Françoise Cactus: “Me siento más francesa desde que vivo en el extranjero”

Artículo publicado el 15 de Octubre de 2007
Artículo publicado el 15 de Octubre de 2007
Diva berlinesa y aristócrata del verbo, la francesa Françoise Cactus, de 43 años, es vocalista y batería del dúo pop kitsch Stereo Total. Bilingüismo francés-alemán aplicado al binomio masculino-femenino, Gainsbourg y frustraciones modernas.

Si quitamos el beso del ex presidente francés François Mitterand al ex canciller alemán Helmut Kohl, hacía una eternidad que el tándem franco-alemán no nos ofrecía un episodio algo sexy. Así que se agradece la aparición de Stereo Total, un dúo poético y desmelenado que arrasa desde hace más de una década al otro lado del Rhin. En concreto, 14 años, 8 discos y 63 canciones han bastado para consagrar esta alianza explosiva entre el sonido electro-rock teutón y unos textos cortados a la francesa. Al hilo de las notas, este par de furiosos excéntricos hilvana juegos de palabras e imágenes kitsch sobre un fondo de bricolaje sonoro.

El elemento yin de este dúo, Françoise Cactus, creció en Borgoña. Nacida “van Hove”, esta nueva lolita conjuga sus facetas de escritora, baterista y cantante. Con 17 años dejó Francia para irse a Alemania, empujada por un deseo de evasión y un “gusto” muy claro por los chicos autóctonos. En Berlín trabajó un tiempo para el diario de izquierdas Taz antes de montar un grupo femenino de rock. Algunas giras y un muro derribado más tarde, justo delante de una panadería en Prenzlauer Berg, conoció al que resultaría ser la guinda del pastel, un tal Brezel.

Por aquella época, Prenzlauer Berg aún no era el barrio de moda de los nuevos bohemios, sino más bien un rincón del Este bastante cutre. Conectaron enseguida y en 1993 omenzaron a trabajar juntos. Alter ego y mecánico musical, Brezel Goering encarna desde entonces el elemento yang: un dandy indolente, huido del colectivo experimental Sigmund Freud Experience, que entreteje sonidos minimalistas con acordes punk.

Cinismo melancólico

Pareja tanto en la ciudad como en el escenario, los dos cómplices abordan en sus discos variaciones sobre el mismo “t’aime” (Juego de palabras en el original: en francés, “je t’aime”, significa “te quiero” y suena como la palabra “thème”, tema, en español) al que no le hubiera hecho ascos Serge Gainsbourg: los tríos amorosos, el sexo o la revolución (de las hormonas), una trilogía recurrente, salpicada de buenas dosis de ironía y nostalgia. Todo ello además, en alemán, francés, inglés y, a veces, en japonés.

“Nos gusta mezclar influencias”, asegura Cactus. “El pop francés con la música electrónica alemana. El alemán es una lengua rítmica de por sí, pero para mí sigue siendo más fácil cantar en francés”. Pese a lo cual no duda en atreverse con la lengua de Goethe y sacar partido a su acento, “so charmant”.

Lógico, “a los alemanes les gustan mucho los franceses. Allí, todo lo francés tiene una connotación sexy. Mientras que a la inversa no siempre es lo mismo”. Todo un filón, ya que si los alemanes están “fascinados por las particularidades de otros países, esta atracción les viene de la vergüenza de su propia historia .”

En sus letras, Cactus reconoce “cultivar el viejo truco de la ingenuidad”. No le gusta la “canción intelectual”, sino que recurre a “las viejas melodías un poco kitch de los años sesenta, como las de Christophe o France Gall. Ingenuo no quiere decir ñoño”, aclara enseguida. “Para escribir me inspiro en Colette o Gainsbourg, en su estilo de canciones ambiguas”. Tras esta línea de estilo inocente y estribillos traviesos, el mensaje es “feminista y provocador”.

Último ejemplo. Una canción cogida al azar de su nuevo álbum llamada Komplex mit dem Sex critica las múltiples frustraciones engendradas por una “sociedad demasiado volcada en el sexo”. “Es cierto”, añade Cactus. “Estamos bajo un constante bombardeo de imágenes de mujeres orgasmando, en las vallas publicitarias, en todas partes...”. Parece complicado encontrarse a uno mismo en este ambiente de porno y pasta. “Esta banalización del sexo como si todo el mundo estuviera obsesionado o fuera a la caza de pareja, no es nada original”, critica. ¿Se habrá convertido al puritanismo esta antigua punky? “Es un rollo, eso es todo”, afirma. Punto y final.

Una industria echada a perder

Siempre en la carretera, entre Estados Unidos y Japón. “Un placer muy particular y con mucha energía consustancial.” Stereo Total sacó el pasado mes de junio su octavo disco: París/Berlín. A pesar de su éxito en Alemania, su estilo aún es poco conocido en Francia. Hay que decir que al grupo no le entusiasma la idea de fichar por grandes discográficas. “Los grandes sellos estropean los grupos”, zanja Cactus. “Y en general la gente que los llevan no tienen ni idea”. “Nosotros no buscamos la popularidad”, añade.

Aunque haya que comer. A veces. “La única cosa lucrativa que hemos hecho, fue una versión del tema I love you Ono, para una campaña publicitaria de Sony,” se defiende Cactus. “No hacemos música para que le guste a la gente, sino que hacemos la música que nos gustaría escuchar. Por eso nuestras grabaciones parecen bastante simples y a veces brutales.”

La falta de reconocimiento en su país natal parece no perturbarle. Cactus jura sentirse más francesa desde que vive en el extranjero, pero admite preferir de lejos Berlín a París. Para ella, la ciudad de la luz es “francamente deprimente”. Mientras que la capital alemana incluso si no es tan “guay como justo después de la caída del Muro”, representa un nuevo paraíso para muchos europeos atraídos por su vida artística y noctámbula. En definitiva, la Barcelona del nuevo milenio. “Berlín es mucho menos elitista, menos fría que París, incluso si arquitectónicamente es más fea. La vivienda es más barata, la calidad de vida es bastante buena y hay rincones muy agradables.”

Lejos del microcosmos franco-alemán y de los asiduos de la cadena de televisión ARTE, el dúo manifiesta un verdadero interés por la cuestión europea, lamentando sólo que “Europa no sea el mundo entero.” Desconfían de las las compañías de bajo coste, que permiten viajar a todo el mundo para “terminar pareciéndose entre sí”. Los mismos gustos, las mismas marcas, los mismos productos... Antes había más diferencias. “Este asunto de la identidad europea, es algo que sólo podemos juzgar desde el exterior.”

Ver el clip de Liebe zu dritt de Stereo Total

Fotos por orden de aparición: feffef/flickr; Stefanopoulos Notopoulos/stereo total; Uliuli/flickr