Fail2Succeed: cómo cambiar la actitud de los emprendedores europeos

Artículo publicado el 13 de Marzo de 2014
Artículo publicado el 13 de Marzo de 2014

El miedo al fracaso es el mayor obstáculo para la gente joven que inicia una actividad empresarial.  Fail2Succeed quiere cambiar la connotación negativa que asociamos al fracaso en Europa, y abrir las puertas del mundo empresarial a los jóvenes europeos. Hemos hablado con Andrea Gerosa, fundador de ThinkYoung, sobre cómo es posible alcanzar el éxito a través del fracaso.

Ca­fé­ba­bel: ¿Cuál es el im­pac­to que es­pe­ráis tener ha­cien­do que la gente joven no tenga tanto miedo al fra­ca­so en los ne­go­cios?

An­drea Ge­ro­sa: Fai­l2­Suc­ceed es parte de Think­Young, una or­ga­ni­za­ción que fundé para hacer del mundo un lugar mejor para la gente joven. A corto plazo que­re­mos au­men­tar el nú­me­ro de jó­ve­nes que abren su pro­pia com­pa­ñía, o que al menos lo in­ten­tan, sobre todo en estos tiem­pos de cri­sis, cuan­do mu­chos que­rrían ha­cer­lo pero no se atre­ven a dar el paso. Por­que caer en ban­ca­rro­ta no es cues­tión de un solo día, pue­den pasar meses, y te das cuen­ta de la gra­ve­dad del asun­to cuan­do ban­cos y acree­do­res te em­pie­zan a lla­mar. En el mo­men­to en el que dejas de ir a tra­ba­jar em­pie­zan los pro­ble­mas a nivel psi­co­ló­gi­co. A al­gu­nos les da por la be­bi­da, quien tiene una fa­mi­lia em­pie­za a tener pro­ble­mas en casa, etc. Es un pro­ce­so muy largo así que la idea es hacer que sea lo más corto po­si­ble. A largo plazo, si lo­gra­mos tener cier­to im­pac­to en la cul­tu­ra de los ne­go­cios, esto po­dría traer con­si­go una mayor in­no­va­ción. Uno de los pro­ble­mas en Eu­ro­pa es que nues­tras com­pa­ñías ya no in­no­van por­que no quie­ren arries­gar­se.

Ca­fé­ba­bel: el nom­bre Fai­l2­Suc­ceed su­gie­re que el fra­ca­so es ne­ce­sa­rio para al­can­zar el éxito. ¿Crees que el fra­ca­so au­men­ta de ver­dad las po­si­bi­li­da­des de tener éxito?

An­drea Ge­ro­sa: ¡Y tanto! Es algo que po­de­mos ver en cual­quier as­pec­to de la vida. Por ejem­plo, si pasas cinco años in­ves­ti­gan­do sobre el cán­cer y fra­ca­sas, nadie te va a cul­par por ello; es algo po­si­ti­vo, por­que al menos lo has in­ten­ta­do. Lo mismo pasa cuan­do prue­bas nue­vas te­co­no­lo­gías. Sin em­bar­go, en Eu­ro­pa el fra­ca­so en los ne­go­cios no está bien visto. Todo lo que ha­ce­mos en la vida fun­cio­na de la misma ma­ne­ra: em­pie­zas, lo in­ten­tas, haces prue­bas, fra­ca­sas, vuel­ves a em­pe­zar, hasta que las cosas fun­cio­nan y te va bien.

Ca­fé­ba­bel: ¿Qué di­fe­ren­cias hay entre Es­ta­dos Uni­dos y Eu­ro­pa?

