Expo2015: La feria universal de la precariedad

Artículo publicado el 6 de Mayo de 2015
Artículo publicado el 6 de Mayo de 2015

La Exposición Universal de Milán, Expo Milano 2015, abrió las puertas el 1 de mayo. Ironías del destino o tratamiento de choque planificado, la gran manifestación ferial milanesa será, a su pesar, más propensa a celebrar el modelo social de la precariedad que la fiesta de los derechos del trabajador.

Andrea Fumagalli, economista italiano, militante, miembro del colectivo San Precario, autor de numerosos ensayos –entre ellos Lavoro male commune (Trabajo como mal común) (Bruno Mondadori Editore, 2013)– nos ayuda a profundizar en el cuadro de la polémica actual y, sobre todo, nos hace reflexionar sobre las transformaciones en el mercado de trabajo italiano, de las cuales la Expo no sería más que el escaparate más visible y, al mismo tiempo, un trágico campo de prueba…  muy local.                                                                                                                                                                                                          Cafébabel: La tormenta surgida en estos días por el artículo del Corriere della Sera sobre los jóvenes italianos que habrían rechazado, 8 de cada 10, contratos de 1.300€ mensuales, ha abierto de nuevo la polémica sobre la máquina empleadora de la Expo y sobre las prácticas de reclutamiento de mano de obra. ¿Podría ayudarnos a arrojar un poco de luz sobre este tema?

Andrea Fumagalli: La prensa italiana ha intentado echar la culpa a los trabajadores “vagos”. Una práctica innoble que  sobrecarga una realidad ya comprometida: la del mercado de trabajo italiano, amenazado por la precariedad. Manpower, gigante del trabajo temporal, saca un beneficio ingente de las prácticas de contratación de los trabajadores de la Expo. Sabemos, gracias a los testimonios de numerosas personas que han pasado los procesos de selección (con resultados positivos o negativos), que Manpower ha dado pruebas de desorganización y mala conciencia. La mayoría de las personas que han rechazado las ofertas de trabajo han sido llamadas in extremis o han recibido una propuesta de remuneración tan baja que apenas les daba para cubrir gastos (transporte, alquiler, etc.). Ahí  está el porqué de estos “rechazos” que son, a todos los efectos, achacables a la organización y no a los trabajadores.                                                                                                                                                                                   

Cafébabel: ¿Cuáles son las reivindicaciones de las asociaciones y de los militantes que han confluido en la red rebautizada "Attitudine NoExpo" (Actitud NoExpo), en la primera línea de denuncia de los escándalos ligados a la sociedad Expo Spa, en particular la práctica de la fuerte dependencia del voluntariado?                                                                                                  Andrea Fumagalli: Nosotros nos hemos dedicado desde hace tiempo, al menos desde 2004, año de fundación del colectivo San Precario, a denunciar la progresiva precarización del mercado de trabajo italiano desde los años 80. Hoy día, el modelo social de la precariedad está perfectamente encarnado por la Expo y está en contra de la generalización del modelo que defendemos. Pero si miramos atrás podemos hablar del acuerdo sindical de julio de 2013 que ha hecho posible el uso de 18.500 voluntarios (cifra que después ha sido reducida), para satisfacer las necesidades laborales de la feria, estimadas en un personal de 23.000 trabajadores.

Tal acuerdo, firmado por CGIL, CISL, y UIL, Expo Spa y el ayuntamiento de Milán tiene, por primera vez de forma explícita, reglamentado e institucionalizado tipos de trabajo “voluntario”. Recibido por el gobierno Letta como un modelo aplicable también a otras situaciones, para apoyar y generalizar, tal acuerdo legitima en realidad la dependencia masiva del trabajo gratuito y se enmarca en un cuadro muy preciso, el que ha promovido y preparado el JobsActs  de Renzi. Con la reforma laboral del gobierno de Renzi , la ley 78 en vigor desde mayo de 2014, la precariedad se convierte en norma, se institucionaliza y por tanto deja de ser atípica. Desde el punto de vista jurídico, la precariedad queda formalmente resuelta. Con Expo 2015, una nueva frontera se abre: la del trabajo gratuito.                                                                        

Cafébabel: Sin embargo, las ofertas de prestación laboral voluntaria, o no remunerada, han sido recibidas con cierto éxito entre los candidatos aspirantes. Ha llegado un gran número de candidaturas, aunque menos de las previstas…

Andrea Fumagalli: En Italia persiste una confusión entre trabajo voluntario (free job) y trabajo no remunerado (unpaid job). En la normativa europea que regula las formas de free job, se asume que no debe haber ninguna forma de coacción, promesa o ventaja. Es decir, quien practica un trabajo voluntario lo hace sin tener ninguna garantía: un trabajo voluntario no se puede presentar como trabajo de formación con la promesa de un contrato futuro, porque en este caso la prestación laboral pierde el carácter voluntario. Está claro que el término “voluntario” para designar el trabajo gratuito al que la feria recurre a gran escala no es apropiado. Tal designación esconde una práctica muy precisa, una dinámica basada en los mecanismos del mérito y del reconocimiento (es mejor tener un trabajo mal pagado que no tenerlo) que en realidad actúa como motor y da coartada a la institucionalización de la precarización del empleo que ya está implantada. Y la Expo 2015 encarna perfectamente el modelo de la “economía de la promesa”, aplicada hoy por primera vez a gran escala, que aprovecha el equívoco entre trabajo gratuito y mal pagado en Italia.

Cafébabel: A la vista de este abuso evidente al recurrir al trabajo “voluntario”, o “gratuito”, ¿hay motivos para actuar desde un punto de vista legal, en las instituciones europeas, contra la Expo?                                                                                                                

Andrea Fumagalli: A ver, las directivas europeas en vigor establecen que la única forma legítima de  contrato laboral es aquella a tiempo indeterminado y reglamentan y limitan el uso de trabajo determinado. Ahora, ya que una feria genera, por definición, trabajo temporal, solo se podría  denunciar el uso ilegítimo del trabajo no retribuido. Se estima, de hecho, que el porcentaje de trabajo voluntario en el verdadero sentido del término, ejercitado en la Expo, es bastante bajo, alrededor del 10%. El resto es claramente trabajo no pagado enmascarado, que podría ser a todos los efectos cuestionado. Pero la situación es compleja.        

                                                                                                                                                                                          Tratemos de entender mejor. La Expo se articula en tres sectores (Business Marketing, Marketing territorial y local y Marketing social). En la sección Business Marketing deberían concentrarse las formas remuneradas de trabajo, los contratos a tiempo determinado, los contratos de aprendizaje y cualquier tipo de práctica. El beneficio generado por el empleo de voluntarios en el área Marketing territorial y local es, por el contrario, ingente y tal reclutamiento, gestionado por Manpower, resulta abusivo a todos los efectos y podría justificar el recurrir a acciones legales. A este abuso se debe además añadir el reclutamiento de trabajadores voluntarios en el área de Marketing social (área localizada en la Finca Triulza, desde la que se efectúa el acceso a la Expo), que reagrupa las asociaciones de la sociedad civil. Este reclutamiento, más complejo, está gestionado por el ayuntamiento de Milán y el CSV (Centro de Servicios Voluntarios) y es el origen de un equívoco sobre el cual es más difícil arrojar claridad.