Ewa Kopacz, bajo la luz de los focos

Artículo publicado el 19 de Septiembre de 2014
Artículo publicado el 19 de Septiembre de 2014

En Polonia, Ewa Kopacz está en boca de todos. Se ha anunciado que será la que tome el relevo del gobierno polaco después de que Donald Tusk haya ascendido a Bruselas. Media Polonia envidia y admira su clase,  coraje e inteligencia, mientras que los demás dicen con malicia que es emocionalmente inestable. Retrato de una estrella en potencia de la política en Polonia.

Donald Tusk, a quien han designado recientemente para ser el nuevo presidente del Consejo Europeo, asumirá sus funciones en Bruselas el 1 de diciembre de este año. Pero, antes de que llegue el día glorioso, tiene que abandonar su cargo actual y escoger a su sucesor. La semana pasada, Tusk anunció la nominación de Ewa Kopacz y confirmó que la designaría como candidata para primera ministra de la presidencia polaca. Hoy, se ha confirmado que Kopacz formará un nuevo gobierno el 22 de septiembre de este año. Pero, ¿quién es exactamente la dama de hierro de la Plataforma Cívica? Ewa Kopacz es pediatra, tiene 58 años y creció en Radom. Lleva treinta años trabajando en política, fue portavoz del Departamento de Sanidad, del Ministerio de la Salud (la presidencia más larga de la historia), vicepresidenta de la Plataforma Cívica y portavoz de la cámara baja del Parlamento.

Un volcán emocional listo para ponerse manos a la obra

La que espera ser primera ministra encabezó los titulares de 2009, cuando, como ministra de Sanidad, se negó a autorizar la compra de vacunas contra la gripe porcina por no haberse probado lo suficiente y ser caras, lo que ella calificó de engaño farmacéutico. Uno de los posts que se podía leer en la página web de la Plataforma Cívica decía así: "antes de que internacionalmente se considerase que su decisión había sido sabia, recibió multitud de críticas". Su valía se volvió a cuestionar un año después, cuando viajó a Moscú para identificar los cuerpos de las víctimas del accidente del avión presidencial polaco en Smolensk, incluso después de que los que presenciaron los procedimientos afirmaron que Kopacz se comportó más como una doctora profesional que como una mera supervisora o ministra. Esto no sorprende, dada la experiencia que ganó trabajando como forense en escenas de crímenes y accidentes. Más tarde, ese mismo año, su campaña en contra de los estimulantes consiguió que los ilegalizaran en Polonia. Durante sus treinta años de actividad política, también logró poner la Iglesia en su contra por ayudar a la víctima de una violación que quedó embarazada y a la que le negaban abortar en numerosas instituciones, a pesar de que legalmente tenía derecho a ello. Kopacz fue excomulgada por aconsejarla sobre a qué hospital debería ir. Sin embargo, la excomulgación no supuso una amenaza seria a sus posibilidades políticas. El haber reconocido abiertamente que es fumadora compulsiva después de haber hecho una campaña intensa en contra del tabaco tampoco le hizo demasiado daño.

Después de que se anunciase la nominación de Kopacz, sus oponentes políticos bombardearon los medios de comunicación prediciendo que se acercaría una catástrofe; después de todo, Kopacz es una histérica inestable. "Escucha más a su corazón que a la razón", como dijo una vez Bolesław Piecha, la diputada de Ley y Justicia. La histeria hace que muchos se alarmen por si su incapacidad a la hora de manejar el estrés y la gran carga de responsabilidad le puedan provocar arrebatos de furia. Los rumores indican que ya se ha etiquetado a Kopacz como la heredera impulsiva de Zyta Gilowska.

Sin embargo, en las entrevistas, Kopacz no parece emocionalmente inestable ni maliciosa. Cuando apareció en el programa matutino Dzień Dobry TVN en 2011, demostró ser una tecnócrata segura de sí misma y humilde. "Todas mis responsabilidades siempre fueron igualmente importantes para mí", dijo Kopacz. También añadió que la discreción es una parte importante de su trabajo. Cuando le pidieron que comentase sobre las malévolas insinuaciones de Jarosław Kaczyński sobre su relación con Donald Tusk, respondió: "a diferencia de otros, respeto a las personas. Tengo respeto por ellos y me respeto a mí misma".

En casa de Donald

La relación cercana entre Kopacz y Tusk (aunque no tan cercana como le gustaría a Kaczyński) es un secreto a voces. Tusk no solo le tiene una alta estima a la profesionalidad de Kopacz sino que también le confía sus asuntos personales. Cuando la hermana de Tusk sufrió un derrame cerebral, Kopacz tiró de todos los hilos que pudo para asegurar que Sonia Tusk tuviese el mejor cuidado médico posible. Se rumorea entre los diputados que los dos políticos hablan casi a diario y que incluso ven partidos de fútbol juntos. Parece convincente, por tanto, que Tusk continúe su andadura política a través de su sucesora, Ewa Kopacz.

Una mujer en la Cámara

Esta nominación también señala otro aspecto importante. La carrera exitosa de Kopacz demuestra que la posición de la mujer en la política de Polonia está mejorando gradualmente. Decir que se ha conseguido la igualdad de género sería una exageración (solo el 23% de los diputados elegidos en 2011 eran mujeres), el hecho de que Kopacz fuese la primera mujer en convertirse portavoz de la cámara baja del Parlamento fue revolucionario. Por eso su nominación a primera ministra es tan importante. Hasta la fecha, la única mujer que ha tenido este cargo es Hanna Suchocka y, aun así, solo duró un año.