Felix Vogel, el conservador más joven de una bienal europea: “No es necesario seguir las modas”

Artículo publicado el 18 de Junio de 2010
Artículo publicado el 18 de Junio de 2010
El alemán fue elegido hace tres años, cuando sólo tenía 20. En Venecia, el más joven tenía 46. Con un equipo que tiene una edad promedio de 24 años, la bienal de Bucarest, que se celebra entre el 21 de mayo y el 25 de julio, da a los jóvenes la oportunidad de demostrar de lo que son capaces

Felix Vogel es el primero en admitir que el término “bienal” crea confusión. “La de Venecia fue la primera”, explica el conservador, “pero el único denominador común es que una bienal se celebra cada dos años y exhibe arte contemporánea. La de Venecia es más tradicional que la de aquí de Bucarest, donde existe un sistema de pabellones y cada país cuenta con su propio conservador".

La cuarta bienal de Rumanía (BB4) realmente está causando un cierto revuelo en el mundo del arte contemporáneo, a veces un tanto estrecho de miras. En una conversación entre el conservador y los artistas, Felix Vogel, habitualmente tranquilo y elocuente, parece reticente cuando uno de sus artistas franceses lanza una diatriba con algún que otro improperio que aturde a toda la sala. Jean-Baptiste Naudy, de 28 años, está furioso por el hecho de que a los artistas no les pague la bienal sino sus respectivos países. Aquí se siente la presión económica tanto como en cualquier otro sitio, haciendo que la temática de la bienal (la de “producir oportunidades”) le venga como anillo al dedo.

El nombramiento de Felix Vogel

Con su aspecto fotogénico y un porte calmado y autoritario, Felix Vogel, que vive y trabaja en Karlsruhe (Alemania), presenta un asombroso rostro para el evento. “¡Están locos! ¡No, espero que no fuera por mi edad, sino por otra cosa!”, dice entre risas ya dentro de su despacho, algo desordenado, en el centro de arte y cultura contemporánea Pavilion Unicredit, del que muy educadamente aleja a nuestro fotógrafo. “Me interesaba la Europa del Este”, continúa Vogel, que estudia Teoría del Arte en Karlsruhe, donde empezó su carrera conservando las exposiciones de su universidad. “Me familiaricé con la organización de Bucarest en 2006. Entonces se dieron cuenta de lo que podrían esperar de mí, de que no tendrían ni problemas ni sorpresas. También empecé a escribir para la publicación PAVILION de Bucarest”.

Durante la entrevista en Bucarest

El nombramiento de Vogel provocó sorpresa y algo de envidia. “Es un poco como una competición para encontrar el conservador más joven”, comenta un polaco de unos treinta y algo, dueño de una galería, que apunta que el objetivo de los organizadores es “estar a la última”. Sin embargo, admite que Vogel es “bueno” y que “tiene la mente de alguien de 30 años”. El propio Vogel es sincero sobre las ventajas de la juventud en contraposición a la experiencia. “Existe una falta de legado”, explica. “No tengo ni un bagaje enorme ni muchos conocimientos. Una de las ideas era hacer esta bienal más fresca y que no estuviera contaminada. Las bienales de conservadores con, digamos, seis años de experiencia, empiezan a parecerse a las anteriores”. Es poco estricto en lo que concierne a su dificultad para imponer autoridad a una edad temprana. “Intento ser lo menos autoritario posible. No existe una jerarquía, no les pido a los voluntarios que preparen el café. Trato a todo el mundo al mismo nivel. Los artistas han sido personas serias y amables que me han apoyado. Trabajar con ellos ha resultado un proceso enriquecedor y colectivo”.

¿La qué de Bucarest?

El público rumano apenas mostró interés hacia el caso de la herencia de las obras de arte que enfrentó al heredero del ex dictador Ceausescu contra el Estado en 2008, así que el propio Vogel ha tenido que pensar en cómo movilizar a los rumanos. “Aquí la educación es muy tradicional”, explica. “Nuestro objetivo no es llegar a un pequeño grupo del mundo del arte contemporáneo rumano, sino a diferentes tipos de personas. Precisamente por eso hemos seleccionado diferentes lugares, como por ejemplo el Museo de Geología, en lugar de únicamente espacios de arte contemporáneo”. Responde con evasivas cuando se le pregunta por qué la publicidad para este evento ha sido mínima, especialmente si el arte es una forma de participación en la vida pública. Existe poca información sobre la exposición y los rumanos de a pie que he conocido no estaban al tanto del evento. “No tengo ni voz ni voto en lo que concierne a la publicidad. Es algo de lo que se ocupan otros”, dice. 

Sin embargo, incluso tiene consejos para otros conservadores. “No es necesario seguir las modas. En el mundo del arte encontramos la máxima flexibilidad. No hay ninguna regla ni ningún camino y no existe una definición establecida de lo que implica la actividad de un conservador. Yo no diría que soy una persona a la que le guste la competitividad”. Lo próximo que Vogel hará será inaugurar una exposición en Estocolmo, que también ha organizado. “Estaré en Berlín en verano terminando mi tesis en Arquitectura de la Performance y en Arquitectura de Jardines del siglo XVIII, con especial atención a los jardines de María Antonieta”, añade. En efecto, producir más oportunidades. 

Fotos: ©Anne-Lore Mesnage/ anneloremesnage.com/