Francia: Nadie gana tras la dimisión de la Ministra de Justicia

Artículo publicado el 28 de Enero de 2016
Artículo publicado el 28 de Enero de 2016

La Ministra de Justicia francesa Christiane Taubira ha dimitido, en parte como oposición a la controvertida reforma constitucional déchéance de nationalité, que contemplaría la retirada de la nacionalidad francesa a los ciudadanos de doble nacionalidad condenados por terrorismo. A pesar de ser una noticia bienvenida por algunos, su renuncia supone una herida abierta para la izquierda francesa. 

"Por una vez, no le he pedido que dimita", escribió Jean-François Copé en Twitter. El político republicano, en su día rival del ex Presidente Nicolas Sarkozy, se refiere a las muchas veces en las que personalmente ha ido a por Christiane Taubira en la cámara baja francesa, la Assemblé Nationale.

Taubira desempeñaba el cargo de Ministra de Justicia en el gabinete del Presidente François Hollande desde 2012. Como una extraña desde los primeros días de su servicio público, la dimisión de Taubira es una señal de continuidad de su marcado carácter ideológico. 

Taubira no sólo era controvertida para la extrema derecha, muchos políticos centristas e incluso socialistas discrepaban con ella en cuestiones como el matrimonio homosexual, la inmigración y los derechos de la ciudadanía. Su decisión de renunciar viene del desacuerdo en torno a la propuesta de ley que permitiría arrebatar la nacionalidad francesa a los sospechosos de terrorismo y también aquellos con los que se les relacione. Taubira escribió en su Twitter: "A veces, resistir significa quedarse; otras veces, resistir significa irse".

Taubira ha sido a menudo el apoyo más firme para las políticas izquierdistas de Hollande, hasta el punto de ser muchas veces la última que quedaba defendiéndolas. Su pérdida llevará probablemente a un sustancial viraje de la estructura política de su gabinete, como también del Parlamento.

Emblemática de la izquierda francesa, Taubira ha sido el blanco personal de los grupos y políticos ultraderechistas. Uno de los episodios de violencia verbal hacia ella implicó el ser calificada como "une guenon" (una mona) por parte de una ex candidata del Frente Nacional, que pagó con la cárcel sus insultos racistas. También ha habido diversas concentraciones y graffitis en París con el lema “casse-toi Taubira” (Taubira, vete). Aún así, la ministra siempre mantuvo su estricto discurso, cimentando su infamia en la historia de la política francesa. 

El diario francés Le Monde recogió cómo Manuel Valls, el actual Primer Ministro francés, llamaba a Taubira la "advertencia de la izquierda" la mañana de su nombramiento. Ahora ya no está claro lo que sus ministros harán sin este ocasional recordatorio. El periódico especula si su dimisión abrirá el camino a que otro jugador releve a François Hollande como candidato del Parti Socialiste en las elecciones presidenciales de 2017. Existen serias dudas acerca de que un gabinete diferente y poco carismático sea capaz de mostrar el extraordinario carácter del que hacía gala Taubira.

Su salida también causará un gran impacto en la naturaleza del juego de acusaciones del Parlamento, cuyo embate hasta ahora estaba digido a Taubira. Oponiéndose a menudo a Valls y a otros miembros de su propio partido, la ahora ex ministra había desempeñado el papel de izquierda antagonista de todos, desde Sarkozy hasta Marine Le Pen

La instrumentalización de Taubira tanto como "la buena" como "la mala" ha llegado ahora a un final abrupto. Su carrera está lejos de terminar, pero el futuro imediato del Parlamento francés se verá afectado por sus acciones. La cuestión de si la izquierda será capaz de rellenar el vacío que deja en su ministerio –y de quién será la nueva némesis de la derecha– será importante en el desarrollo de la política francesa. 

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Este artículo ha sido modificado después de su publicación.