturas e idiomas: todo el mundo conoce el famoso Erasmus o los programas de voluntariado. Ahora bien, la mayoría de los países que conforman la Unión Europea están formados por una sola etnia mayoritaria y por otras pequeñas, normalmente formadas por inmigrantes llegados en las últimas décadas al continente. Y los países que tienen una etnia minoritaria fuerte son los que más problemas tienen. En estos grupos se centra el siguiente artículo: en los países donde hay dos grupos fuertes, lo que provoca problemas.

Si miramos el mapa de los 15 países que formaron la unión hasta el año 2004, casi todos son bastante homogéneos, con una etnia mayoritaria que representa más del 80% de la población y diversas minorías. Todos menos uno: Bélgica. Centro de la Unión Europea, con Bruselas como eje de la organización, tiene dos grupos importantes: los flamencos, que suponen alrededor del 58% de la población y los valones, que son un 31% de los habitantes del país. El 10% restante se divide entre luxemburgueses y personas de diversos países africanos, asiáticos latinoamericanos o del este y sur de Europa. Pues bien, es interesante el hecho de que en Bélgica la diversidad lingüística y los problemas entre los dos grupos mayoritarios han llevado a la creación de una compleja organización territorial, constituido por tres comunidades, tres regiones y cuatro comunidades lingüísticas. Dos de las regiones se subdividen en provincias y éstas, a su vez, en municipios. Sin querer simplificar una problemática que ya viene de largo y que es causada por muchas más razones, las diferencias de ambos grupos y sus intereses han llevado al país a estar más de un año y medio sin un gobierno, superando el récord que hasta el pasado mes de abril ostentaba Irak.

La Unión Europea ya defendió la diversidad étnica y todo lo relacionado con esto desde su creación. En la Convención Europea de Derechos Humanos, que fue adoptada por el Consejo de Europa en 1950 y que entró en vigor en 1953, ya en el artículo 14 se prohibía la discriminación y se especificaba que “el goce de los derechos y libertades reconocidos en el presente Convenio ha de ser asegurado sin distinción alguna, especialmente por razones de sexo, raza, color, lengua, religión, opiniones políticas u otras, origen nacional o social, pertenencia a una minoría nacional, fortuna, nacimiento o cualquier otra situación”.

Ampliaciones, mezclas y fronteras

Con la llegada de los nuevos países con las ampliaciones de la Unión Europea en 2004 y en 2007, el tema de las mezclas étnicas se hizo más notorio. En general, los países de Europa Occidental tienen las fronteras marcadas desde más tiempo, pero el centro y este del continente pertenecieron a la Unión Soviética hasta hace apenas 20 años. Así, como consecuencia de esto, Letonia y Estonia cuentan con casi un 30% de personas de origen ruso cada uno y ambos países tuvieron que llevar a cabo una reforma presionados por la Unión Europea para integrar a esta amplia minoría. Aún a comienzos del año 2004, 100.000 habitantes de Estonia y casi 500.000 en Letonia eran considerados "no ciudadanos" y tenían "pasaportes grises" o "pasaportes morados", respectivamente, por ser étnicamente rusos. Por este motivo, estas personas tenían limitados sus derechos políticos, como la prohibición de votar en las elecciones generales y el acceso a determinadas profesiones como abogado, notario o funcionario del Estado. Además, en ninguno de los dos países se considera como lengua oficial el ruso, a pesar de ser la lengua materna por una gran parte de la población.

Por presión de Bruselas, Letonia fue modificando su Constitución con el objetivo de poder conceder la ciudadanía a esa etnia minoritaria que representa más de la tercera parte de la población

Por presión de Bruselas,Letonia fue modificando su Constitución con el objetivo de poder conceder la ciudadanía a esa etnia minoritaria que representa más de la tercera parte de la población, a la que finalmente los ciudadanos de origen ruso pueden acceder tras un proceso de “naturalización”, según explica una chica letona llamada Marta, hija de una rusa y un letón, lo que le da derecho a la ciudadanía automática del país báltico, del que siempre porta orgullosa la bandera. Este proceso consiste de varias pruebas. Según Marta, hay que mostrar los documentos precisos que prueben que la persona puede mantenerse económicamente, pasar un examen sobre la historia de Letonia, una prueba del idioma (que “no es muy difícil, sino que se pide que la persona pueda comunicarse en letón”), conocer y cantar el himno del país y tener una idea de la constitución. Por su parte, en Estonia el tema es similar.

Con la entrada en la Unión Europea de estos países bálticos, muchas personas de nacionalidad rusa decidieron cambiarse al pasaporte “rojo” como lo define la Taisiya, de nacionalidad rusa pero nacida en Estonia. Este pasaporte rojo, que es el estonio desde que el país entrara en la Unión Europea, da mayor facilidad a los ciudadanos de moverse alrededor del espacio común sin problemas de visado y eso lo ha hecho más atractivo y ha motivado a un mayor número de rusófonos a llevar a cabo las pruebas para conseguir la ciudadanía del país en que nacieron y viven. La integración de estos países en la Unión Europea promovió los cambios para que muchos rusos de Estonia se vean como parte de un ente mayor del que quieren formar parte.

Fotos: portada, lecercle/flickr; texto: harry_nl/flickr y Servicio de las Naciones Unidas/flickr