Formación de imames y profesores islámicos: ¿Puede Alemania salvar el 'multikulti'?

Artículo publicado el 3 de Noviembre de 2010
Artículo publicado el 3 de Noviembre de 2010
En Alemania se ha levantado una polvareda: por un lado, Thilo Sarrazin ve por todas partes mujeres con velo; por otro, la canciller Angela Merkel anuncia el fracaso del multiculturalismo como modelo social. En medio de la tormenta, tres localidades alemanes lanzarán en 2011 el primer curso formativo de imames y profesores de religión islámica.
¿Puede esta iniciativa normalizar las perspectivas y acomodar al islam en Alemania?

Cuando pensamos en el islam, Münster no es lo primero que nos viene a la cabeza. El emblema de esta ciudad de Renania del Norte-Westfalia es la iglesia de Lamberti y la catedral de Münster; y entre sus habitantes no es raro ver monjas con velo. En dos palabras: la ciudad alemana, conocida por su ciclismo, es 100% católica.

Érase una vez Sven Kalisch

Pero no siempre es así: a veces, el que piensa en islam piensa en Münster. O más bien en Mohammed Sven Kalish, convertido al islam a los 15 años y profesor de religión islámica en la Wilhelms-Universtät de Westphalie (WWU) de Münster. Sin embargo, la cátedra de profesor de historia intelectual de Oriente fue rebautizada hace tiempo como de Tiempos Antiguos y ya no forma parte de los estudios religiosos. ¿Qué ha pasado? Kalish había puesto en duda la existencia histórica del profeta Mahoma, cuyas palabras recibidas de Dios son la base del Corán y del islam.

Las reacciones fueron muy duras: las asociaciones musulmanas convencieron a los estudiantes de no acudir más a las lecciones de Kalisch y el consejo central de los musulmanes retiró su apoyo al profesor. Después vinieron amenazas de muerte y la WWU prohibió a Kalisch continuar su trabajo como profesor de religión islámica. Hoy en día Mohammed Sven Kalisch se llama de nuevo Sven Kalisch, ha salido del islam y no se entrevista con periodistas si sus testimonios no son citados.

Los imames, preceptores

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Al final, la universidad de Osnabrück y así como la WWU comenzarán a formar imames y profesores de religión islámica el primer semestre de 2011. Este curso también estará disponible en Tübingen. “Hay que hacer algo por los musulmanes y no contra ellos”, declaró Kalisch en 2004, tomando su puesto de profesor en Münster. ¿Triunfará esta formación allí donde fracasó Kalisch (en la integración del islam en la cultura germánica)? La ministra de Educación, Annette Schavan (CDU), está convencida: “Los imames son preceptores que relacionan las comunidades musulmanas con la municipalidad donde se encuentran sus mezquitas”.

Los aproximadamente 2.000 imames de Alemania juegan hoy un rol decisivo. Consultados sobre cualquier cosa de la vida cotidiana, moldean la visión mundana de los miembros de su comunidad. Hasta ahora, la mayor parte de los imames activos en el país provenían de Turquía, y sus competencias en lengua alemana y cultura occidental tenían lagunas. Los futuros imames que se formen en Münster, Osnabrück y Tübingen podrían pues ser el eslabón que falta entre la sociedad alemana y la comunidad musulmana. Pero la Unión Islamo-turca (DITIB) se opone a este proyecto de futuro; no todo es tan sencillo como parecía…

Algunos obstáculos

Annette Schavan piensa que el arraigo de la formación de imames en las escuelas superiores de Alemania impedirá una politización del islam, porque la formación tendrá lugar en alemán y en condiciones seculares. ¿El riesgo? Que la mayor parte de las mezquitas no reconozcan a los imames formados en alemán. El otro problema es que muchas mujeres se interesan en esta formación, y no hay que olvidar los obstáculos financieros: los imames formados así podrían exigir un salario que la mayor parte de las comunidades no podría pagar. Una solución sería contratar imames para un puesto de enseñanza religiosa a media jornada, como sugiere el ministro del Interior, Uwe Schünemann (CDU), en Baja Sajonia.

La participación del comité musulmán también es presa de la controversia. El consejo científico desea en efecto conceder a este consejo el derecho de supervisar la formación, desde la elección de los candidatos para la cátedra hasta los temas de investigación. Si las intenciones son loables (se han perdido muchas ocasiones en Alemania de hablar con los representantes islámicos en pie de igualidad) se deben prevenir abusos de autoridad. Y sólo el tiempo demostrará si las grandes esperanzas depositadas en este curso no son estériles: el entusiasmo de la corriente de pensamiento islámico y “la asimilación” de esta religión son parte integrante de Alemania (como recordaba el presidente Christian Wulff), al mismo nivel que el cristianismo y el judaísmo.

Foto: (cc)Hanna T./flickr