Examen sorpresa para Europa

Artículo publicado el 30 de Septiembre de 2008
Artículo publicado el 30 de Septiembre de 2008
Aún no han llegado a la universidad, pero ya se plantean la identidad de Europa. Saben idiomas, conocen otros países y esperan un futuro repleto de oportunidades. Quieren que se les escuche y poder dar su opinión para poner su granito de arena en un futuro mejor. ¿Quiénes son estos jóvenes? ¿Qué saben de Europa? ¿Creen en el sueño europeo?

(S.D.M)Juan Antonio, Alejandro, Pati e Isabel son españoles; Eleni es griega; Dino es argentino. Todos ellos son adolescentes privilegiados. Estudian en el Europa International School, uno de los centros educativos privados de Sevilla que más importancia da a los idiomas y al enfoque internacional de la enseñanza. A sus quince años conocen ya varios países dentro y fuera de Europa: Francia, Italia, Alemania, Holanda, Marruecos y los Estados Unidos son algunos de los lugares que han visitado.

¿Son estos niños parte de una nueva 'eurogeneración'? Para Lola Caraballo (tutora de cuarto curso de secundaria y profesora de Historia) no hay duda. Se percibe en estos jóvenes un aire europeo: valoran la importancia de los idiomas, viajan mucho y se dan cuenta de lo fácil que es para ellos moverse por la Unión o poder pagar con una misma moneda, sin tener que pensar en el cambio. “Si no creen más en Europa es por la visión de desunión que se da constantemente desde los medios de comunicación”, nos explica, “a nivel social sí tienen una mayor conciencia europea. Saben que un chico de su misma edad en otro país de Europa escucha la misma música, se divierte de la misma manera…”.

La voz de los adolescentes

(S.D.M)“Creo en la unidad de Europa, aunque me siento un poco más española que europea. Creo que hay que luchar por mejorar, pero que como base está bien. Si todos trabajamos por un mismo objetivo será más fácil conseguirlo”. Isabel es la más soñadora del grupo, para ella no parece haber utopía que no se pueda realizar. “Hay que creer en que se pueden conseguir las cosas, si no ¿cómo se van a conseguir?”

Dino parece en un principio algo más pesimista, cree que Europa está llena de prejuicios y de personas incapaces de olvidar el pasado. ¿Y qué hay del futuro? “Pues que ojalá lleguemos a ser una piña, pero sin perder nunca las características de cada país; si hay que sacrificarlas entonces no sé si merecería la pena”. Una Unión Europea que crece con alianzas en la diversidad, despacio, incluyendo cada vez a más países en su seno, porque “parece que pinta bien que cada vez seamos más”.

Todos parecen tener claro qué sería lo mejor dentro de Europa, pero ¿qué deberíamos hacer con las fronteras exteriores? “No hay que fortificar Europa, sino ayudar a que otros tengan en sus países lo que nosotros tenemos aquí”, responde Alejandro. Los demás asienten mientras habla. “El mundo ya está bastante separado como para querer separarlo más endureciendo las fronteras de fuera de Europa. Aislar a Europa del mundo sería una equivocación, porque Europa siempre ha sido un referente para el mundo y tiene que dar ejemplo”, añade Dino.

“El sueño europeo es más una ilusión para quienes emigran hacia Europa que para quienes vivimos ya aquí”, Dino piensa al hablar en países como Argentina, su lugar de origen. Para ellos también hay que hacer realidad ciertas utopías, “aunque siempre habrá gobiernos a los que no les interese”, matiza Pati.

Un nuevo mundo de oportunidades

(S.D.M)

Conocer diferentes idiomas es para estos jóvenes algo esencial. Para Eleni “mantener las lenguas como parte de la cultura es importante, pero también hay que saber inglés, que no solo te ayuda a comunicarte sino que es importante para tu futuro, para poder estudiar en otros lugares”. Pati lo tiene claro, “cuantos más idiomas sepas más puertas se abren, todos los países deberían ser por lo menos bilingües”. Además, consideran que aumentar el nivel de inglés puede ayudar a dar una mejor imagen del país.

Empiezan a soñar. ¿Y si se creara una nueva lengua para Europa? Juan Antonio pone un punto de realismo, “es un proyecto muy bonito, pero costaría demasiado”. A su lado, Alejandro se queda pensativo, “casi habría que darlo como asignatura principal, y eso llevaría demasiado tiempo”.

Son conscientes de que saber otros idiomas les ha facilitado las cosas en los viajes que han hecho, y esperan que les proporcione un nuevo abanico de posibilidades, de lugares en los que estudiar y en los que trabajar. “¿Lo mejor de viajar? Que te abre la mente, ves que España no es el Mundo”, piensa Alejandro. Pati sonríe, “yo también lo creo, aunque cuando salgo de España es cuando más patriota me siento”.