Fredo Viola: la música, el cine y las alcachofas

Artículo publicado el 23 de Septiembre de 2009
Artículo publicado el 23 de Septiembre de 2009
Fredo Viola es feliz. A los 39 años ha encontrado su música y, con ella, el éxito. Al menos en Francia. Entrevista al músico y al artista multimedia neoyorquino con orígenes sicilianos que ha publicado su primer álbum, The Turn, donde convergen el pop, la música electrónica y cantos religiosos

Este Americano de Woodstock (Nueva York) debe su recién estrenada carrera de músico a internet y a una pequeña máquina de fotos digital. Todo empezó hace cinco años en una web de música compartida, EM411.com (Electronic Music411.com, donde se pueden subir fragmentos y obtener comentarios de los usuarios. ¿El resultado? Después de varios intentos, alguna de sus composiciones se utilizó para bandas sonoras (Jonathan Demme, El mensajero del miedo) nada más y nada menos que los Massive Attack lo contrataron para una colaboración.

Y The Sad Song, su primer sencillo, fue un éxito. La música como Fellini, Fredo, diminutivo o transformación de Alfred (¿quizás en homenaje a El Padrino y a los orígenes sicilianos? Me olvidé de preguntárselo), tal vez de un nombre demasiado modesto por no haber tenido una formación musical, a pesar de que las diversas biografías en la red digan que ha sido soprano.

Él solo dice haber formado parte de una coral: “Fue una experiencia horrible. Mis padres me quitaron porque me pegaron. Es complicado estar en un grupo con tantos chicos, maltratados por el profesor: puedes imaginarte cómo estábamos los unos contra los otros. Durante veinte años no canté: me daba vergüenza mi voz porque evocaba en la mente malos recuerdos”. ¿Tienes recuerdos de aquel periodo?

“Un papel hecho de terciopelo violeta y un olor a lavanda”.

Fredo ha recibido una formación cinematográfica y dice haberla “utilizado aplicándola a la música. Quería ser el nuevo Fellini pero, visto que no es algo exactamente fácil (ríe), trabajé durante años como editor de imagen y diseñador de animación”. A él se debe, parece, la campaña publicitaria de l’Oreal. Y siempre Fellini, ya que “usa la música en clave simbólica y cíclica”, está en la base de su inspiración musical. El cine es, en cualquier caso, una parte fundamental de su arte: muchas de sus canciones se han englobado en una serie de videos, realizados con el móvil o con la cámara digital. Donde suena en auténtico directo, y muchas veces, incluso en diferido, con los músicos con los que colabora que se encuentran en Francia o Inglaterra. Su álbum está compuesto por un cedé musical y por un deuvedé donde se han recogido todas las filmaciones.

Bulimia por descargar

Entrevistado después de un concierto en el Café de la Danse en París, en un bar de la Bastilla con un estilo cubano bastante artificial y con la música demasiado fuerte, Fredo está exhausto y extremadamente satisfecho. Efectivamente, el concierto ha sido un éxito, obligado a repetir bises y trozos porque el repertorio no le bastaba al público. Para ser uno que ‘ha nacido’ en la red, tiene una posición particular sobre las descargas: “no creo que las personas deban ser penalizadas por la descarga en internet, pero estropea la música. Y no hablo de dinero, sino de la calidad de la música. Todo se almacena por bloques: todos los Radiohead, toda Nina Simona, etc. La percepción de un álbum como un todo se anula. Creo que compartir por completo el propio disco duro tiene un impacto negativo: elimina toda pasión. Es una conducta, un modo de ser que hace que la música muera”.

En Fracia “c’est genial

En diciembre de 2008 sacó su primer álbum, The Turn, para Because Music, uno de las mayores casas de disco independientes en Francia (entre sus tutelados se encuentran: Manu Chao, Pascale Comelade, Faithless), y la prensa francesa le ha consagrado. Por citar algunos: para la revista musical Les Inrocks es “el hombre de las voces de oro” y su álbum una “alegría para los oídos”, donde, el “pop” es “seductor, eufórico y relajante. Algo esperado desde hace tanto”; Le Monde lo califica como “mágico, melódico e inclasificable”.

Y efectivamente, la música de Fredo Viola es difícil de definir: recuerda un poco a los Sigur Rós, a los Beach Boys, a los canadienses Silver Mount Zion e incluso a Simon y Garfunkel con un poco de góspel. Y con un uso de la voz casi litúrgico. ¿Fredo es creyente? “Soy alguien extremadamente emocional y espiritual, y creo en el misterio que es la vida. Sin embargo, las cosas más profundas de la vida son difíciles de verbalizar e imposibles de ser sometida a reglas. No creo que la religión funcione conmigo”.

¿Y a qué se debe este éxito en Francia (además de a un evidente óptimo trabajo de comunicación de Because Music) “No lo sé. Si Francia está aquí (poniendo la mano sobre su cabeza), Inglaterra está aquí (poniendo las manos a la altura de sus hombros. ¿Y en EEUU? “Casi nada. Quizás sea porque este país se mueve a mi ritmo. Honestamente no creo ser famoso en ninguna parte: tengo una buena aceptación en Internet y datos que me confirman este hecho. Empecé hace cinco años y ahora tengo seguidores, incluso debería decir más bien amigos, en todo el mundo. Pero esto que digo tiene sentido?”

Fredo Viola a pequeñas dosis

Película: The Night of the Hunter (La noche del cazador), 1955, Charles Lughton

Libro: El Castillo de Kafka. A lo que añade “¡Pero es un libro sin terminar!”

Plato: “Bueno, aquí te debo dar la receta. Alcachofas cocidas con ajo, sal, dos tazas de vino blanco y una de aceite. Las alcachofas se asan en el horno, las sacas y cueces gambas hasta que se haga una salsa. En esta salsa se pone una lámina de beicon, caracoles y las alcachofas. Delicioso. Mi plato favorito”.

En su lector Mp3: “Un montón de vieja música. ¿Conoces a Irma Thomas? Es una cantante de Nueva Orleáns en cuyo repertorio se encuentran influencias de ‘pre R’n’b’ y de góspel. Realmente precioso. De actualidad, Juana Molina. ¿La conoces? Es argentina. Su modo de cantar me inspira muchísimo. Y escucho mucho a músicos con los que toco. Y mucha clásica”.