Frédérique Ries, de periodista en paro a eurodiputada

Artículo publicado el 13 de Febrero de 2012
Artículo publicado el 13 de Febrero de 2012
Después de 15 años de periodismo, la diputada, de 52 años desvió su carrera hacia el Parlamento Europeo. Y eso fue ya hace 10. Retrato de la trayectoria de una apasionada cuyo paso a la política no ha sido un camino de rosas.

“En julio de 1998 estaba buscando trabajo. Para no tener que esperar tanto, alguien me habló de la posibilidad de entrar en política. Estuve pensándolo durante un tiempo. Quedaban 9 meses para las elecciones regionales, legislativas y europeas. No dije sí en el momento. No era belga, era luxemburguesa. Así que sólo me podía presentar a las europeas”. Podríamos pensar que fue una obligación forzada por su nacionalidad por lo que Frédérique Ries comenzó en Europa, pero no es así. En la decisión también tuvieron que ver sus orígenes: “Con un padre luxemburgués y una madre flamenca criada en Inglaterra, me sentía muy europea. Europa es mi espacio, mi ambiente natural”. Además de sentirse bien, la diputada de Medio Ambiente y Sanidad conocía bien el tema. Su carrera como periodista en Luxemburgo le dio las suficientes tablas para tratar con conocimiento los problemas. Aún así, pasar del mundo del análisis y los comentarios al de las decisiones ha sido frustrante a veces para Ries. “La gente a veces se arrepiente. No de lo que elegimos, sino de la forma en la que los medios informan o dejan de informar sobre Europa”.

“Soy una pregunta permanente”

“No me creo los dichos si no hay pruebas, una actitud que no es muy común en política”

Una crítica que la diputada podría hacer a sus homólogos parlamentarios, a menudo demasiado seguros de ellos mismos. Frédérique Ries no lo esconde: a veces, es difícil vivir con ella. Porque después de haber ejercido el periodismo durante 15 años, es normal que siga haciendo preguntas continuamente. "Soy como Santo Tomás, una pregunta permanente. Es por mis 15 años como periodista. Nunca me creo algo sin verificarlo. Escucho a "a", y luego a "b". Si no dicen lo mismo voy a ver a "c"”. Una actitud que no es muy usual en política: "algunos compañeros tienen a menudo la sensación de tener las repuestas y no las preguntas. El mundo político es más de las repuestas. Algunos tendrían que escuchar mas."

“Ayudar a la construcción de la vida diaria de los ciudadanos”

Lo que quiere decir que trabajar en el Parlamento Europeo no significa alejarse de los ciudadanos. Más bien al contrario, cuando observamos que el 70% de las leyes provienen de Europa. Frédérique Ries ha entendido muy bien ambos aspectos: “Ser diputada es hacer leyes. Y ser diputada europea, es hacer leyes para 500 millones de ciudadanos. Trabajamos para los ciudadanos, construimos su vida diaria, aunque no tengamos todos los medios para darles todo lo que necesiten, por ejemplo”. Ahí es donde encontramos, según Frédérique Ries, diferencias entre los Parlamentos nacionales, y entre los políticos “clásicos” y los diputados europeos. Ries detalla: “Hay muchas diferencias y una de ella es el tiempo que tenemos para hablar. “Cuando llegan al Parlamento Europeo, les choca que el turno de palabra sea de 1 minuto en general, o 2 cuando somos pocos los que la pedimos. Otra diferencia que podemos observar es que nosotros estamos muy acostumbrados a las traducciones. En el Parlamento Europeo todo el mundo lleva cascos y la mayoría trae el papel con su discurso, para ser concisos y respetar el tiempo de palabra. Todo eso modifica el contenido del debate, pero es menos agresivo que el de los políticos clásicos, simplemente porque no tenemos tiempo de responder a todas las críticas”.

“Pago mi notoriedad todos los días”

En 1999, en el momento de su bautismo electoral, Frédérique Ries recaudó 160.000 votos. Un número muy alto, sin duda debido a su notoriedad como periodista. “No hay que engañarse, me ayudó ser conocida. No hay que olvidar que durante 15 años estuve presentando las noticias, lo que implica estar todos los días en el salón de la gente durante media hora. Esta notoriedad me sirvió, fue un acelerador muy bueno”. Aunque esto la ayudó, también provocó celos: “Incluso en mi propio partido. Conocía bien el mundo de la política, pero como periodista. Después aprendí a conocer a los políticos. Algunos de mis antiguos compañeros de periodismo estaban escépticos, y se preguntaban que qué iba a hacer en política. Así que esta notoriedad, al principio, la pagué todos los días. Tenía que demostrar que tenía competencias y construirme una nueva credibilidad”. Una credibilidad que hoy es casi indiscutible. Además, Frédérique Ries es actualmente miembro de la Comisión de Medio Ambiente, de la Salud Pública, y de la Seguridad Alimenticia, miembro de la Comisión de los Derechos de las Mujeres y de la Igualdad de Género, y suplente en el dominio de la industria. Y va a cumplir pronto 53 años. Frédérique es una "turbina".

En diciembre del año pasado, la diputada europea presentó una denuncia contra la comuna de Grimbergen. Denunciaba la “resurgencia de nacionalismos” atizada por algunos habitantes que querían prohibir el francés de los espacios públicos. Todavía no se conoce la resolución de la denuncia. Aunque Frédérique Ries sabe reírse, también sabe morder. Esto es una pequeña explicación para los que, cuando visiten su página web, no se dejen engañar por las mariposas azules que la decoran; sólo representan la parte angelical de la política.

Leer el artículo original en el el blog de cafebabel Bruselas

Fotos: portada y texto, ©cortesía de la página oficial de Facebook de Frédérique Ries; Vídeos (cc) Frederiqueries/YouTube