Francia y Holanda: elecciones gemelas

Artículo publicado el 8 de Junio de 2009
Artículo publicado el 8 de Junio de 2009
Los malos resultados de los socialistas en Francia y Holanda desvelan el alto precio de su oportunismo político en 2005, cuando se opusieron a la Constitución europea.

Foto, ANS Online / FlickrEl erratismo político se cobra a menudo un alto precio en votos. En el campo de los socialistas, los resultados han sido especialmente desastrosos en Holanda y Francia, los dos países del NO a la Constitución europea de 2005. El socialismo en Europa había sido tradicionalmente favorable a la construcción política de la UE. Sin embargo, en 2005, con tal de llevarse los votos de los ciudadanos contrarios a la Constitución europea, en Francia y Holanda, los socialistas hicieron campaña por el NO. En la campaña de 2009, han vuelto a apostar por el euroentusiasmo, y el electorado, que al final busca partidos fieles a sus principios, les ha abandonado.

Ganan las posturas claras

Imagen, Gobierno de HolandaEn cambio, estos dos países no se han vuelto más euroescépticos, incluso a pesar del éxito de personajes como el xenófobo Geert Wilders, en los países Bajos, que ha colocado a su Partido Por la Libertad (PVV) en segundo lugar. En Holanda, de la misma manera que el PVV ha aumentado sus votos y escaños, han obtenido un excelente resultado los liberales de izquierda del D66 y los Verdes, ambas formaciones decididamente a favor de la construcción europea. En Francia, el Frente Nacional (ultraderecha xenófoba) y el Partido Anticapitalista no han obtenido casi representación, mientras que los Verdes logran un registro histórico al ponerse a la par que el Partido Socialista. Por su parte, el gran vencedor, la UMP de Nicolas Sarkozy, apuesta por una integración mayor de la Unión Europea.

Foto, pes.orgAlgo parecido puede decirse del resto de Europa. En Polonia la victoria del partido gobernante conservador ha sido inapelable, lo mismo que en Italia. Y aunque los Tories británicos se hayan marchado del grupo conservador europeo, este mantiene su hegemonía con un gran resultado: 267 escaños y principal grupo político por tercera vez consecutiva desde 1999. No es seguro que la fragmentación del voto europeo acaecida suponga un refuerzo para los euroescépticos o los antieuropeístas, pues estos son por lo general muy heterogéneos y rara vez logran actuar en común.