Florencia proclama: #DontTouchMySchengen

Artículo publicado el 9 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 9 de Febrero de 2016

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La Juventud Federalista Toscana organizó el sábado 6 de febrero de 2016 un flash mob en el centro de Florencia para defender Schengen y el futuro de Europa. 

En una Europa que conoció dos devastadoras guerras mundiales y un muro de cemento que la dividía, la firma del Tratado de Schengen constituyó un modelo fundamental del proceso de integración europea. Primero con la libre circulación de mercancía, la libertad de movimiento de las personas dentro del acervo comunitario firmó un cambio histórico. No obstante, tras muchos años, aquel mismo impulso a la integración perdió vitalidad. Ahora incluso Schengen parece estar en riesgo, y con él, el destino de la Unión Europea.

El flashmob: el retorno de las aduanas

Para confirmar la importancia de Schengen, la Juventud Federalista Toscana, grupo juvenil del histórico Movimiento Federalista Europeo fundado por Altiero Spinelli, tomó la plaza en la tarde de ayer en Florencia. En el centro de la ciudad, las secciones JFE (Jóvenes Federalistas Europeos), de Florencia, Pisa y Prato decidieron organizar un flash mob itinerante para demostrar la importancia de Schengen, que para muchos hoy en día es evidente. Tras reunirse en la Plaza de la República, donde se juntaron unas 50 personas bajo las banderas federalistas europeas, el grupo se puso en marcha hacia la calle Por Santa María, donde se comenzó a realizar el flash mob, y que después continuó en la Calle Roma y en la Calle de’Cerretani, con la catedral al fondo. Más tarde, dulcis in fundo, enfrente del Consulado de Dinamarca. El grupo se colocó en medio de la calle donde escenificó un puesto de control fronterizo. “Schengen no sólo es un tratado”, empezaron a gritar los chicos de la Juventud Federalista mientras que numerosos peatones, italianos y extranjeros, se paraban para seguir el evento, curiosos, recibiendo panfletos. 

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A través del megáfono, dicen que gracias a Schengen se tiene “la posibilidad de viajar, estudiar y trabajar libremente en toda la Unión Europea”. Y después, con un tono dolorido, la reflexión a “no tener miedo”. Las amenazas terroristas y criminales no se resuelven cerrando las fronteras interiores, sino consolidando las exteriores. Después, tras las declaraciones a favor del tratado, la barrera cede, se abre y los manifestantes que personificaban simples ciudadanos europeos y que se amontonaban en la frontera, empiezan a correr hacia otro lugar de Europa, donde puedan sentirse como en casa. Sobre todo, Schengen es esto: sentirse en casa en cualquier rincón de Europa.

El proceso de integración europea, marcado por impasses en repetidas ocasiones, no puede interrumpirse. “Llevar a cabo una política externa de seguridad común que adelante la definición progresiva de una política de defensa común”, con la finalidad de reforzar “la identidad europea y su independencia con el objetivo de promover la paz, la seguridad y el progreso en Europa y en el mundo”. Ésta es una de las motivaciones que ha conducido a la redacción y firma del Tratado sobre la Unión Europea. Ésta es una de las motivaciones que todavía a día de hoy debe gobernar en todos los países miembros para proceder hacia la creación de una Unión Europea de verdad. Al mismo tiempo, hay que dar lugar a un verdadero “espacio de libertad, seguridad y justicia sin fronteras interiores, en el que se admita la libre circulación de personas junto a todo lo que conlleva el control en las fronteras exteriores, el asilo, la inmigración, la prevención de la criminalidad y la lucha contra esta última”.

El proyecto federalista

Pero si Schengen fue una meta que marcó un viraje histórico, la creación de una frontera única exterior capaz de garantizar la seguridad de los ciudadanos, todavía no ha sido alcanzada. Se necesita un único cuerpo policial fronterizo común, que esté coordinado a nivel supranacional, único para todos los Estados miembros, porque la frontera de este gran proyecto de integración es única. Hace falta un alto representante para la política exterior y de seguridad común que sea capaz de organizar y dirigir de manera autónoma la diplomacia según las particularidades. 

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En cambio, es dañina toda forma de individualismo y toda intención de llevar a cabo políticas de beggar-thy-neighbour de otra época para deshacerse de la cuestión de la inmigración que presiona en los bordes europeos. El problema es común, y comunes deben ser los compromisos y los recursos. No sólo sobre la inmigración, sino también sobre otros temas. No se puede acabar con una amenaza tan consistente sin una coordinación y sin acciones coordinadas y proporcionadas. Es más, se acentuará el riesgo de que los nacionalismos prevalezcan y puedan conllevar una vulnerabilidad mayor. El proyecto europeo, hoy más que nunca, debe ser llevado hacia delante, hacia una “even closer union”.  

La generación Erasmus, la generación Easyjet, la generación de los jóvenes que siempre han viajado, conocido y descubierto Europa con libertad debe defender Schengen: sentirse como en casa en cada rincón europeo, como dicen los Jóvenes Federalistas, es sólo nuestro futuro.