An­drea Ge­ro­sa: En Es­ta­dos Uni­dos la gente no tiene miedo al fra­ca­so. Si abres una com­pa­ñía y caes en ban­ca­rro­ta, cuan­do tie­nes una en­tre­vis­ta de tra­ba­jo quie­res con­tar tu ex­pe­rien­cia con todo de­ta­lle por­que el fra­ca­so está visto como algo po­si­ti­vo en tu CV, mien­tras que en Eu­ro­pa lo quie­res es­con­der a toda costa por­que ge­ne­ral­men­te tiene una con­no­ta­ción ne­ga­ti­va. Si caes en ban­ca­rro­ta en los Es­ta­dos Uni­dos, es muy pro­ba­ble que te den un tra­ba­jo en Goo­gle o en Apple, algo que nunca su­ce­de­ría en Eu­ro­pa. Aquí los ne­go­cios to­da­vía están muy li­ga­dos a la fa­mi­lia, a va­lo­res que van más allá del mero be­ne­fi­cio o a lo­grar ob­je­ti­vos y sa­tis­fac­ción per­so­nal a nivel fi­nan­cie­ro. Por lo ge­ne­ral, se trata más bien de re­sul­ta­dos a nivel fa­mi­liar o en el seno de una co­mu­ni­dad.

Ca­fé­ba­bel: la zona de la que eres ori­gi­na­rio, el norte de Ita­lia, es co­no­ci­da por su es­pí­ri­tu em­pren­de­dor y esto te ha de­bi­do em­pu­jar a que­rer fun­dar tu pro­pia em­pre­sa. ¿Crees que es algo arrai­ga­do en la cul­tu­ra?

An­drea Ge­ro­sa: Es un deseo que forma parte de nues­tra cul­tu­ra, mo­ti­vo por el cual en mu­chas zonas de Eu­ro­pa, sobre todo en el sur, los me­dios de co­mu­ni­ca­ción tie­nen un im­pac­to enor­me. Si abres un pe­rió­di­co es­pa­ñol, ita­liano o grie­go, verás que las pri­me­ras quin­ce pá­gi­nas ha­blan de po­lí­ti­ca, por lo que ob­via­men­te mucha gente quie­re en­trar en po­lí­ti­ca. Es algo na­tu­ral. Sería poco pro­ba­ble que al­guien qui­sie­ra ser ju­ga­dor de fút­bol sin haber visto nunca un par­ti­do. Es como hacer es­ca­la­da, sin haber visto a nadie ha­cer­lo, sim­ple­men­te le mues­tras a al­guien una mon­ta­ña y le dices "es­ca­la". Por este mo­ti­vo nues­tros cur­sos de ve­rano los lle­van a cabo em­pren­de­do­res, en lugar de pro­fe­so­res. No en­tien­do por qué no pasa lo mismo en las uni­ver­si­da­des, donde sin duda ten­dría que haber más em­pren­de­do­res en­se­ñan­do. De­be­mos dar más vi­si­bi­li­dad, im­por­tan­cia y re­co­no­ci­mien­to a los em­pren­de­do­res que abren un ne­go­cio, que crean pues­tos de tra­ba­jo, que in­no­van y que, en re­su­men, me­jo­ran nues­tras vidas.

Ca­fé­ba­bel: ¿Crees que la ac­ti­tud de la gente joven al res­pec­to ha cam­bia­do re­cien­te­men­te?

An­drea Ge­ro­sa: En los úl­ti­mos tres o cua­tro años, la gente ha em­pe­za­do a ver la ac­ti­vi­dad em­pre­sa­rial como una po­si­bi­li­dad, una forma de com­ba­tir el paro. Ade­más, se em­pie­za a con­si­de­rar a los em­pren­de­do­res como mo­de­los a se­guir. Cuan­do Steve Jobs murió, se habló mucho de su vida en los me­dios de co­mu­ni­ca­ción y la gente em­pe­zó a tener en cuen­ta el otro lado de la vida del em­pren­de­dor. Mu­chos jó­ve­nes han cam­bia­do tras co­no­cer la his­to­ria de Fa­ce­book. La pe­lí­cu­la sobre la fa­mo­sa red so­cial ha te­ni­do un gran im­pac­to en el cam­bio de ac­ti­tud de mu­chos jó­ve­nes res­pec­to a abrir su pro­pia em­pre­sa. La pro­pia his­to­ria de Zu­cker­berg es de locos, sin duda el in­te­rés en el mundo em­pre­sa­rial ha cre­ci­do desde en­ton­ces.

Ca­fé­ba­bel: ¿Cuá­les son los ob­je­ti­vos de Fai­l2­Suc­ceed?

