Exposición: En la intimidad de Chagall

Artículo publicado el 22 de Abril de 2015
Artículo publicado el 22 de Abril de 2015

Hasta el 28 de junio, el Museo Real de Bellas Artes de Bruselas acoge una exposición retrospectiva dedicada al artista ruso Marc Chagall. En ella se hace un recorrido cronológico en torno a sus creaciones que nos invita a adentrarnos en el universo del artista. Su pintura está marcada por los movimientos de vanguardia, sus viajes, los eventos históricos del siglo XX y sus orígenes judíos.

Cerca de 200 obras procedentes de diversas colecciones privadas y públcias del mundo entero, presentan en el Bellas Artes de Bruselas, el universo personal de Chagall. Nuestro recorrido comienza a partir de 1908, fecha de las primeras creaciones del artista en el seno de su pueblo natal. Es ahí donde se empapará de las influencias y fuentes de inspiración de tradición rusa. A continuación, pasamos a los años en los que vivió en París y al contacto que mantuvo con la vanguardia parisina para terminar con sus años de exilio en Estados Unidos

Chagall, el judío errante

Marc Chagall (Vitebsk 1889 - Saint-Paul-de-Vince 1985) es, sin lugar a dudas, uno de los artistas más representativos del siglo XX. A través de un estilo muy vivo y personal, la obra de Chagall testimonia tan bien los acontecimientos de la vida del artista que acaba por ser una crónica de su tiempo. 

En sus creaciones encontramos motivos ligados a la tradición rusa y a sus orígenes judíos: el violonista, el circo, los rabinos errantes, todos hacen referencia a su cultura familiar y reflejan de forma metafórica su condición de emigrante en una Europa golpeada por las guerras mundiales y la Revolución rusa. Sus viajes a Francia y Estados Unidos marcaron profundamente su obra con la influencia del cubismo y el surrealismo (La Tentación-1912 o Desnudo sobre Vitebsk-1933). La mayoría de sus pinturas están impregnadas de diversas técnicas vanguardistas europeas y americanas a pesar de que nunca estuvo ligado a ninguno de estos movimientos artísticos. 

Chagall también encuentra en la Biblia una preciada fuente de inspiración y no duda en incorporar la iconografía cristiana y judía a sus cuadros. A pesar de su espíritu optimista y luminoso, sus pinturas de vuelven irremediablemente más sombrías durante la Segunda Guerra Mundial. El tema de la crucifixión aparece en esta época como símbolo del sufrimiento humano (Apocalípsis en lilas-1945 y Crucifixión en amarillo-1938). Sin embargo, el amor y la esperanza continúan estando presentes en sus creaciones; Bella, su musa y esposa, le inspirará también en algunos de sus más fascinantes y célebres cuadros (El cumpleaños-1915 y Paseo-1918). 

El artista: Cronologista de su tiempo

En esta exposición se observa a un Chagall más íntimo, con pinturas que reflejan sus sentimientos frente a determinados eventos históricos y a sus preocupaciones personales. Encontramos igualmente al Chagall intelectual, en contacto con las diversas formas de creación artística; la literatura, con sus ilustraciones de fábulas de La Fontaine y su contacto en París con Apollinaire y Mazin; el teatro, con sus decorados para las obras de Gogol y Aleikhem en Rusia y la música, que el mismo define como "el medio de superar el sufrimiento de la muerte, del exilio y de la guerra", como un símbolo de la creación divina y humana. 

Tras haber vivido dos guerras mundiales y la Revolución Rusa, Chagall decide pasar sus últimos días en un pueblo en el sur de Francia. A la edad de 86 años, realiza su obra Don Quijote (1975), presentada en el último tramo de la exposición en Bruselas, como una suerte de epílogo de este recurrido; una última obra que resume a la perfección la vida del personaje: la imagen de un caballero portador de la libertad y siempre optimista frente a la adversidad. El antihéore victorioso que siempre encuentra una luz en la oscuridad.  

Más información sobre la exposición Chagall retrospectiva del 28/02 al 28/06 en el Museo Real de Bellas Artes de Bruselas: aquí.