Frente a Internet, ¿la tele ha pasado de moda?

Artículo publicado el 18 de Noviembre de 2008
Artículo publicado el 18 de Noviembre de 2008
La audiencia de las cadenas de televisión europeas disminuye, y sin embargo los consumidores nunca antes habían estado tan ávidos de nuevos contenidos. Pero la oferta se fragmenta de una pantalla a otra. Análisis

Hay crisis en TF1, la mayor cadena de televisión comercial de Francia: el famoso telediario de las 8 de la tarde, toda una institución, baja inexorablemente del listón simbólico del 30% de cuota de pantalla. Durante décadas, el telediario de la tarde ha sido la cita familiar por excelencia de una amplia mayoría de los hogares franceses. Por lo tanto, esta es una bajada que podría parecer anecdótica pero que revela un cambio destacable en los hábitos de los consumidores y pone de manifiesto los nuevos modelos económicos (ingresos publicitarios) asociados.

Veo lo que quiero

En toda Europa, el consumidor se enfrenta a una plétora de ofertas de cadenas de televisión y las audiencias disminuyen en consonancia con la fragmentación del consumo. No obstante, nunca hemos consumido tantos medios de comunicación, pero la tendencia es ahora ‘a la carta’: veo lo que quiero cuando quiero, y no lo que me imponen. Así, todas las grandes cadenas hercianas siguen el movimiento y proponen (o quieren proponer) una fórmula de catch up TV para permitir ver la emisión o serie preferida de cada uno en el horario elegido.

En Estados Unidos, el sistema TiVo se ha popularizado. Permite grabar los programas para verlos más tarde, cuando el espectador lo desee, con la posibilidad de zapear durante los cortes publicitarios. En la misma línea, los sistemas de televisión a la carta florecen a gran velocidad en toda Europa, y sus catálogos se amplían cada día. El observatorio europeo de medios audiovisuales calculaba que a finales de 2007, había al menos 250 servicios de televisión a la carta en Europa, 100 más que el año anterior.

TF1 culpa a Youtube

Por primera vez en décadas, los jóvenes ven cada vez menos la televisión, en beneficio de Internet (chat, redes sociales, blogs…) y el teléfono móvil. El 30 % de los jóvenes de 8 a 14 años utilizan su ordenador al mismo tiempo que ven la televisión. Además de encender la MTV, basta con ir a Youtube para enlazar vídeos musicales. Los sitios de difusión de vídeos han adquirido una importancia considerable en solo unos años. Youtube, Dailymotion y sitios del estilo representan más de un tercio del ancho de banda global de la web.

Los canales clásicos han perdido en un año un 10 % de cuota de pantalla entre los jóvenes de 15 a 34 años. Los intentos de atajar el fenómeno han consistido en un primer momento en denunciar: TF1 ha atacado a Dailymotion y Youtube y les reclama un total de 100 millones de euros. Otros han intentado llegar a acuerdos, como es el caso de Canal Plus y Dailymotion. El grupo TF1 ha lanzado su propia TV Web, bautizada Wat TV, para hacer la competencia a los mastodontes del vídeo en la red. Otro método es el catch up TV: un sitio web en el cual el internauta puede visionar los programas de la cadena a cualquier hora, a fin de adaptarse a estos nuevos modos de consumo de medios.

Seguimiento de los consumidores

(mastrolindo.it)Internet, ¿es el futuro de la televisión? En todo caso, es la apuesta que han hecho Janus Friis y Niklas Zennstrom, famosos en la red por haber desarrollado Skype y Kazaa, creando su plataforma Joost. Joost es una aplicación basada en una arquitectura peer to peer (de par a par) que permite visionar contenidos audiovisuales. La interfaz deja mucho espacio a la interactividad, puesto que el usuario puede elegir entre emisiones muy numerosas, pero puede igualmente crear sus propias listas de reproducción o incluso participar en los programas escribiendo comentarios o votando.

El sistema es tan interesante para los usuarios como lo es para los anunciantes, por las posibilidades que ofrece de afinar el público objetivo de los anuncios (en función de los hábitos de visionado del usuario y su historial de navegación) y realizar un seguimiento de los consumidores (desde el momento en que ven el anuncio hasta su visita al sitio del anunciante). Y puesto que se acabó la época en que el vendedor de detergente inundaba todas nuestras pantallas con su mensaje, en el futuro podrá difundirlos únicamente a las personas susceptibles de estar interesadas, reduciendo sus costes y aumentando la eficacia de sus campañas.

Una personalización sin límites

Joost conoció un importante éxito de prestigio en el momento del lanzamiento de la versión beta el pasado año. Pero desde entonces, las audiencias no despegan, y le han surgido competidores: podríamos citar, por ejemplo, Hulu, emanación de News Corp y NBC (y que a este título se ha beneficiado del contenido de sus accionistas), cuyo público objetivo comienza a atraer con fuerza a los anunciantes. Asimismo, podemos citar la iniciativa común de Intel y Yahoo de proponer nuevas aplicaciones de Internet directamente en la televisión del salón: la idea es permitir adjuntar en sobreimpresión de la imagen cierto número de widgets personalizados (pequeñas ventanas que ‘localicen’ información, como por ejemplo el tiempo, las condiciones del tráfico, los programas de TV...)

Es por tanto hacia este tipo de plataformas, que mezclan la TV tradicional e Internet, hacia las que va a evolucionar la televisión tal y como la conocemos: la interfaz se parecerá a la de una TV tradicional, con diversas ventanas de información que provienen de múltiples fuentes, y que comprenden las distintas comunidades a las que pertenece el espectador, quien podrá personalizarlas tanto como quiera.