An­drea Ge­ro­sa: El pri­mer paso ha sido lle­var a cabo una serie de in­ves­ti­ga­cio­nes y en­cues­tas para co­no­cer la opi­nión de los jó­ve­nes acer­ca del fra­ca­so. Es­ta­mos rea­li­zan­do un do­cu­men­tal que gi­ra­rá en torno a los per­fi­les de seis jó­ve­nes em­pren­de­do­res que, tras vivir el fra­ca­so, han vuel­to a em­pe­zar con éxito. La idea es hacer que los jó­ve­nes en­tien­dan que es po­si­ble vol­ver a em­pe­zar. Es más fácil que un pro­duc­to au­dio­vi­sual lle­gue a más gente, es más fácil de di­fun­dir y com­par­tir que un do­cu­men­to es­cri­to. La úl­ti­ma parte del pro­yec­to es pro­po­ner nue­vas nor­ma­ti­vas a las ins­ti­tu­cio­nes eu­ro­peas para mo­di­fi­car las leyes re­la­cio­na­das con la ban­ca­rro­ta, sobre todo en lo que con­cier­ne a las star­tups, las pymes y las mul­ti­na­cio­na­les. En se­gun­do lugar, que­re­mos pro­po­ner una mo­di­fi­ca­ción de las leyes que re­gu­lan el pe­rio­do de in­ha­bi­li­ta­ción al ejer­ci­cio que sigue a la ban­ca­rro­ta, es decir, ese lapso de tiem­po en que no se per­mi­te abrir una nueva em­pre­sa y que varía de un país a otro. El úl­ti­mo as­pec­to en que nos cen­tra­mos es el de la re­tri­bu­ción a los acree­do­res (cuán­do em­pe­zar a pagar, qué can­ti­dad, etc).

Do­cu­men­tal de Fai­l2­Suc­ceed sobre el em­pren­di­mien­to y una cier­ta ac­ti­tud fren­te al fra­ca­so.

Ca­fé­ba­bel: Como Ca­fé­ba­bel, vues­tro pro­yec­to está di­ri­gi­do a la gente joven. ¿Cómo afec­ta a vues­tras es­tra­te­gias de co­mu­ni­ca­ción y qué opi­nión os me­re­ce la co­mu­ni­ca­ción en la UE?

An­drea Ge­ro­sa: Bá­si­ca­men­te, a te­le­vi­sión no nos im­por­ta lo más mí­ni­mo y nos cen­tra­mos en In­ter­net y en las redes so­cia­les. Lo mejor, y qui­zás tam­bién lo más pro­ble­má­ti­co, es que cada 4 ó 5 años tiene lugar un gran avan­ce tec­no­ló­gi­co, por lo que hay que saber adap­tar­se. Es una pe­sa­di­lla para nues­tro equi­po en­car­ga­do de la co­mu­ni­ca­ción. No tengo la chu­le­ría de decir que la UE de­be­ría apren­der de no­so­tros, si bien es cier­to que dan asco en lo que se re­fie­re a la co­mu­ni­ca­ción, no solo con la gente joven sino tam­bién con los an­cia­nos. La co­mu­ni­ca­ción con­sis­te en es­cu­char y res­pon­der, y hasta ahora la UE se ha li­mi­ta­do a ha­blar sin es­cu­char. Otra cosa sobre la que in­sis­to cuan­do estoy en Bru­se­las, sin que nadie me haga caso, es que pasan de­ma­sia­do tiem­po allí y no se in­tere­san en via­jar por Eu­ro­pa. Los po­lí­ti­cos pre­fie­ren la calma de la ca­pi­tal belga en lugar de co­rrer el ries­go de des­pla­zar­se al sur de Es­pa­ña donde ten­drían que aguan­tar las crí­ti­cas de la gente. En mi opi­nión de­be­rían ha­cer­lo, por­que al fin y al cabo son per­so­nas ca­pa­ces, que de­be­rían co­rrer el ries­go y sin duda sa­brían cómo ges­tio­nar este tipo de si­tua­cio­nes.