Francia no se mira en el espejo

Artículo publicado el 29 de Junio de 2007
Artículo publicado el 29 de Junio de 2007
Aunque el último gobierno francés incorpore a tres personalidades provenientes de la inmigración, el personal político francés aún cuenta con muy pocas personas fruto de la misma, según Karim Zéribi, ex consejero del ex ministro de interior Jean-Pierre Chevènement.

¿Considera que hay un problema de discriminación racial en Francia?

Hay un problema de identidad en Francia, es evidente. Francia no se mira a la cara, a pesar de tener una dimensión multicultural extraordinaria. Ha sabido digerir olas de inmigración muy diversas, españolas, italianas, polacas, magrebíes, africanas, pero ha tenido un problema con estas últimas. Nos cuesta considerar a Mohamed o a Fátima como ciudadanos franceses a parte entera. La clase política se encuentra muy lejos de la imagen de la sociedad francesa. Sería necesario demostrar más voluntad y no caer en las cuotas. No podemos dejar que este combate lo lleven a cabo sólo las Nadia y los Mourad. Toda la sociedad francesa debe movilizarse. No es un combate comunitarista, sino un combate para la comunidad nacional.

¿Para cuándo los políticos de inmigración reciente en Francia?

Nuestro país ya no puede dar lecciones, la república y la laicidad son modelos extraordinarios. Pero la realidad es más complicada. Cuando miramos hacia los países anglosajones veo, en efecto, una verdadera dinámica cultural, con un modelo de integración que no me interesa. Hoy asistimos a la emergencia de una élite cualificada “fruto de las minorías”, aunque no me guste ese término. Cuando se es republicano, no se habla de minorías, se habla de ciudadanos y ciudadanas, no nos definimos por el origen. Si nos definimos por nuestros orígenes, significa que existe un malestar o que hay gente que está marginada, olvidada, desconsiderada. No estoy ni a favor de la discriminación positiva ni de las cuotas. Si seleccionáramos a los mejores, si reconociéramos las competencias, los méritos, el carisma de unos y otros, la diversidad surgiría en todas partes. Si no se tiene una representación fiel de la sociedad, significa que hay goznes que no hemos conseguido abrir. La Francia de hoy está marcada por el sello de la reproducción social. Es una república de la cooptación y de las redes de contactos. No es lo que nos habían prometido en la escuela. Nos dijeron, tenéis que trabajar y los mecanismos del ascensor social funcionarán.

¿Por qué se siente tan unido a la república?

La república es la igualdad de trato, es una dimensión fraternal de las relaciones humanas, el rechazo de la guetización, es la mezcla cultural y social, que se opone al comunitarismo, al "vivir lado a lado". El problema francés es el mismo que el de Inglaterra, Países Bajos y Estados Unidos. Como nosotros, también tienen sus guetos, sus discriminados, sus problemas de reconocimiento. Hay cosas de los anglosajones que han funcionado y debemos inspirarnos de ello, como el sueño americano. No existe el sueño republicano. A mí me gustaría que hubiera un sueño republicano: empezar de cero y ser capaz de todo, decirse que todo es posible.

¿Por qué habla de sueño republicano y no de sueño francés?

Para mí la república es universal, no es un concepto franco-francés. La historia de nuestro país no debe limitarse a nuestro país, yo soñaría con una Europa republicana y laica. Pero aún tenemos que demostrar que la República funciona aquí.

¿Sarkozy no es un buen ejemplo de integración republicana?

Él proviene de la inmigración húngara que es bastante diferente en lo que concierne la Historia de Francia. No vamos a juzgarle por sus orígenes. Quizás las cosas son más complicadas para un francés de origen magrebí o africano con el que Francia ha mantenido una Historia más pasional. 1962 [guerra de descolonización entre Francia y Argelia, traumática para ambos países], fue ayer, la colonización no es asunto muy antiguo. Por desgracia, nos cuesta escribir una página de la Historia común, algo que a día de hoy necesitamos para mirar al futuro con más serenidad.

Usted dice que existe un problema de identidad en Francia, ¿qué espera del recién creado puesto de ministro de Inmigración e Identidad Nacional?

Quiero que redefina lo que significa “ser francés”. Ser francés, no es ser rubio con ojos azules, ser católico o ser galo desde hace tres o cuatro generaciones. Ser francés es compartir valores comunes, adherirse a los valores de la república, de la laicidad. Y tampoco es negar sus orígenes.

Como alemán, dicho ministerio ya criticado por el informe especial contra el racismo de la ONU, me preocupa un poco…

No se inquiete por nada, es una pérdida de tiempo. Dejémosles hacer, actuaremos si fuera necesario. No se puede hacer política sobre suposiciones.