EUROVISIÓN 2014: PODRÍAMOS LLEVAR UNA CANCIÓN DECENTE AUNQUE NO QUERAMOS GANAR

Artículo publicado el 16 de Marzo de 2014
Artículo publicado el 16 de Marzo de 2014

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Reino Unido no ha tenido buenos resultados en Eurovisión. ¿Puede que un nuevo enfoque sea justo lo que necesita?

En los últimos años ganar Eurovisión se ha visto como un cáliz envenenado, teniendo en cuenta que no parece que los problemas económicos vayan a desaparecer. Aunque ganar y acoger el festival anual es una ocasión perfecta para pasarlo bien y que el país anfitrión fomente la publicidad insertando preciosos paisajes y gente feliz en el traje nacional, los costes de organizar un evento de estas características en época de austeridad podría no tener a todos contentos. El Reino Unido ha resaltado por no conseguir buenos puestos en los últimos años, con participantes como Scooch (que llevó el kitsch a niveles irreconocibles) y Andy Abraham, que languideció al quedar en última posición.

Pareció que el país empezaba a tomarse el concurso en serio cuando Andrew Lloyd Webber, un compositor teatral británico, creó una competición nacional para escoger un representante para el 2010. Sin embargo, cuando algunas de estas propuestas no llegaron a los mejores puestos, se decidió recurrir a artistas experimentados, como Engelbert Humperdink o Bonnie Tyler. Todo esto está muy bien, y a Eurovisión le encantan las cursiladas, pero mientras países como Alemania o Dinamarca enviaban a jóvenes y apasionados cantantes Reino Unido no ofrecía nada nuevo, ni en artistas ni en contenido. Pero parece que esto va a cambiar. La BBC ha anunciado a la representante de Eurovisión 2014, la recién llegada Molly Smitten-Downes.

Esta joven de 26 años ganó el premio a la mejor canción en el festival de música británico Best of British Unsigned Music y entró en la web de BBC para talentos aún sin descubrir (BBC Introducing) con su canción «Strange Alien». Si es ella la escogida, esta sería una buena jugada por parte del Reino Unido. Aunque nos resignamos con pesimismo al hecho de que probablemente no ganaremos (ciegos al voto político que existe en la competición, como subraya el comentarista Terry Wogan, aunque también puede que los otros artistas sean mejores), podríamos al menos enviar una canción decente, por el bien de la música. Mientras algunos países se exceden con los trajes y la purpurina, otros como Alemania han aprovechado la oportunidad para buscar jóvenes talentos y compositores creativos. Puede que Eurovisión no sea un lugar para encontrar música intelectual contemporánea, pero si podemos seguir llevando a nuevos candidatos al menos podremos darles la publicidad que merecen y mantener al Reino Unido en el mapa de la creatividad musical. Y puede que, después de todo, incluso consigamos un buen puesto.