“Fish and chips”: crónica de una desaparición anunciada

Artículo publicado el 1 de Junio de 2012
Artículo publicado el 1 de Junio de 2012
“Por la boca muere el pez”, dice un refrán. Y si te gusta comerlo ya no podrás dormir tranquilo: el “fish and chips”, plato típico de la cultura británica, corre peligro de desaparecer de los menús. Una mala gestión de los recursos marinos podría conllevar, a largo plazo, la desaparición de algunas especies pesqueras. Hay mucha comida en juego, ¡y es altamente calórica!
El príncipe Carlos de Inglaterra ha hecho un llamamiento a favor de la pesca sostenible, necesaria para salvaguardar la fauna marina y, de paso, un símbolo nacional inglés.

El “fish and chips” es un plato a base de pescado y patatas, ambos fritos. ¿Quién no lo ha probado, saboreado y apreciado? Un filete de pez blanco, generalmente merluza, se reboza y fríe en una sartén con aceite caliente, el mismo en el que se han frito las patatas. Y si aún así pareciese ligero y poco nutritivo, se sirve con ketchup y mayonesa. Es comida para llevar, comida que se consume en la calle, de viaje, durante un picnic o en cualquier lugar. En resumen, además de comida y cena, el "fish and chips" también puede ser desayuno y merienda ideal, rememorando el famoso anuncio, ¿Y qué queda por añadir llegados a este punto? ¿Que tal vez le haya llegado la hora tras casi 150 años de vida, celebrados felizmente en 2010?

Esta especialidad inglesa corre peligro de desaparecer drásticamente de los menús a causa de la pesca intensiva, que acarrea la reducción de los recursos pesqueros de mares y océanos. “La manera en la que tratamos a los peces hoy influye en que podamos tenerlos a nuestra disposición mañana”: esta es la alarma que dio el príncipe Carlos de Inglaterra durante su intervención en el World Fisheries Congress de Edimburgo, donde habló en calidad de fundador de la Unidad Internacional para la Sostenibilidad (ISU).

El “fish and chips” es el plato inglés por antonomasia. En el Reino Unido supone aproximadamente el 25% del pescado blanco consumido en total en el país, así como el 10% de las patatas fritas. Sin embargo, esta especialidad también se ha difundido mucho más allá de sus frontera: a Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Si, por una parte, se trata de un alimento rico y sabroso, la otra cara de la moneda es que éste es frito y enormemente calórico. Por ejemplo, una ración de “fish and chips” tiene de media más de 500 calorías. Si os pasáis comiendo más de la cuenta, ¡también vosotros acabaréis fritos!

Por lo tanto, si estáis indecisos y no sabéis aún qué pescado escoger para el almuerzo, la cena o para un agradable paseo por el mar, optad por una comida que no sea a base de pescado frito.Os lo agradecerán, en primer lugar, la propia merluza, después, vuestro estómago, luego, las asociaciones medioambientales y, probablemente y para terminar, el príncipe Carlos.

Fotos: portada,  (cc) psd/flickr; vídeo: (cc) sortedfood/flickr