Febrero de 1989: nacen "Los hijos de la libertad"

Artículo publicado el 5 de Noviembre de 2014
Artículo publicado el 5 de Noviembre de 2014

El 6 de febrero de 1989 los representantes de Solidarność, el movimiento clandestino por la democracia, se sentaron a la mesa para negociar con el régimen comunista. Los Acuerdos de la Mesa Redonda  marcaron un nuevo comienzo no solo para Polonia, sino para todos los países bajo el poder comunista.

Mis padres me llaman "la niña de la libertad" porque nací mientras se llevaban a cabo los Acuerdos de la Mesa Redonda. Puede parecer una broma, pero es totalmente en serio. Sin ser demasiado pomposos, creo que deberíamos preguntarnos si nuestra generación está preparada para aprovechar la libertad en la que nacimos y apreciarla. Sé que mis padres desafiaron al régimen, pero cuando les pido que me cuenten alguna de sus aventuras se crea un silencio incómodo. "Ya sabes", me dicen, "uno intenta olvidar esas cosas".

Conmemorando la invasión rusa

Puede que la noche del 17 de septiembre de 1979 fuese una de esas historias que quieren olvidar. Mi madre viajaba en tren de Lublin al sureste de Polonia, donde mi padre le esperaba para ir de excursión a los montes Tatras. El tren llegó a su hora, mi padre recogió a mi madre y su enorme mochila, y se dirigieron a casa andando. El camino desde la estación era largo y estaba oscureciendo. Cruzaron un paso elevado y subieron cuesta arriba, charlando. Pero había un coche de la policía paramilitar aparcado en dirección contraria y los focos delanteros apuntaban a mis padres. Los apagaron y encendieron varias veces mientras el coche daba la vuelta y un policía salió del dentro para pedirle a mi padre su documento de identidad. A mi padre no le gustaba dejarle sus documentos a nadie por miedo a perderlos para siempre, así que se inició una acalorada discusión. Mi madre se interpuso entre los dos y consiguió calmar al policía. "Si hubiesen registrado mi mochila nos habrían llevado directos a la cárcel", recuerda mi madre aún hoy. Dentro había montones de panfletos ilegales y contrarios al régimen que publicaba el Comité de Defensa de los Obreros (KOR), y mi madre debía repartirlos por Lublin. Sin embargo, cada 17 de septiembre la oposición se reunía en la Plaza Litewski para conmemorar la invasión rusa de 1939. Mis padres estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Incluso viajar libremente era un lujo que mis padres no tenían. Para los ciudadanos de la UE las fronteras son transparentes y la idea de tener que pedir un pasaporte que te permita ir al extranjero parece surrealista. Y aun así, cuando mi padre estaba en Suecia, mi madre tenía que rellenar varios documentos para conseguir un nuevo pasaporte que le permitiese salir del país, solo para darse cuenta de que le habían enviado el mismo viejo documento que le mandaban cada vez que solicitaba salir de Polonia.  Después de hacer esto tenía que pasarse semanalmente por una oficina para asegurarse de que no le habían tachado de la lista de afortunados que seguían esperando que les dejasen irse. Y una vez tuviese el pasaporte, ¿dónde podía conseguir monedas de el país al que quería ir? Si fuese a uno de los oscuros y nada acogedores países comunistas le habrían dado una chequera, llena de cheques intercambiables por una miseria de dinero. Pero si iba a un país occidental tenía que apañárselas sola.

Vivir en la Polonia comunista era como pasar un test de valor y supervivencia. Aunque ahora sea algo corriente y para algunos incluso un problema pasado de moda, la libertad es un privilegio y nunca debemos dejar de apreciarla.

Más allá del Telón: 25 años de fronteras abiertas

Hace 25 años cayó el Telón de Acero. Hace 10 años, 8 países excomunistas se unieron a la UE. ¿Pero qué sabemos de nuestros vecinos más allá de la frontera? ¡Envía tu artículo a berlin@cafebabel.com y forma parte del equipo!