Francia-Italia: cabezazos y flechazos

Artículo publicado el 17 de Junio de 2008
Artículo publicado el 17 de Junio de 2008
El partido entre Francia e Italia en la Eurocopa es una nueva oportunidad de mostrar la rivalidad entre ambos países. Instantánea de dos países enfrentados. Imagen inmoratlizada por la pluma de Alberto Toscano.

17 de junio de 2008, una nueva oportunidad para demostrar las rivalidades que existen entre Francia e Italia: las selecciones de ambos países se juegan la clasificación a cuartos del Euro2008 en un partido decisivo. Estos piques entre los vecinos alpinos no son algo nuevo: lo que calienta aún más el partido no es solo el fútbol, sino el amor-odio que se tienen ambas aficiones y ambos países desde hace tiempo. Es lo que trata el libro France Italie. Coups de tête, coups de cœur (Francia Italia: cabezazos y flechazos) publicado, en las Ediciones Tallandier, por Alberto Toscano, corresponsal de la revista italiana Panorama en París desde 1986.

En busca del bidé inexistente

Viejas disputas jalonan la relación de estos dos países. ¿Cómo olvidar la disputa del bidé que no existe? “El término 'bidé' deriva del francés 'Bidet', que a su vez proviene del italilano 'bidetto' (caballo de talla pequeña y raza bretona). Usar el bidé es como ponerse a caballo. Lo que pasa es que en París, ciertas tradiciones ecuestres ya no se llevan mucho”. Como en la mayoría de los países del mundo, humildemente añadimos nuestra versión. Solo que el resto del mundo no ha inventado la palabra en cuestión. Entre los desencuentros más divertidos constan malentendidos y falsos amigos lingüisticos curiosos. En Italia, por ejemplo, existe un plato considerado por error como de origen francés: el vitel tonné, la ternera en filetitos servida con mayonesa y atún. Los turistas italianos que lo ordenen en un restaurante al borde del Sena se verán a menudo decepcionados al ver que lo que les sirve el maître es una simple botella de agua mineral.

Aún en el marco de la gastronomía, una simple ensalada puede generar confusiones y decepciones. “La familia tradicional francesa pone sobre el plato, antes que nada, la salsa vinaigrette (mezcla de aceite, vinagre, sal, pimienta, jugo de limón y mostaza) para condimentar la ensalada. En Italia lo primero es la ensalda".

Peleas de viejas

Ensaladas a parte, en cuanto a sistema-país, Francia le da mil vueltas a Italia en muchos aspectos. ¿El secreto? Comprender que, más allá de chovinismos, para preservar su tradicional grandeur debe pensar en términos europeos. Es cierto que los habitantes de la península italiana también han aportado lo suyo en la construcción europea, pero con resutados poco brillantes. Así, “cuando se siente ignorada por otros países de la UE reacciona de manera infantil. ¿Francia no consulta a Italia? Roma llama a Alemania. ¿Francia y Alemania acuerdan sin contar con Italia? Entonces se llama a Inglaterra”. Peleas de viejas.

¿Ahora bien, si aterrizaran unos marcianos sobre la Tierra qué país elegirían para gozar de la vida? “Seguramente Francia o Italia”, responde Toscano. A pesar de sus diferencias, ambas poblaciones se adoran. “Así que casémonos”, invita el autor. “Hagamos de nuestro matrimomio el inicio de ua nueva Europa. No es tan complicado. Seremos una pareja liberal, un ménage à trois con nuestros amigos alemanes o a cuatro con los españoles. Hablaremos de hermanas y madres solo para bien de ellas, y los cabezazos los reservaremos para dárselos a la pelota”. A la barriga no, ¿verdad Zidane?

En todo esta historia, también hay lugar para las bromas. He ahí el making off de una publicidad con los futbolistas Ribery (Francia) y Toni (Italia):