Experiencia Erasmus: Alemania se hace real en Bonn

Artículo publicado el 12 de Diciembre de 2008
Artículo publicado el 12 de Diciembre de 2008
Una estudiante de Psicología en la Universidad de Sofía hace hincapié en el carácter temporal de la experiencia del intercambio estudiantil. El programa lleva 21 años en marcha

Bonn: Alemania Occidental, antigua capital

(Foto: BD)Capital, universidad, ciencia, estudio, Colonia, cerveza, caramelos de chocolate. Todo ello lo relacionaba con la 19º ciudad más grande de Alemania antes de alejarme de mis costumbres y de mis seres queridos en Bulgaria y partir hacia ella a pasar un semestre.

Bonn es bonita, ni muy grande ni muy pequeña y mucho más tranquila que Sofía.Colonia queda a media hora y se viaja mucho de una a otra. El transporte público es mucho más puntual el búlgaro, también lo es la gente, me doy cuenta de ello el 7 de octubre en el Kunstmuseum, en frente del edificio principal de la universidad. “Es un honor ser un ciudadano de Bonn”, pregona el alcalde. La semana de bienvenida reunía todas nuestras expectativas, miedos y los habituales errores lingüísticos del principiante. Witajcie! !Välkommen !Benvenuto! Üdvözöljük!! Добре дошли! Toda Europa estaba en el recibidor, también su espíritu en los jóvenes y su futuro.Todo empieza a ir tan rápido: semana tras semana, lección tras lección, fiesta tras fiesta. Es emocionante abrazar otra cultura, en sus propias calles, en las caras de la gente, en sus voces. Alemania se vuelve real para mí y se aleja de los libros o mapas.

¡Carpe diem!

(Foto: BD)Desde el punto de vista de Erasmus todo es muy temporal. Es una parte importante de su atractivo. Nunca hay suficiente tiempo para todo: estudiar,aprender,leer,conocer gente, llegar a conocerse y explicar todo sobre ti y sobre tu país y para escuchar y entender las historias de otros… Cada momento tiene su valor e importancia: clases, seminarios, museos,treatros. El kneipentoure (una ronda por los bares) es una manera típica de divertirse. Sin embargo todo tiene una fecha de caducidad de cuatro meses, lo que refuerza el lema de Erasmus: ¡Carpe diem!

Cuatro meses, diez días, diecinueve meses y ciento treinta y tres días, 3.192 horas y 191.520 minutos. No contaré los meses que he estado aquí hasta que llegue a casa. Erasmus se ha convertido en uno de los símbolos del movimiento juvenil, de la cultura internacional y del intercambio emocional, intelectual e incluso de diversión. Puedo ver y sentir la onda estudiantil siempre en crecimiento, investigando, descubriendo, aprendiendo, viajando y celebrando.

No te pierdas la última entrega de la serie Erasmus el próximo 19 de diciembre, con el testimonio de un griego de Erasmus en Budapest