Francia no es el único “enfermo de Europa”

Artículo publicado el 31 de Marzo de 2015
Artículo publicado el 31 de Marzo de 2015

David Cameron ridiculiza a su rival en las elecciones, Ed Miliband, por su apoyo hace tres años al programa económico de François Hollande. Quizá al Primer Ministro británico le interese mirar más de cerca la situación en casa antes de cacarear la eficacia de sus políticas de austeridad y criticar al vecino.

En su análisis sobre el creciente espíritu distópico que se ha apoderado de los ejecutivos de Hollywood, Joe Queenan, articulista de The Guardian, deja caer la siguiente frase: “Además, Francia parece no existir en el futuro.” Pues bien, lejos de su desaparición, el país galo está imponiéndose en Reino Unido como ejemplo de distopía (al menos en lo económico).

Hace unos días, el primer ministro británico, David Cameron, escribió un artículo en el Sunday Times en el que criticaba a su adversario electoral, Ed Miliban, líder del Partido Laborista. ¿Con qué argumento? Con el de la economía francesa. Cameron ha decidido reprochar a Miliban su respaldo a las medidas que tomó el gobierno socialista de François Hollande hace tres años. Sobre los resultados, señala: “El paro al otro lado del Canal de la Mancha es el doble que en Reino Unido y nuestra economía está creciendo siete veces más rápido que la francesa.”

“Imaginen que Ed Miliban hubiera tenido libertad para alcanzar su sueño francés: las consecuencias se habrían hecho sentir en forma de un enorme aumento del desempleo, una caída en la calidad de vida, un agobiante nivel de deuda y una drástica pérdida de confianza en el futuro”, sostiene el Primer Ministro.

De cara a las elecciones generales de mayo, la economía británica es una terreno de batalla crucial. Ambos partidos tratan de promocionar sus programas y la marcha de la economía francesa es un argumento muy socorrido. Hace poco, el Ministro británico de Hacienda, George Osborne, apuntaba incluso que solamente en el condado de Yorkshire (norte de Inglaterra) se habían creado más empleos que en toda Francia en 2014 (lo cual no es exactamente así).

El problema de toda esta crítica a Francia es que, a pesar de la aparente solidez del crecimiento de la economía británica (2,6 % del PIB) en comparación con sus vecinos europeos, la situación de Reino Unido tampoco es para tirar cohetes.

¿Recuperación?

La mayor parte del crecimiento que ha experimentado el Reino Unido desde 2010 resulta de una política de expansión cuantitativa, la cual consiste, básicamente, en accionar la máquina de hacer dinero y ponerlo en circulación a través de los bancos para dar un empujón a la economía. El gobierno conservador de Cameron ha estado predicando las bondades de la austeridad sin señalar que, en realidad, la deuda pública ha aumentado más en los últimos cinco años que en los trece anteriores de gobierno laborista.

El nivel de vida de las familias británicas ha registrado un descenso sin precedentes y sus ingresos han caído un 8% desde 2010. Si bien se reduce el desempleo, la mayor parte de los nuevos empleos son precarios y con salarios bajos. Hay más de un millón de nuevos autónomos desde 2010, siendo la categoría que más crece. No obstante, sus ingresos han bajado un 20% desde 2006.

Por muy buenas que parezcan las cifras de los titulares, la situación real —especialmente para los jóvenes— no resulta muy halagüeña. Así, mientras Cameron y compañía se burlan de Francia por encontrarse en peor estado, la vida en el Reino Unido tampoco es de color de rosa. En ninguno de los dos lados del Canal de la Mancha la situación económica es motivo de celebración.