Foodsharing: ¡Salvad mi comida de la basura!

Artículo publicado el 20 de Agosto de 2014
Artículo publicado el 20 de Agosto de 2014

¿Cómo sería todo si viviéramos en un mundo en el que ya no se tirara comida? Raphael Fellmer tuvo la idea de salvar la comida que, de otra forma, los establecimientos simplemente desechan poco antes de que caduquen o tras acabar la jornada laboral. Con ayuda de la plataforma online Foodsharing se han salvado ya en Alemania miles de kilos de comida de ser tirados a la basura.

Cafébabel: ¿Puedes describirnos el concepto de Foodsharing?

Raphael Fellmer: Cuando la gente se va de vacaciones y tienen demasiadas manzanas en el jardín y no saben qué hacer con ellas, o se han vuelto vegetarianos de repente y aún tienen carne en casa, en estas situaciones deberían ser Foodsharer. O, por ejemplo, hicieron un gran pastel para la fiesta de cumpleaños y ahora no consiguen acabárselo. Ahí donde se producen excedentes, sobre todo a nivel privado, esas personas pueden registrarse fácilmente online, pudiendo pedir así la comida de otros.

Entrevista con Raphael Fellmer para la Tarde en 24h de TVE.

CB: ¿Cómo se llega a la comida?

RF: Bueno, ambas partes quedan en un lugar acordado. La mayoría de las veces suele ser en casa, aunque hay gente que quiere mantener el anonimato, que a lo mejor no se atreven a invitar a otras personas a casa. En estos casos, quedan en una estación de metro, en la universidad o en alguno de los más de cien puntos Fair-Teiler. Un Fair-Teiler es como una caja para intercambiar libros, pero con alimentos. Ahí, cada uno puede sencillamente depositar o coger algo sin que haya contacto directo entre las personas. El método de la cesta de comida es más fácil  y un poco menos ligado al ordenador. Entretanto, hay más de 100 Fair-Teiler en las universidades, en tiendas gratis, en jardines urbanos, en granjas o en instituciones sociales.

CB: ¿Quién da su comida?

RF: Personas a título privado, pero también comerciantes, productores, panaderías, comedores, restaurantes y granjeros. En verdad, todo aquel que tiene algo que ver con comida, ya que pueden dar fácilmente los alimentos que les sobran. Los bancos de alimentos Tafel y otras organizaciones ya llevan salvando alimentos desde hace 20 años. Hacen lo mismo que los Foodsharer sólo que, en el caso de estos últimos, esto ocurre a niveles mucho más bajos. Por ejemplo, cuando el dueño de una pequeña panadería o el frutero de la esquina no pueden vender más pan, a la organización Tafel no les merece para nada la pena ir hasta allí.

CB: ¿Algunos supermercados se sienten ya amenazados ante vuestro concepto?

RF: No tenemos mucha cooperación a nivel nacional con grandes cadenas de supermercados, pero hay colaboraciones a nivel regional. Debido a que el índice de desperdicio de alimentos se encuentra actualmente en un 50%, se nos ve ahora mismo como una gota de agua en el gran océano. Para algunos somos sencillamente un dispositivo de eliminación de basura. Sin embargo, los alimentos son algo muy importante para la mayoría de las empresas con las que cooperamos. Con nosotros no hacen negocios que acaban en pérdidas, sino que ellos incluso ganan también porque, a menudo, todavía necesitan la mitad de sus contenedores para residuos no reciclables y para residuos biológicos. Nosotros llegamos en un horario flexible y, así, los recogemos sin coste alguno. Además de por la ganancia ecológica, también lo hacen por una buena conciencia. Para cada vez más jefes y empleados, es realmente importante que la comida no se tire.

CB: ¿Crees que el Foodsharing puede funcionar en cualquier parte?

RF: Jurídicamente, todos somos parecidos en la Unión Europea (UE). Hemos elaborado acuerdos jurídicos que son relativamente especiales. Todos los Foodsaver asumen su propia responsabilidad. En la práctica del Foodsahring, cada uno es responsable de sí mismo, es decir, si te duele el estómago, no es culpa de las empresas colaboradoras o de la asociación. Cada uno tiene que controlar por sí mismo si la comida que tiene en el plato es aún comestible. En caso de duda, se debería tirar la comida. Por eso, ser Foodsahrer conlleva mucha responsabilidad propia. Actualmente estamos trabajando al máximo para impulsar la internacionalización del Foodsharing con el objetivo de poder salvar alimentos a menudo y por todas partes en un futuro no muy lejano.

Así funciona el 'Foodsharing'. 

CB: ¿Ha habido también algún feedback negativo? ¿Ha llegado a la gente comida en malas condiciones?

RF: Oficialmente se han repartido 10.000 cestas de comida en foodsharing.de. Sin embargo, en la realidad han sido muchas más. Los pocos casos en los que a alguien le ha sentado mal pueden pasarse por alto, ya que todos nosotros sabemos que esto también podría haber pasado en un restaurante.

CB: Actualmente vives sin ganar dinero o sin gastarlo. ¿En qué momento dejaste de poseer dinero?

RF: Todo empezó en el año 2010 cuando comencé un viaje sin dinero por el mundo con dos amigos. En aquel momento, comenzamos sencillamente haciendo autostop. Para mí era sólo un experimento: ¿Puede uno moverse de Europa a México sin dinero? Durante el viaje se esclarecieron para mí tantas conexiones que, durante la travesía del Atlántico, tomé la decisión de vivir también sin dinero cuando volviera. Ya no quería volver al mundo del dinero y del consumo. Para mí no tenía sentido tener ciertos ingresos provenientes de  ciertos trabajos para comprar cosas que están ahí de todas formas. Prefería utilizar los recursos existentes lo mejor posible y demostrar que soy consciente de las posibilidades que se nos brindan. Nuestra forma de actuar con respecto a la vivienda, la comida y los aparatos nos muestra claramente que vivimos en una sociedad derrochadora y con excedentes sin remedio. Si el cambio no lo comenzamos nosotros mismos en nuestras vidas, nada cambiará en el futuro.

CF: Debido al boicot al dinero, ¿renuncias también a ir al cine, al teatro o al campo de fútbol?

RF: De todas formas no soy una persona a la que le guste el entretenimiento. Cuando alguien me invita alguna vez a un restaurante, no llevo mi propio pan salvado conmigo. En verdad, prefiero cocinar yo mismo, trabajando así mis alimentos salvados, en vez de dejar que alguien me sirva. En el cine solo he estado un par de veces. Tengo bastante qué hacer pero, si quiero ver una película, puedo hacerlo en casa. La música, los bares y las discotecas se acabaron para mí hace mucho tiempo, así que no tengo el sentimiento de que esté renunciando a algo, ahora tengo la felicidad de tener una familia y esto me llena mucho.

El 4º encuentro de Foodsharing tendrá lugar en Berlín del 12 al 14 de septiembre de 2014. Más información, aquí.