¡Feliz día de los impuestos, EE.UU.! Los europeos reciben más por su dinero

Artículo publicado el 19 de Abril de 2010
Artículo publicado el 19 de Abril de 2010
Existe la percepción de que los pobres europeos son esclavos de excesivos impuestos. Pero una observación detallada revela que ese es un mito que impide que los estadounidenses comprendamos los enormes defectos de nuestro propio sistema; el 15 de abril venció el plazo para la declaración de impuestos en Estados Unidos

Hace algunos años, un estadounidense conocido mío que vive en Suecia me dijo que, por casualidad, él y su esposa sueca acabaron compartiendo una limusina hasta el distrito teatral en Nueva York con un senador sureño de Estados Unidos, un demócrata conservador, contrario a los impuestos, quien comentó acerca de “todos esas tasas que los suecos pagan”. A lo que mi conocido replicó: “El problema con los estadounidenses y los impuestos es que nosotros no recibimos nada por ellos”. No es extraño que el resto del trayecto transcurriera en silencio. 

El hecho es que, por sus impuestos, los europeos reciben un generoso sistema de apoyo para las familias y las personas, por el que los estadounidenses deben pagar de manera exorbitada, si es que realmente lo reciben. Ello incluye servicios de salud de calidad para todas las personas a cambio de una modesta suma deducida de sus salarios. El costo promedio es alrededor de la mitad de lo que los estadounidenses pagan. Mientras que 47 millones de ciudadanos de EE.UU. no tienen ningún seguro de salud, muchos que sí lo tienen pagan crecientes primas y deducibles. Eso no es todo. A cambio de sus impuestos, los europeos también tienen cuidado infantil accesible, una jubilación decente, educación universitaria gratis o económica, reentrenamiento laboral, bajas por enfermedad pagadas, bajas por maternidad y paternidad, amplias vacaciones, vivienda accesible, cuidados geriátricos, transporte público eficiente y más. 

Europa: mismos impuestos, más apoyos

Mis amigos me dicen que están ahorrando casi 100.000 dólares para la educación universitaria de sus hijos y la mayoría de los jóvenes licenciados están endeudados por decenas de miles de dólares. Pero los niños europeos asisten a las escuelas gratis o casi gratis (dependiendo del país). Las guarderías cuestan en Estados Unidos más de 12.000 dólares al año para una familia con dos niños. En Europa, es alrededor de una sexta parte de esa cantidad y la calidad es muy superior. Millones de estadounidenses están rellenando sus formularios de cuentas individuales de retiro (IRA, por sus siglas en inglés) y 401(k) (planes de jubilación) porque la seguridad social provee sólo alrededor de la mitad de la pensión necesaria una vez jubilado. Pero el sistema de retiro europeo, más generoso, provee alrededor del 75-85%, dependiendo del país, de los ingresos. De cualquier forma, pagas.

El gasto privado en cuidados geriátricos en EE.UU. es casi tres veces más alto por persona que en Europa, porque los estadounidenses deben autofinanciar una porción significativa. También tienden a pagar más en impuestos locales y estatales, impuestos a la propiedad e impuestos no aparentes, como 300 mil millones de dólares por año en deducciones impositivas federales a las empresas que proveen beneficios de asistencia médica a sus empleados. Cuando se suma el total del balance, resulta que pagamos tanto como los europeos, pero recibimos mucho menos por nuestro dinero. Lamentablemente esta clase de complejidades no se calculan en análisis simplistas como el Tax Misery Index de la revista Forbes, un ‘estudio’ anual que muestra a las naciones europeas como las más golpeadas por los impuestos y a Estados Unidos (con sus bajas tasas) felices como unas pascuas (junto a Indonesia, Malasia y Filipinas). En esta era económicamente competitiva, esta clase de servicios son cada vez más necesarios para asegurar familias y trabajadores saludables, felices y productivos. A menos que seas un miembro del Congreso, el cual por supuesto provee apoyo al nivel del europeo para sus miembros y las familias. Esto es algo a tener en cuenta. 

Steven Hill es el autor del libro recientemente publicado ‘Europe’s Promise: Why the European Way is the Best Hope in an Insecure Age‘ (La promesa europea: ¿por qué el sistema europeo es la mejor esperanza en una era insegura?) y director del Programa de Reforma Política para la Fundación Nueva América. 

Fotos: principal ©@superamit/ cortesía de Flickr, fundador de Photojojo