Feminismo: la revolución rosa

Artículo publicado el 23 de Enero de 2008
Artículo publicado el 23 de Enero de 2008
Punto de inflexión en la Historia de las mujeres, mayo del 68 también tuvo sus militantes. Las de ayer y las de hoy dan testimonio y cuentan sus combates.

Aires de revuelta, dirigidos contra una sociedad patriarcal y una pizca misógina, soplan en una sociedad entorpecida por cortapisas sociales, políticas y culturales, demasiado pesadas y demasiado estrechas. Es mayo del 68, una época en la que nuestras bonitas madres, con sus mentes llenas de Beauvoir, se han metido en la vena contestataria, haciendo sonar alto y claro el estandarte de la liberación y de la emancipación de las mujeres.

Aborto, contracepción, paridad e igualdad de género. Tantos conceptos que hoy parecen familiares. Pero no hay que olvidar que esto no siempre ha sido así. No hay que olvidar que todos estos conceptos que hoy parecen familiares, no siempre lo han sido. El girl power que reivindican algunos grupos picantones made in UK, sin duda no habría podido tener tantos adeptos sin el concienzudo trabajo de nuestras predecesoras.

Movimiento de liberación de las mujeres

Y es que: “En cuarenta años, se ha hecho más para las mujeres que en dos mil años de Historia”, recuerda Antoinette Fouque, psicoanalista y politóloga, antigua eurodiputada y personalidad clave del Movimiento de Liberación de las mujeres (MLM), grupo emblemático creado en 1968. Ahora bien, ¿qué significaba ser feminista durante los años sesenta y setenta? ¿Cuáles eran las expectativas y las reivindicaciones de esas mujeres, militantes de su propia condición?

El término “liberación” estaba en boca de todos, y en especial de las mujeres. Françoise Picq, profesora titular en ciencia política en la universidad París-Dauphine y militante de primera hora en el MLM describe, un poco nostálgica, aquella atmósfera tan particular: “El contexto del momento era explosivo”, recuerda. “Era difícil ser mujer en una sociedad en la no existíamos más que como esposas, madres o hijas”, prosigue Antoinette Fouque.

A partir de los sucesos de 1968, la concepción de la mujer dominada por la “fuerza paterna” estalla en pedazos, y es abolida en 1970. Las feministas rechazan la idea de ser encerradas en un papel de servilismo doméstico. Las militantes del MLM encabezan la reivindicación. En sus corazones, la revolución de las mentalidades y costumbres no es necesaria: es ineludible.

Más tarde, en 1971, Simone de Beauvoir y la abogada Gisèle Halimi crean la asociación Elegir la Causa de las Mujeres. Asimismo, en 1956 se funda el Movimiento Francés para la Planificación Familiar. Permitirá a las mujeres pensar y dar forma a su destino para ellas y entre ellas.

El caballo de batalla: la interrupción voluntaria del embarazo

Mientras que el derecho a la anticoncepción se obtiene ya en 1967, otras reivindicaciones se agolpan. En un batiburrillo: el derecho al trabajo y a la igualdad salarial, la paridad y el fin de un sistema de dominación masculina..., y sobre todo, el derecho a abortar, aprobado por fin en 1975 gracias a la ley Veil. La cuestión de la interrupción voluntaria del embarazo es el punto crucial del combate feminista. Es el caballo de batalla del MLM. Para la joven historiadora Bibia Pavard, “la acción ha sido determinante al respecto. Se ha reconocido que las mujeres tienen el derecho de elegir”. Retoman el dominio de sus cuerpos y de su sexualidad. Y además, controlan su fecundidad, pueden aceptar o no, la maternidad.

Cerca de cuarenta años después, ¿qué es de la causa feminista y del legado de mayo del 68? ¿Qué ha sido de la lucha emprendida por las virulentas y decididas señoritas de aquellos años? En la actualidad, las asociaciones son numerosas y siguen haciéndose escuchar para defender los derechos de las mujeres. Son una prueba de que “si el trabajo realizado por las mujeres del 68 ha sido considerable, todavía falta mucho por hacer”, tal y como subraya Sihem Habchi, la presidenta actual de Ni putas, ni sumisas. “Los logros del 68 se han detenido en las puertas de los barrios populares donde con demasiada frecuencia, las mujeres, en particular las inmigrantes, no tienen conciencia alguna de sus derechos.

Asimismo, para la asociación Mujeres Solidarias y sus militantes, es urgente movilizar las jóvenes generaciones, incitarlas a continuar el debate y a luchar contra los retrocesos. Porque las reformas de ayer pueden perderse mañana. En otras organizaciones, como Mix-Cité, defienden un combate de las mentalidades contra el sexismo, pero en el que los hombres deben por imperativo implicarse. Así, los tiempos han cambiado: nuestras sociedades han evolucionado en profundidad. El rostro de nuestras madres ha embellecido, pero la defensa de los derechos de las mujeres sigue siendo de rabiosa actualidad.

Arte callejero (Foto:Choufi/Flickr)