Extranjeros en Europa: ¿La verdadera eurogeneración?

Artículo publicado el 8 de Mayo de 2008
Artículo publicado el 8 de Mayo de 2008
Muchos jóvenes del mundo llegan a Europa y parecen adaptarse bien, a pesar de las complicaciones burocráticas. Estudiantes de Rusia, Angola y Perú, que viven en Italia y Francia, nos comentan sus ideas sobre Europa.

“Ser ciudadano europeo no significa actuar a imagen y semejanza de los europeos, sino que se trata de coger lo mejor de cada cultura”, dice Maria Sidelnikova, de 27 años. La historia de esta estudiante de cine comenzó en Moscú, de donde partió a los 15 años cuando su familia se mudó a Padua, Italia. Después de un par de años, su familia regresó a Rusia pero Maria se quedó.

Ella se siente bien integrada, un híbrido de dos culturas, aunque se sentiría más cómoda sin todos los problemas administrativos. Su nacionalidad rusa la obliga a renovar cada año su permiso de residencia, un proceso que dura hasta seis meses. Ahora está acabando sus estudios, tiene que buscar un trabajo que le permita renovar su permiso y quedarse en Italia.

“El programa Erasmus es solo para ciudadanos europeos, por suerte mi universidad buscó una plaza para mí”, explica Maria, que está ahora de intercambio en París. “La Erasmus es un buen ejemplo de lo que es la nueva Europa. Si te has criado en una ciudad provinciana, rodeada de los medios de comunicación de Berlusconi, ya tienes una mentalidad fija y cerrada. Esta experiencia te cambia y abre la mente a la gente joven, hace que uno se sienta más cómodo en Europa”. Maria piensa que la apertura de Europa solo puede traer consecuencias positivas. “Desde el punto de vista de la gente joven, cuyas personalidades se están formando, esto es muy importante. La gente joven debería tener aún más estímulos y posibilidades para el intercambio”.

Europa blanca, África negra

“Cuanta menos tensión haya en Europa, más abiertos estarán los europeos al mundo”, afirma Bernardo Campamba André, de 25 años, un estudiante de Historia que vive París. Llegó a Francia desde Angola hace ocho años y se siente completamente integrado en la eurogeneración. “Veo un deseo de apertura e ir más allá de los clichés. Es esta generación la que vive la idea de Europa concebida por sus padres”. Según dice Bernardo, los jóvenes europeos se desmarcan de los estereotipos nacionales, aunque aún quedan muchos prejuicios y mucho trabajo por hacer. “No creo que los africanos tengan las mismas oportunidades. A veces siento que tengo que demostrar mi valía todo el tiempo. No me importa que la gente me considere africano, pero es diferente para los franceses que tienen orígenes africanos. Da igual que tus padres sean franceses y hayas sido educado en Francia, por tu color de piel sigues siendo considerado extranjero. Esto hiere a la gente y creo que llevará tiempo cambiarlo. Existe todavía una idea de la Europa blanca y el África negra”.

Sin embargo, Bernardo piensa que la apertura de las fronteras europeas da más oportunidades también a los africanos; en vez de ir solo a Portugal, los angoleños tienen ahora la posibilidad de recorrer toda Europa.

Rompiendo las barreras

Despúes de 10 años en Francia, Gunther Oyola, 30, Un estudiante de filología italiana, se siente más europeo que francés. Nació en Perú y fue a un colegio francés en Lima, así que fue fácil para él cruzar el Atlántico. Mantiene el pasaporte peruano, a pesar de que no recibe ninguna beca ni necesita renovar su permiso de residencia cada año. “No debes estar avergonzado si no has nacido en Europa, tan solo puedes estar orgulloso de tus orígenes. Los europeos están abiertos a todo el mundo, no solo a ellos mismos”. La diferencia está en cómo te reciben. En Francia, donde hay una gran población de origen árabe, la gente está más interesada si eres de Latinoamérica que del Magreb, en España es lo contrario.

Durante el pasado año, Gunther ha estado organizando actividades para estudiantes Erasmus en París, lo que le ha permitido conocer gente de toda Europa y “viajar mientras sigues en casa. La Erasmus es genial, estamos empezando a romper barreras entre naciones”. Gunther se identifica con esta clase de europeísmo; ve un mayor espíritu cosmopolita en la eurogeneración que en el hecho de ser europeo. “La eurogeneración se trata también sobre como conocer al otro”, añade. Ser europeo implica adoptar una mentalidad global y no limitarse a un país concreto. Estoy feliz de estar en Francia pero mucho más de estar en Europa”.

(Fotos de Soili Semkina)